Las explotaciones agrícolas familiares forman la espina dorsal de las economías de la
mayoría de los países en desarrollo. Para miles de millones de personas, la agricultura
representa la supervivencia diaria y la mejor esperanza para un mañana mejor. Pero mil
millones de personas, principalmente agricultores en los países tropicales, viven en
condiciones de suma pobreza.
Están en juego fuerzas a escala mundial que tendrán efectos de gran alcance en sus
medios de vida. En algunos casos, el cambio global ofrecerá a los campesinos nuevas
oportunidades para escapar de la pobreza, mientras que en otras familias, la pobreza
apretará más sus vidas.
La visión que tiene el CIAT del futuro la esencia de su plan estratégico para el
próximo decenio es que estos campesinos lograrán revertir las dificultades en
oportunidades en la búsqueda de medios de vida sostenibles. Según ilustra nuestro
informe anual para
2000-2001, los científicos del Centro pueden acelerar esta transformación mediante la
investigación que contribuye a una agricultura competitiva, a agroecosistemas saludables
y a la innovación rural.
Hacia un Sistema Mundial de Investigación
Mensaje del Director General
En el último año más o menos, en el CIAT hemos armado una nueva estrategia para
luchar contra la pobreza en los trópicos mientras protegemos los recursos naturales. En
el centro de esta estrategia está una visión de medios de vida sostenibles en zonas
rurales, basada en una agricultura en pequeña escala que sea competitiva, en
agroecosistemas tropicales saludables y en la innovación por parte de la comunidad.
Nuestra visión estratégica surgió de un análisis tanto de lo que el CIAT ha logrado
durante más de 30 años de investigación, como también de los rápidos cambios que
arrasan el mundo. Se reconoce que la globalización presenta una mezcla incierta de
oportunidades y amenazas. Se asume que la ciencia de alta calidad es una herramienta
potente para hacer que los beneficios de la globalización lleguen a los campesinos pobres
de los trópicos, al tiempo que minimiza los riesgos.
El vocabulario emergente de la globalización incluye términos como diversidad
biológica y biopiratería, seguridad alimentaria y escasez de agua, recalentamiento
global y mitigación de desastres, libre comercio y diversidad cultural, organismos
genéticamente modificados y bioseguridad. Los esfuerzos de investigación y desarrollo
del CIAT son pertinentes a éstas y otras inquietudes del público internacional.
Un buque más equipado navega aguas internacionales
Está bastante adelantada la revaloración que el Grupo Consultivo para la
Investigación Agrícola Internacional (GCIAI) que apoya al CIAT y a otros 15
centros de Cosecha del Futuro está haciendo sobre la forma en que los centros
pueden trabajar juntos, más eficientemente, en el futuro. El GCIAI está muy atento para
abordar temas de alcance mundial, como los que están enmarcados en las convenciones sobre
diversidad biológica, desertificación y cambio climático.
Parte del plan del GCIAI, aprobado en mayo de 2001 en Durban, Sudáfrica, consiste en
armonizar la agenda de investigación a través de los centros y simplificar las
estructuras administrativas, lo cual permitirá a los centros de Cosecha del Futuro
funcionar como un sistema mundial más integrado
como quien dice, a operar un buque más equipado. Como Director General del CIAT,
estoy comprometido para que el Centro contribuya plena y positivamente al plan de reforma
del GCIAI. Nuestra capacidad a largo plazo de realizar investigación que sea social y
ambientalmente progresiva para el desarrollo, depende de la solidez y de la unidad de
todos los centros de Cosecha del Futuro.
Elevar el nivel de juego
Como Presidente del GCIAI, Ian Johnson dijo recientemente que es hora de elevar
el nivel de juego. Esto significa que hay que aumentar el impacto y la visibilidad
de la investigación que hace el GCIAI, vinculándolo con niveles más altos de diálogo,
política y acción internacionales.
No se conocerá la trayectoria exacta de los cambios del GCIAI por algún tiempo. Sin
embargo, considero que el nuevo plan estratégico del CIAT para 2001-2010 es compatible
con el compromiso del GCIAI respecto a la eficiencia y la pertinencia mundial. La
búsqueda de medios de vida sostenibles en zonas rurales toma la investigación más allá
de la meta de sólo aumentar el volumen de producción agrícola y el nivel de ingresos
monetarios, para incluir el desarrollo de capital social, el mejoramiento del bienestar
humano y la protección de los recursos naturales del planeta.
