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Los
investigadores no son los únicos que llegan en bandada al
parque científico del CIAT. Estos terrenos también son un
oasis para especies de aves colombianas y sirven de "estación
de tránsito" para aves que migran desde zonas templadas.
Estos visitantes alados ayudan a crear un ambiente agradable
para la investigación, mientras sirven como un indicador del
estado de sanidad del ecosistema en la finca CIAT.
Para conocer más acerca de estas especies, el CIAT consultó
a un biólogo de la Asociación para el Estudio y la Conservación
de las Aves Acuáticas en Colombia (Calidris). Entre diciembre
de 1997 y octubre de 1999, el biólogo identificó 99 especies
de aves que pertenecían a 36 familias diferentes. Entre éstas
se encontraron algunas especies que se creían desaparecidas
de la zona, incluyendo el pájaro cantor Mirla ollerla,
que es poco común.
Este ambiente en el Centro ha resultado ideal para la reproducción de muchas especies
de aves. Abundan las fuentes de alimento, ya que las aves escogen entre varios cultivos.
Este también es un atractivo para las aves migratorias que van camino norte o sur.
Otro atractivo para las aves son los árboles que hay en los terrenos del Centro.
Durante el mismo período en que se clasificaron las aves, se identificaron 1,626
árboles, que representan 117 especies diferentes. De éstos, 18 son útiles para la
alimentación de aves y 15 para uso humano, 9 para forraje, 28 para fines medicinales, 30
para uso industrial y 10 para protección del agua. Dos especies son árboles sagrados, es
decir, tienen un significado religioso. También se encontraron dos especies de árboles
casi extintas. Una de las especies de árboles más altas de Colombia, la tambolera,
es común en la sede del CIAT. Este árbol, como su nombre lo implica, es utilizado para
fabricar tambores, entre otros usos.
Para los científicos del CIAT y sus visitantes, el testimonio elocuente de la rica
diversidad biológica de Colombia está justo fuera de sus ventanas.
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