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CIAT en Perspectiva 2001-2002
Del Riesgo a la Resistencia

Logros Notables de Investigación y Desarrollo

 

 

Frijol en el mercado de Kampala, Uganda.

 

Estrategia de Mejoramiento de Frijol Orientada al Mercado en África

hyperlink_blanco.gif (163 bytes) Visite el sitio Web de Mejoramiento de Frijol (en inglés)

El CIAT y sus organizaciones colaboradoras avanzan rápidamente en la combinación de variedades africanas populares de frijol común con materiales de mejoramiento avanzados que presentan altos rendimientos, resistencia a enfermedades e insectos plaga, y capacidad para hacer frente a diferentes tipos de estrés físico como la sequía y la deficiente fertilidad del suelo. Este trabajo de cruzamiento en gran escala, que comenzó en el año 2000, es un componente clave de una nueva estrategia de mejoramiento del frijol orientada hacia el mercado para África oriental, central y sur.

El frijol común es una fuente importante de proteína, fibra y micronutrientes en el régimen alimenticio africano. Este frijol posee gran variación genética, cualidad que, por siglos, ha sido explotada por los agricultores y, más recientemente, por los fitomejoradores, para producir una amplia variedad de colores, formas y tamaños de semilla, al igual que sabores y calidades de cocción. Sin embargo, muchos de los tipos de frijol que son populares no presentan buenos rendimientos, especialmente bajo la presión de enfermedades y otros tipos de estrés.

Nuestros colaboradores en el programa regional bajo este nuevo enfoque son la Universidad de Nairobi y dos asociaciones de investigación: la Red de Investigación en Frijol de África Oriental y Central (ECABREN) y la Red de Investigación en Frijol del Sur de África (SABRN). Las dos redes, que comprenden programas nacionales de investigación, universidades y ONG, conforman la Alianza Panafricana de Investigación en Frijol (PABRA). La financiación es proporcionada por la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA), la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) del Reino Unido.

En el año 2000, los coordinadores de los programas nacionales de frijol en África hicieron un estudio de mercado para determinar los principales tipos de frijol que son cultivados y vendidos en sus países y las limitaciones para su producción. Con base en los resultados, se seleccionaron las siete clases de mercado más importantes para el grano y proceder a su mejoramiento acelerado. Puesto que los agricultores africanos y otros consumidores de frijol son muy exigentes respecto al color de la semilla, ese rasgo sirve como medio práctico para agrupar el frijol en diferentes clases de mercado.

Bajo esta nueva estrategia, los fitomejoradores están desarrollando resistencia a múltiples limitaciones de producción en forma simultánea. En el caso de África oriental y central, el trabajo de mejoramiento es compartido por los miembros de ECABREN, con el apoyo del CIAT y la Universidad de Nairobi.

Para cada una de las diversas clases y subclases de mercado identificadas, el programa regional reunió una colección de germoplasma para los trabajos de cruzamiento. Estas colecciones, que constan tanto de variedades comerciales locales como de líneas de fitomejoramiento promisorias en proceso de desarrollo, provienen de dos fuentes principales: el CIAT y los programas nacionales de frijol. Dado que las preferencias respecto al frijol varían ampliamente entre países y mercados africanos, el mejoramiento y la evaluación de cada clase prioritaria de mercado son liderados por un equipo nacional que tiene una necesidad específica de ese tipo de frijol o ha trabajado con él. Los sitios de ensayo fueron seleccionados para representar los principales ambientes productores de frijol para cada clase de mercado. Grupos pequeños de cultivadores locales de frijol participan en los ensayos al nivel de finca.

Los investigadores del CIAT han hecho cruzamientos para diversas clases de mercado, y éstos se han evaluado con respecto a rendimiento y resistencia a enfermedades y otros tipos de estrés en diversas localidades. Por ejemplo, se hicieron más de 300 cruzamientos exitosos en Kenya para mejorar Canadian Wonder, la variedad de frijol rojo grande arriñonado más cultivada y comercializada en África oriental. Esta variedad, a pesar de su popularidad, presenta bajos rendimientos y es sensible a las enfermedades de mancha foliar angular, antracnosis y pudrición radical. Se utilizaron diversas fuentes de resistencia y de mayor rendimiento como progenitores en los cruzamientos. Las selecciones que se hicieron a partir de los cruzamientos fueron evaluadas en Kenya, Tanzania (el programa líder) y la República Democrática del Congo.