Un paso que el CIAT tomó recientemente, en un esfuerzo para elevar el nivel de juego,
fue demandar formalmente una patente estadounidense otorgada a una nueva
variedad de frijol que tenía un color amarillo distintivo (ver recuadro). Esperamos que
nuestro movimiento, la primera vez que uno de los centros de Cosecha del Futuro objeta una
patente vegetal, fije un precedente en el mundo. Se necesita de una acción concertada
para proteger los derechos y los medios de vida de los agricultores de los países en
desarrollo. Al mismo tiempo, necesitamos mantener la capacidad de los centros de
investigación, como el CIAT, para producir y distribuir, en forma gratuita, los bienes
públicos para el beneficio de todos.
Joachim Voss
Director General, CIAT
Frijol Amarillo y una patente injusta
Recientemente, el CIAT demandó legalmente una patente estadounidense de 1999 que le
otorga a un empresario de Colorado los derechos de propiedad intelectual sobre una
variedad de frijol común con semilla amarilla. Esa decisión de objetar la patente
recalca nuestra preocupación respecto a la vulnerabilidad de los medios de vida de la
población rural en los países en desarrollo y la necesidad de proteger los conocimientos
agrícolas tradicionales y el patrimonio biológico.
El material patentado, designado Enola, fue producido a partir de semilla obtenida en
México. La patente, concedida al dueño de Pod-ners L.L.C., sostiene que Enola es
una nueva variedad de frijol que produce semilla de un color amarillo distintivo que
permanece relativamente inalterado por la estación. La contrademanda del CIAT,
apoyada en documentación rigurosa, es que el material en cuestión se basa en cultivares
tradicionales adaptados durante muchos siglos por los agricultores andinos y mexicanos. Se
cree que el gene que controla el color de la semilla es de origen peruano.
El número de patente 5.894.079 le otorga al dueño de Pod-ners un monopolio dentro de
los Estados Unidos sobre frijol común que presente tono amarillo. Por lo tanto, niega a
los productores mexicanos el derecho de comercializar libremente uno de sus más valiosos
recursos renovables, conseguido con mucha dificultad los cultivares de especies
tradicionales que también sirven de alimento básico.
El tema de la patente de Enola fue expuesto al público internacional en el año 2000,
en gran parte debido a los esfuerzos del Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y
Concentración (Grupo ETC), hasta hace poco conocido como la Fundación Internacional para
el Avance del Sector Rural (RAFI).
En su objeción a la patente de Enola, el CIAT alega que la variedad de frijol
protegida es sustancialmente idéntica a, por lo menos, seis muestras de
frijol amarillo encontradas en el banco de semilla del Centro. Bajo un convenio con la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el
contenido de esta colección se considera como bien público internacional y no puede ser
patentado por nadie.
Últimamente, el caso se ha complicado más, puesto que el tenedor de la patente
presentó reclamaciones adicionales con base en la información contenida en su solicitud
original. Ahora, la Oficina de Patentes de los Estados Unidos realizará una revisión
conjunta de la objeción del CIAT y los reclamos adicionales del tenedor de la patente. Si
la patente se sostiene, el asunto podría terminar en una apelación ante un tribunal
estadounidense. Según el director del CIAT, esa batalla legal sería costosa y se
manejaría mejor como un esfuerzo conjunto de los centros de Cosecha del Futuro. Si
nos toca, cruzaremos ese puente.
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Fomento de Medios de Vida en Zonas Rurales del Trópico
Plan Estratégico del CIAT para 2001-2010
Durante el último siglo, el desarrollo económico, impulsado en gran parte por la
ciencia y la tecnología, ha reducido significativamente la proporción de la población
mundial que vive en condiciones de pobreza. Sin embargo, una quinta parte de esta
población es aún radicalmente pobre, subsistiendo con un dólar americano al día o
menos. Entre los efectos más destructores de esta pobreza persistente está el hambre,
que lo padecen unas 800 millones de personas, principalmente mujeres y niños.
Los sitios más pobres en el mundo son y seguirán siendo los países
tropicales, especialmente en África y Asia. Las comunidades rurales que dependen de la
agricultura en pequeña escala y del procesamiento de alimentos para sobrevivir son las
que se encuentran en mayor desventaja. Y, por falta de poder político y económico, estas
comunidades enfrentan el riesgo de ser aún más marginadas por las fuerzas crecientes de
la globalización.
El CIAT cree que el mejoramiento de los medios de vida de los pequeños agricultores,
mediante la ciencia de alta calidad, es una manera eficaz y directa de abordar las
necesidades de la población rural del mundo tropical, mientras ofrece alimentos menos
costosos para el consumidor urbano de escasos recursos. La noción de medios de vida
sostenibles en zonas rurales forma parte central de la visión estratégica del CIAT para
2001-2010.
Como centro que se especializa en soluciones para la agricultura tropical que están
enfocadas en las personas, el CIAT usará la investigación basada en asociaciones
colaborativas para ayudar a sus clientes en zonas rurales a que lleguen a tres destinos
intermedios, en su recorrido para lograr medios de vida sostenibles en zonas rurales: (1)
una agricultura competitiva, (2) agroecosistemas saludables y (3) innovación rural
colectiva basada en la acumulación del capital social.
Nuestro portafolio científico
Para promover estas condiciones, el CIAT integrará sus experiencias pasadas de
investigación a los recientes adelantos científicos en genómica, agroecología e
informática. La competencia científica se cultivará en cinco áreas centrales:
- Agrobiodiversidad y genética
- Ecología y manejo de plagas y enfermedades
- Ecología del suelo y mejoramiento del suelo
- Análisis espacial
- Análisis socioeconómico
Juntas, estas áreas de investigación formarán un marco institucional duradero, que
conducirá a la investigación interdisciplinaria sobre la productividad agrícola, la
protección del medio ambiente y la capacidad de la comunidad de planificar, ejecutar y
hacer seguimiento a las innovaciones.
Ejecución de la agenda de investigación
El CIAT pondrá en práctica su estrategia de 10 años mediante planes de mediano
plazo. Cada plan cubrirá un período de 3 años y responderá a las tendencias, los
problemas y las oportunidades emergentes. Diversas políticas y diferentes principios
darán las pautas para ajustar nuestras agendas de investigación:
- Las prioridades de investigación para cada región deben armonizarse con las de los
grupos colaboradores; por ejemplo, los programas nacionales de investigación, las
asociaciones de agricultores y las organizaciones de desarrollo comunitarias.
- Los científicos del Centro deben mantener estrecho contacto con institutos avanzados
para identificar y adquirir herramientas, métodos y conocimientos científicos nuevos que
sean pertinentes.
- Los temas de investigación propuestos deben ser directamente pertinentes a la visión
del Centro respecto a medios de vida sostenibles en zonas rurales y a su misión general
de mitigar la pobreza y el hambre y proteger los recursos naturales.
- Cuando las actividades caen por fuera de las competencias científicas básicas del
Centro, deben formarse asociaciones colaborativas de investigación para asegurar los
conocimientos y la experiencia necesarios.
- El compromiso de los grupos interesados en invertir en la investigación o contribuir,
de otro modo, con recursos, debe servir de indicador clave de la factibilidad del trabajo
propuesto.
Los coordinadores regionales ayudarán a asegurar que las agendas de investigación
mundiales y regionales se armonicen y que los resultados científicos complementen los
esfuerzos de desarrollo regional. La investigación real será llevada a cabo por equipos
multidisciplinarios basados en los proyectos.
Orientación de la investigación futura
El programa de investigación del CIAT encaja dentro de un contexto mundial, a saber,
el trabajo de los centros de Cosecha del Futuro apoyados por el GCIAI. Algunos de los
resultados del CIAT, por ejemplo la conservación de la agrobiodiversidad, son bienes
públicos mundiales.
Varios temas de investigación son sumamente pertinentes a los medios de vida
sostenibles en zonas rurales en las tres regiones en que opera el CIAT, a saber América
Latina y el Caribe, África y Asia. Estos temas incluyen la conservación y el
mejoramiento genético de la yuca y de especies forrajeras tropicales, así como el manejo
de recursos naturales, métodos de investigación participativa con los agricultores y
desarrollo de agroempresas.