Marcadores Moleculares contra el Mosaico de la Yuca

hyperlink_blanco.gif (163 bytes) Visite nuestro sitio Web de Mejoramiento de la Yuca

Un gen único dominante —el CMD2— que hace que algunas variedades de yuca nigerianas sean sumamente resistentes a la enfermedad del mosaico de la yuca (CMD) se está transfiriendo a variedades selectas destinadas para África, India y América Latina.

El genetista del CIAT Martín Fregene y sus colegas han identificado varios marcadores moleculares asociados con la resistencia al CMD. La yuca que utilizaron en el estudio fue proporcionada por el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA) en Nigeria. Algunos de los marcadores identificados son cadenas repetidas de secuencia simple que dan a los científicos una forma fiable, rápida y de bajo costo para examinar genes valiosos sin observar el fenotipo correspondiente —una técnica conocida como selección con la ayuda de marcadores (MAS).

Un marcador asociado con el gen CMD2 representa más del 80 por ciento de la variación fenotípica en la resistencia a CMD observada en las plantas con las cuales se realizó el estudio. El gen se llama CMD2 porque es el segundo gen de resistencia encontrado hasta el momento. El mejorador del IITA Alfred Dixon fue el primero en observar que diversas líneas locales, o variedades utilizadas por los agricultores —designadas como la serie TME por el IITA— mostraron buena resistencia a CMD.

La primera fuente de resistencia, descubierta hace 3 décadas, es la especie de yuca silvestre Manihot glaziovii. Se cruzó con yuca cultivada, proporcionando la base para las líneas iniciales de yuca del IITA con resistencia a CMD —la serie TMS desarrollada en los años 70. Aunque estas líneas mejoradas tienen buena resistencia, bajo fuerte presión de CMD a menudo presentan síntomas de la enfermedad.

Bajo un proyecto de IITA-CIAT, iniciado en 1996 con financiamiento de la Fundación Rockefeller, se desarrollaron cuatro cruzamientos para marcar genes que controlan la resistencia a CMD. Uno de los cruzamientos se hizo en el CIAT al hibridar la variedad TMS como fuente de resistencia con una variedad latinoamericana sensible. Los otros tres se hicieron en el IITA, dos de los cuales utilizaron variedades TME como fuente de resistencia. En 1999, Fregene y el virólogo del CIAT Lee Calvert, quienes colaboraban con Alfred Dixon, visitaron la estación experimental Onne del IITA, en el sur de Nigeria, para evaluar en el campo la progenie del cruzamiento que hizo el CIAT. Las plantas crecían junto al experimento de Dixon.

Fregene y Calvert se sintieron decepcionados por la apariencia uniforme de sus propias plantas. "Si no hay diferencia, entonces no hay genética", pensó Fregene para sí mismo. "Entonces, miré al otro lado hacia la parcela del IITA. ¡Y bingo, allí estaba! Mucha variación. Una hilera se encontraba en pésimo estado, y la siguiente hilera se veía realmente bien. La división 50/50 se ajusta al modelo de un gen dominante por resistencia a CMD".

Fregene obtuvo muestras de ADN de las plantas del IITA para examinarlas con marcadores del mapa genético molecular de la yuca desarrollado por el CIAT. El resultado fue la identificación del gen CMD2. Al mismo tiempo se despacharon plántulas in vitro libres de virus al CIAT en Colombia. Desde entonces, éstas se han cultivado para producir semilla para trabajos de mejoramiento. En lo venidero, solamente plántulas que portan los marcadores CMD2 serán transferidas al programa de mejoramiento del CIAT.

CMD se encuentra principalmente en África, pero también en partes de la India. En América del Sur, de donde es originaria la yuca, esta enfermedad aún no es un problema. Sin embargo, los científicos temen que la enfermedad podría aparecer pronto en este continente y partes de Asia. Por tanto, como precaución, el CIAT está incluyendo la resistencia a CMD en las nuevas líneas de yuca que está desarrollando para América Latina.