En el caso de la investigación en recursos naturales, el manejo del suelo y los
métodos de mejoramiento del mismo, recibirán atención especial. Además, el CIAT
seguirá participando en los esfuerzos mundiales para combatir la mosca blanca y para
desarrollar sistemas de información geográfica para el manejo y la planificación del
uso de la tierra a diversas escalas físicas.
También se continuará la investigación en frijol común, una fuente importante de
proteína diaria para millones de pequeños agricultores en América Latina y África.
Como en el pasado, la estrategia del CIAT para la investigación en arroz se centrará
exclusivamente en América Latina. Buscará hacer que los productores sean más
competitivos, se mejorará la resistencia a enfermedades que lo afectan y se ampliará el
acervo de genes del arroz.
Los agroecosistemas de ladera recibirán atención especial. Este trabajo aprovechará la
orientación del anterior plan estratégico del CIAT.
En América Latina se dará cierto énfasis a la investigación en frutas tropicales y
en cultivos, en el manejo de los recursos naturales y en el uso de la tierra en los
agroecosistemas de la Amazonía y de sabana.


Cosecha del Futuro es una
organización internacional sin fines de lucro dedicada a difundir entre el público los
estrechos vínculos que existen entre la agricultura y temas mundiales como la paz, el
crecimiento económico, la renovación ambiental, la salud humana y el aumento de la
población. Es patrocinado por los 16 centros que investigan sobre alimentos y temas
ambientales, incluyendo el CIAT, que son auspiciados por el GCIAI.
Cosecha del Futuro se considera como un "llamado de alerta" respecto a una
crisis mundial que se avecina. Los conflictos armados, la escasez de agua y de tierra, la
pérdida de la biodiversidad y de la fertilidad de suelo, la propagación de enfermedades
que afectan a la gente, el cambio climático, la pobreza y el estancamiento del
rendimiento de los cultivos tienen en jaque al planeta, que no tendrá la capacidad para
alimentar a sus habitantes en forma adecuada y equitativa. Además, se calcula que
anualmente la población aumentará en unos 73 millones de personas, durante los próximos
50 años. Esos 3.6 mil millones de personas intensificarán la presión sobre los
ecosistemas que producen alimentos que ya están bajo estrés y también
ejercerán presión sobre las estructuras sociales y políticas, especialmente en los
países en desarrollo.
Cosecha del Futuro considera que la agricultura misma, basada en una ciencia
productiva, tiene las soluciones a varios de estos problemas. La investigación y
desarrollo internacional proporcionan tecnología e información vital para ayudar a los
agricultores de escasos recursos a intensificar la producción de alimentos, mientras se
protegen los recursos naturales. A su vez, estas mejoras conducen a una mejor salud y
nutrición humana, mitigan la pobreza, mejoran el medio ambiente y estimulan el progreso
económico en zonas rurales. Igualmente importante, generan un medio social y político
conducente a la paz y, por consiguiente, al mejoramiento adicional en la calidad de vida.
La organización se apoya en expertos reconocidos, muchos de ellos altamente
calificados, que sirven como defensores públicos del gran esfuerzo de investigación
internacional que se necesita para asegurar que el mundo pueda alimentarse de manera
sostenible en el futuro. Sus embajadores incluyen al Arzobispo Desmond Tutu, de
Sudáfrica; Oscar Arias,
ex presidente de Costa Rica y laureado con el Premio Nóbel de la Paz; la Reina Noor de
Jordania, y Jimmy Carter, ex presidente de los Estados Unidos. En sus tareas informativas,
educativas y de defensa, Cosecha del Futuro comisiona estudios que exploran la relación
entre la agricultura y temas mundiales clave.
Cosecha del Futuro promueve una visión optimista sobre el futuro "un
planeta verde y próspero que brinde abundancia, salud y paz a sus pueblos".
Advierte, sin embargo, que esto "sólo puede lograrse si dedicamos atención y
recursos a la investigación científica sobre alimentos, al medio ambiente y a la
población mundial de escasos recursos".

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