Novedosa Empresa Lechera Transforma Aldeas en Filipinas

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Se supone que tiene que ser un agricultor valiente para ordeñar diariamente a un búfalo, cuyo nombre es sinónimo de fuerza impresionante y temperamento impredecible. Pero los búfalos de esta historia no son aquellas pesadas bestias de carga que forman parte del paisaje campestre del sudeste asiático. Éstos son criados en India y Pakistán, son productores de leche, su reputación por el comportamiento caprichoso es aun peor que la de sus parientes y son el epicentro de una de las empresas lecheras más insólitas en uno de los lugares más inesperados.

En Mindanao, los agricultores han formado una cooperativa para vender leche de búfalo a un ansioso mercado local. La empresa surgió gracias al Proyecto de Forrajes para Pequeños Propietarios (FSP), lanzado hace 6 años con el apoyo de la Agencia Australiana para el Desarrollo Internacional (AusAID). El proyecto está en su segunda fase, bajo la coordinación del CIAT y con financiación del Banco Asiático para el Desarrollo (ADB). El FSP busca proporcionar a los agricultores pobres en siete países del sudeste asiático una variedad de especies de gramíneas y árboles que pueden cultivarse para proporcionar forraje para el ganado mientras se protege el suelo.

Un aspecto digno de mención de este proyecto es la participación de los agricultores mismos en el proceso de investigación. Los científicos ofrecen a los agricultores un rango de especies forrajeras apropiadas para las condiciones del trópico y nutritivas para los animales de granja. Las especies se siembran y manejan con la asesoría de expertos, pero son los agricultores mismos quienes deciden su uso. Los resultados no sólo han sido exitosos sino sorprendentes.

La aldea de Pagalungan se aferra a un peñasco boscoso en la zona montañosa, al oeste de la cuidad de Cagayan de Oro, al sur de las Filipinas. Durante generaciones, sus agricultores escasamente se ganaban la subsistencia en parcelas ubicadas en pendientes erosionadas y suelo agotado. Sus cultivos de maíz, frijol y coco les brindaban lo mínimo, pero la escasez de forraje era nefasta para su ganado y sus búfalos. Todos los días tenían que llevar a los animales durante largas distancias sobre caminos pendientes hasta encontrar pastizales, o cubrir la misma distancia para cortar forraje y traerlo a casa. A pesar de estos esfuerzos, la calidad del alimento era deficiente para mantener saludables a los animales.

Hace algunos años todo cambió, cuando una veterinaria local, Perla Asis, empezó a trabajar en colaboración con el FSP. Ella convenció a cerca de 25 agricultores para que sembraran especies forrajeras exóticas alrededor de sus hogares. Desde entonces, el fantasma de la pobreza se ha alejado de la aldea. Hay casas nuevas construidas en hormigón, con techos de fibrocemento. Los niños se muestran alegres y el ganado tiene buen alimento.

Al principio, estos agricultores no estaban convencidos de sembrar lo que ellos consideraban como malezas exóticas. Pero perseveraron con el primer lote de cerca de 15 gramíneas y leguminosas diferentes y rápidamente reconocieron los beneficios. Con la ayuda de investigadores del CIAT y colaboradores locales, el número de especies forrajeras cultivadas en Pagalungan ha aumentado a más de 30.

El número de agricultores que cultivan especies forrajeras también ha aumentado a la par con la disponibilidad de material de siembra. En 1998, un grupo de 22 agricultores creó la Cooperativa Tribal Multipropósito Colonos Pagalungan. Hoy en día, son 60 socios y el grupo sigue aumentando.

Cada uno de los búfalos lecheros da de 1 a 4 litros cada mañana, para un gran total que supera los 40 litros por día. Los agricultores reciben cerca de US40 centavos por litro de leche que, según ellos mismos, es más rica y nutritiva que la de vaca. También ganan buenas sumas por la venta ocasional de animales no deseados, y existe gran demanda de material de siembra de sus cultivos de forraje. Por lo tanto, prácticamente toda la comunidad de Pagalungan participa y se beneficia con el nuevo comercio de forrajeras.

Ganándole Terreno al Salivazo de los Pastos

hyperlink_blanco.gif (163 bytes) Visite nuestro sitio Web de Forrajes Tropicales (en inglés)

Estudios recientes del CIAT abren nuevas oportunidades para el control del salivazo, la plaga más devastadora de gramíneas forrajeras en América Latina. Nuestra estrategia de manejo integrado de plagas (MIP) combina tres líneas de ataque: resistencia de la planta hospedante, control biológico y manejo de la pastura y del ganado.

Por ejemplo, un examen selectivo reciente de nuestros pastos híbridos Brachiaria reveló que 15 genotipos presentan buena resistencia a, por lo menos, tres especies de salivazo. La construcción de un mapa genético molecular de Brachiaria durante los últimos años nos ha permitido identificar dos sitios genéticos (QTL o loci de rasgos cuantitativos) vinculados con la resistencia al salivazo. Este paso es clave para el uso de la selección con ayuda de marcadores para mejorar la eficiencia de nuestro trabajo de mejoramiento de gramíneas forrajeras.

Durante la última década, el salivazo se ha convertido en un serio problema para las pasturas en la Costa Caribe de Colombia. Recientemente una especie de América Central, Prosapia simulans, ocasionó enormes pérdidas en los pastizales del suroccidente colombiano. Solamente en este país, las pérdidas económicas causadas por el salivazo (reducción de la producción de carne y leche), llegan a unos US$40 millones anuales, según el especialista pecuario del CIAT Federico Holmann. Pero el daño se extiende a una zona mucho mayor de producción pecuaria y caña de azúcar en toda América Central y del Sur.

"El problema ha existido durante mucho tiempo", explica Daniel Peck, científico y ecólogo de insectos que conduce el trabajo del CIAT sobre bioecología del salivazo. "En la última parte del siglo XIX, este insecto casi destruyó la industria de la caña de azúcar en Trinidad". El salivazo, dice Peck, también desarrolló un apetito para pasto Brachiaria. Durante varios siglos estas gramíneas naturalizadas, de origen africano, han presentado buena adaptación a los ambientes latinoamericanos. Hoy se siembran en millones de hectáreas de praderas, especialmente en Brasil.

El salivazo recibe su nombre por la forma de la masa espumosa, parecida a saliva, con la que las ninfas de estos insectos se cubren mientras chupan la savia de las gramíneas. Las hojas y los tallos se secan rápidamente. Y, en la medida en que la infestación de la pastura avanza, las malezas empiezan a llenar el vacío ecológico.

"La degradación de las pasturas es causada por manejo deficiente, falta de aplicación de fertilizantes y presencia del salivazo", dice Carlos Lascano, líder del Proyecto de Forrajes Tropicales del CIAT. "Los agricultores deben remover el ganado bovino de las pasturas afectadas, y esto representa una pérdida económica grande. El número de animales por hectárea es menor, de manera que, para compensar, los agricultores terminan convirtiendo más bosque en pasturas".

Hasta la fecha, la limitada resistencia de las plantas hospedantes al salivazo —como la que se encuentra en Marandú, una popular variedad comercial de B. brizantha— ha sido la única arma al alcance de los ganaderos. Pero Marandú no se adapta bien a los suelos ácidos infértiles, característicos de las sabanas latinoamericanas. Sin embargo, los nuevos híbridos del CIAT no tienen este problema, y algunos de ellos combinan la resistencia a varias especies de salivazo con otras ventajas agronómicas, como una productividad estable y un alto valor nutritivo para el ganado bovino.

Tanto desde el punto de vista de su biología como de su ecología, el salivazo representa para los científicos un objetivo sumamente disímil. Dentro de la familia Cercopidae, hay docenas de especies de salivazos, distribuidas en 11 géneros, que atacan a las gramíneas. Además, el comportamiento de la plaga varía ampliamente dependiendo del clima, el hábitat local y la planta hospedante.

Durante los últimos 5 años, los entomólogos del CIAT han estado aumentando sistemáticamente el acervo de conocimientos necesarios y lo han compartido con investigadores nacionales mediante talleres. Se han identificado cinco ecorregiones contrastantes dentro de Colombia, país anfitrión del CIAT, que pueden servir como laboratorios vivientes. Los sitios escogidos son representativos de los diferentes tipos de praderas y modelos de precipitación encontrados en América Central y del Sur. Este enfoque ecorregional ha permitido al equipo perfilar la distribución de especies de salivazo, sus ciclos de vida, su dinámica de población y su comportamiento de alimentación.

Hasta el momento, Peck y sus colegas han examinado nueve especies que no habían sido estudiadas previamente, observando su comportamiento en detalle —hasta sus “cantos” de apareamiento. Los perfiles que resultaron son vitales para pronosticar los brotes de la plaga, diseñar métodos de control eficaces en función de los costos, y sincronizar su uso.

En el área de biocontrol, un adelanto clave ha sido la recolección de 77 cepas de hongos de diversas especies de salivazo. Estos organismos parasitarios, conocidos como entomopatógenos, son enemigos naturales del insecto. Ahora se está evaluando su idoneidad como agentes de biocontrol. Para mantener y propagar los hongos, el CIAT ha establecido una colección viva (un "cepario"), que también contiene aislamientos de hongos de uso potencial contra las plagas de la yuca.

Después de desarrollar metodologías para examinar esta colección respecto a su efectividad contra diferentes etapas de vida del salivazo, los investigadores confirmaron que la virulencia varió significativamente entre las especies de salivazo. Ahora se están realizando pruebas de campo en ecorregiones contrastantes para determinar cómo pueden desplegarse entomopatógenos eficazmente en condiciones típicas de pasturas.

Aprovechamiento del Lado Silvestre del Arroz

hyperlink_blanco.gif (163 bytes) Visite nuestro sitio Web de Mejoramiento del Arroz

Considerando todos los caracteres, la mayoría de las plantas silvestres son inferiores a sus contrapartes mejoradas. Por ejemplo, Oryza rufipogon, un arroz silvestre de Malasia, tiene semillas diminutas, con cáscara oscura, de apariencia poco apetecible y muy quebradizas. Sería la última cosa que los arroceros querrían sembrar.

No obstante, los híbridos desarrollados por el CIAT durante los últimos años, mediante el cruzamiento repetido de esta planta silvestre con arroz comercial selecto, continúan presentando rendimientos superiores a los de este último. "Hemos demostrado que las especies de arroz silvestre poseen genes de gran importancia agronómica", dice el mejorador de arroz del CIAT César Martínez. "Y hemos podido transferir algunos de estos genes a los cultivares".

El CIAT también ha estado trabajando con un arroz silvestre africano, O. glaberrima, que es sembrado por agricultores en muchas partes de África Occidental. Este arroz tolera el estrés hídrico, compite bien con las malezas y resiste enfermedades como el añublo y el entorchamiento. Del mismo modo que O. rufipogon, los mejoradores del CIAT han cruzado O. glaberrima con arroz selecto para evaluación.

Aprovechar especies silvestres es solamente una de las muchas estrategias que el CIAT usa para enriquecer el acervo genético del arroz a disposición de los mejoradores de arroz latinoamericanos. "La base genética del arroz en esta región es muy estrecha", dice el virólogo Lee Calvert, quién lidera el Proyecto de Arroz del CIAT.

El potencial de las especies silvestres y malezas emparentadas para aumentar los rendimientos de cultivos relacionados se reconoció por primera vez en 1981. Investigadores de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, empezaron a esclarecer su importancia en 1996 al indicar la forma en que los marcadores moleculares y los mapas genéticos podrían usarse para aprovechar los genes del tomate silvestre para beneficiar al tomate comercial. Ellos diseñaron una nueva estrategia llamada "análisis de QTL a través de varios retrocruzamientos", que el CIAT utiliza ahora en el mejoramiento del arroz.

Nuestra investigación actual, en colaboración con Cornell, es financiada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la Fundación Rockefeller y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia. Forma parte de un proyecto internacional de mayor alcance, a largo plazo, en el cual participan otros centros Future Harvest e investigadores de varios países asiáticos productores de arroz. Desde mediados de los años 90, hemos estado utilizando el cruzamiento convencional de especies silvestres de arroz con cultivares selectos, junto con la tecnología de marcadores moleculares, para transferir genes silvestres y hacer seguimiento de sus caracteres heredados. La investigación ha permitido al CIAT expandir simultáneamente el acervo de genes y mejorar variedades de arroz selectas en América Latina para su desarrollo posterior por los programas nacionales.

Hasta la fecha se ha examinado un rango de caracteres —no sólo resistencia a enfermedades y rendimiento sino también valor nutritivo, calidad de grano y cualidades de cocción. Sin embargo, el trabajo más avanzado se centra en el rendimiento y los componentes relacionados con el rendimiento, por ejemplo, el peso del grano por planta.

En el transcurso de varios años hemos desarrollado dos poblaciones híbridas experimentales para examinar el potencial que tiene O. rufipogon para mejorar el arroz cultivado (O. sativa). Una de las poblaciones mejoradas se desarrolló para tierras altas de temporal, y la otra para condiciones de riego. Los campos en tierras altas representan el 45 por ciento del área total sembrada de arroz en América Latina. Cerca de un tercio del arroz de tierras altas es cultivado manualmente, generalmente por agricultores pobres.

Los resultados de los ensayos de campo fueron sumamente alentadores. Para cada población de estudio, los híbridos superaron en rendimiento al progenitor cultivado respecto a la mayoría, sino todos, los caracteres evaluados. Además, el análisis de marcadores moleculares indicó que el progenitor silvestre hizo importantes y provechosas contribuciones genéticas.

La introgresión de genes silvestres en líneas selectas es una estrategia seguida por tres centros Future Harvest que tienen un mandato de arroz: el Instituto Internacional de Investigaciones sobre el Arroz (IRRI), la Asociación de África Occidental para el Fomento del Arroz (WARDA) y el CIAT.

Las especies silvestres, enfatiza Lee Calvert, pueden utilizarse para mejorar los sistemas radicales del arroz para que toleran mejor la sequía. Esto es muy importante para los agricultores de escasos recursos que no tienen la infraestructura necesaria para manejar el agua. "Nos centraremos en caracteres como la tolerancia a la sequía porque los arroceros más pequeños, en las tierras altas, lo necesitan".

Reconstrucción de Fértil Región de El Salvador Mediante Manejo Integrado de la Mosca Blanca

hyperlink_blanco.gif (163 bytes) Visite el sitio Web del Proyecto Tropical MIP Mosca Blanca (en inglés)

Los paisajes del Valle de Zapotitán, en la región occidental de El Salvador, son muy atractivos para sus numerosos visitantes, entre ellos el virólogo de plantas del CIAT Francisco Morales. Pero, según advierte él, este valle, que es la despensa de la vecina ciudad capital San Salvador, es una tierra asediada por diminutos invasores.

Morales, quien coordina el Proyecto de Manejo Integrado de la Plaga Mosca Blanca, se refiere al valle como uno de los "sitios calientes" de América Latina. En años recientes, los brotes de mosca blanca y begomovirus transmitidos por la mosca blanca han devastado los campos de frijol y habichuela, tomate, pimientos dulces y chili, calabazas y otros cultivos. El daño se presenta principalmente durante la prolongada estación seca, cuando las poblaciones de mosca blanca alcanzan un punto máximo.

La aplicación frecuente e intensa de plaguicidas, dice Morales, es contraproducente, porque la mosca blanca desarrolla resistencia y los productos químicos destruyen a sus enemigos naturales. También es una estrategia que los productores locales no pueden darse el lujo de aplicar. En el Valle de Zapotitán, donde el 80 por ciento de las fincas tienen menos de 3 hectáreas, muchas de las familias son extremadamente pobres.

En colaboración con el CIAT, el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) de El Salvador ha emprendido un proyecto para revertir la tendencia decreciente de la producción en Zapotitán. Tres divisiones del Ministerio de Agricultura, la Universidad de El Salvador, la Universidad Técnica Latinoamericana y cinco organizaciones de agricultores también pertenecen a la asociación colaborativa.

Los agricultores locales están aprendiendo que sus aplicaciones frecuentes de plaguicidas sintéticos pueden ser remplazadas exitosamente por una combinación de tácticas de control más económicas y menos destructoras en términos ambientales. En el caso del frijol, el elemento fundamental de este enfoque integrado al manejo de plagas y enfermedades es el uso de variedades de grano rojo resistentes al virus del mosaico dorado amarillo del frijol, las preferidas en El Salvador y otros países centroamericanos. "Hemos invertido 3 años en trabajo de diagnóstico," dice Morales. "Ahora sabemos cuáles son los métodos de control que pueden funcionar bien en nuestros sitios piloto".

El trabajo en El Salvador se financió inicialmente por la Ayuda Danesa para el Desarrollo Internacional (Danida), el Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-ARS) y la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID). Bajo una segunda fase del Proyecto de Mosca Blanca Tropical, este trabajo es apoyado por el Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) del Reino Unido y el Programa de Investigación Participativa y Análisis de Género (PRGA) del GCIAI.

A partir de 1971 se construyeron sistemas de riego en Zapotitán, y hoy sirven al 60 por ciento de las 3000 hectáreas de tierra agrícola considerada de primera. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos de desarrollo, la producción de frijol, tomate y ají ha disminuido en el último decenio. Los cultivos hortícolas han cedido lugar a la caña de azúcar y al maíz que son menos rentables. El cambio ha ocasionado grandes fluctuaciones estacionales en los precios locales de productos.

Bajo el proyecto de MIP, los investigadores y agricultores salvadoreños están ensayando un paquete completo de tácticas de control de plagas y enfermedades. Los cultivos seleccionados son frijol, tomate, ají y loroco, una planta local cuyos botones florales se consumen frescos, a menudo en pizza, o son utilizados en salsas aromáticas.

Los componentes de MIP incluyen variedades de frijol resistentes a virus, barreras físicas para insectos, uso mínimo de insecticidas sintéticos comerciales y sustitución con productos menos tóxicos para el manejo de la mosca blanca. Las barreras físicas incluyen microtúneles —marcos de alambre o plástico recubiertos con malla. Esta opción se está ensayando para proteger el tomate y el ají durante su etapa de crecimiento, y ha tenido éxito en otros sitios considerados "zonas calientes" en Yucatán, México. En El Salvador, el uso de esta opción permitió duplicar el rendimiento promedio nacional de tomate este año.

Para los productores salvadoreños, el loroco —una enredadera nativa de El Salvador— ofrece tanto oportunidades económicas como retos para el control de plagas. Es cultivado principalmente por las mujeres en huertas caseras para consumo doméstico y como fuente adicional de ingreso. La producción de media manzana (0.35 hectáreas) puede generar hasta US$5000. Pero el loroco es atacado frecuentemente por la mosca blanca y por áfidos.

El loroco se cultiva utilizando un sistema de postes y alambres similares a los utilizados en los viñedos. Una táctica que está siendo evaluada es el uso de detergente doméstico para controlar la mosca blanca, que tiende a volar muy bajo o a ras de suelo. Pero los áfidos, dice Morales, requieren de una estrategia diferente porque "vuelan alto como los aviones espía, buscando su objetivo". Su solución fue utilizar postes más largos, agregar otra capa de alambres por encima de las plantas de loroco y cubrir la rejilla con hojas de palma. Esto esconde el cultivo ante los áfidos. Y, puesto que el loroco es una planta forestal, tolera fácilmente la sombra resultante.

Estas tecnologías tienen gran potencial para recuperar extensas áreas de tierra agrícola de primera, que permanecen desocupadas durante los meses de máxima infestación de la mosca blanca. El reto ahora consiste en adaptar esas tecnologías, utilizando métodos participativos, a los sistemas de cultivo de los agricultores y a las oportunidades de mercado.

Pequeñas Agroempresas Logran Precios más Altos para Pimienta y Café

hyperlink_blanco.gif (163 bytes) Visite nuestro sitio Web de Desarrollo Agro-empresarial Rural

Las recientes aplicaciones del método participativo del CIAT en el diseño de proyectos productivos integrados (PPI) apoyan un consenso emergente: el agregar valor a productos antes de su venta y conocer mejor las cadenas de mercado aumentan los ingresos de los pequeños agricultores en forma significativa.

En Perú, los productores de pimienta negra que aplicaron el método terminaron con alzas en el precio que variaban desde 20 hasta 100 por ciento por encima de los precios pagados a otros agricultores. En Honduras, un grupo de caficultores negoció un sobreprecio de 16 por ciento. Aunque los precios mundiales han presentando una tendencia decreciente desde entonces, hace poco los participantes del proyecto estaban ganando el doble por kilo de café que lo obtenido por los no participantes.

La metodología de PPI forma parte de una estrategia de mayor alcance del CIAT que busca promover múltiples oportunidades empresariales en zonas rurales en regiones geográficas definidas. Este enfoque territorial tiene la ventaja de fortalecer capacidades locales que no sólo benefician a los productores de un cultivo específico sino también a la comunidad. Al funcionar dentro del contexto de la economía territorial global en vez de un subsector único, dice el especialista en agroempresas del CIAT Mark Lundy, "podemos promover un ambiente de aprendizaje que vincula la investigación que hace el CIAT con la experiencia en desarrollo y con la demanda a escala local".

Una hipótesis en la que se fundamenta el enfoque del CIAT es que el cultivo de más alimentos en forma más eficiente, con base en nuevas tecnologías, por sí mismo no es suficiente para mejorar los medios de vida en zonas rurales. En algunos casos, los aumentos en la productividad impulsados por la investigación, a falta de nuevas políticas y otras medidas, lo que han hecho en realidad es saturar los mercados, bajar los precios al nivel de finca y dar continuidad a la pobreza. El enfoque del CIAT es, por tanto, participativo y orientado hacia el mercado; es un enfoque en el que los agricultores deciden producir lo que pueden vender en vez de vender lo que pueden producir. La estrategia enfatiza la creación de la capacidad local para identificar y establecer empresas competitivas que son ambiental y económicamente sostenibles, que agregan valor a los productos y que generan beneficios para la comunidad. El primer paso es identificar un grupo local de socios interesados en desarrollo empresarial. Regularmente es un consorcio de productores y ONG, a veces con la participación de los sectores público y privado. El grupo construye un perfil biofísico, económico e institucional de su territorio e identifica las oportunidades de mercado. Con base en el análisis de los productos candidatizados y las oportunidades comerciales, algunos son seleccionados para desarrollar en pleno como PPI.

El diseño de un PPI incluye el análisis de las cadenas de mercado, con la participación del mayor número de actores posible —proveedores de insumos, de servicios, productores, procesadores, consumidores industriales, mayoristas, minoristas y exportadores. Entre otras cosas, este ejercicio permite identificar los cuellos de botella que tiene el sistema —por ejemplo, enfermedades de plantas o deficiente capacidad de transporte.

También se crea un sistema permanente para recopilar inteligencia de mercado. Los miembros del proyecto o los proveedores de servicios recopilan información sobre precios y otros datos que son vitales para el éxito comercial. Además, se evalúa la disponibilidad de los servicios de apoyo empresariales (crédito, asistencia técnica, asesoría legal); igualmente se identifican brechas y se diseñan mejorías.

En Pucallpa, en la Amazonía peruana, el ejercicio de PPI indicó a los agricultores que el precio que recibían por su pimienta negra era solamente una pequeña fracción del precio pagado por el consumidor final en la capital, Lima. Con base en esta información, 45 pequeños productores formaron una empresa privada, Piper S.A., y se puso en marcha su PPI.

Los agricultores mejoraron rápidamente y estandarizaron la clasificación y la presentación de la pimienta, lo cual diferenció su producto del ofrecido por los no participantes. Esto condujo a un sobreprecio del 20 por ciento en los mercados locales.

Las importaciones del Ecuador generaron una baja en el precio en octubre de 2001. Sin embargo, el éxito inicial de los agricultores en mejorar y posicionar nuevamente su producto los ayudó a plantear una visión empresarial clara hacia el futuro, dice Lundy. Ahora quieren comprar un molino e identificar a un cliente industrial en Lima, de manera que puedan vender un producto más terminado a un precio mayor.

Yorito, Honduras, es el núcleo de otro "territorio" en el cual el CIAT está probando su metodología de PPI. Allí, un grupo de 12 caficultores negoció un sobreprecio de 16 por ciento con un exportador, con base en la garantía de alta calidad. Los productores que participan en el PPI han estado recibiendo el doble del precio pagado a los no participantes.

El CIAT está aprendiendo de estas y otras experiencias latinoamericanas para perfeccionar su metodología de PPI. También está examinando las formas de incluir a las ONG y a la empresa privada en el uso y adaptación de la metodología para multiplicar el impacto positivo más allá de los sitios donde ha sido probada hasta el momento.


 

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