Productos
Boletines de Prensa
CIAT en Perspectiva (Informe Anual)
Cultivando Afinidades (Boletín Institucional)

CIAT en los Medios
En Español
En Inglés

Galería de Imágenes
Fotos
Videos
Presentaciones en Power Point

Comunicaciones en el CIAT
Comunicación Comunitaria
Comunicación Corporativa
Distribución de Publicaciones

Inicio > Sala de Noticias > CIAT en Perspectiva >

Informe anual institucional.


Para mayor información contáctese con:
Unidad de Comunicaciones


[<< tema anterior] [tema siguiente >>]

CIAT en Perspectiva 2003-2004
Los Puntos Cardinales de Nuestra Carta de Navegación

Aprendiendo a Innovar

 

 

 

 

 

Intermediarios de información reciben
capacitación en Suárez, departamento del
Cauca, en el suroccidente colombiano.

Iniciativa para propagar innovaciones rurales como la chispa que incendia la pradera

En las comunidades agrícolas de escasos recursos en todo el trópico, no todo sigue igual. Las crecientes presiones económicas y ambientales sobre sus medios de vida están generando un replanteamiento de las estrategias de desarrollo por parte de todos los grupos interesados -productores, extensionistas, investigadores y donantes. Un adagio para estos tiempos sería "adáptese o perezca" o, más optimista, "innove y sobreviva".

Durante el último año, el Instituto de Innovación Rural del CIAT ha trabajado en una estrategia novedosa para ayudar a la población rural de escasos recursos a que identifique problemas, diseñe soluciones, institucionalice sus habilidades recién descubiertas e intercambien experiencias los unos con los otros. Mediante nuestra nueva iniciativa colaborativa "Aprendiendo a Innovar", estamos entretejiendo los diversos hilos de nuestra experticia en extensión comunitaria y fortalecimiento de capacidades para maximizar el potencial de esta población para que logre un impacto. Éstos incluyen enfoques de fitomejoramiento participativo, planificación del uso de la tierra, seguimiento y evaluación, diseño de agroempresas rurales y -el hilo más reciente- uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) para el desarrollo rural. Un nuevo modelo de la iniciativa arriba mencionada nos ayuda a entender qué combinaciones de estos elementos funcionarán mejor en diferentes circunstancias.

Yendo un paso más allá, nosotros y nuestros socios colaboradores hemos comenzado a establecer lo que llamamos "alianzas de aprendizaje", como una forma de aplicar esta misma terapia de innovación a nosotros mismos. Una alianza de aprendizaje es una coalición de organizaciones de I&D, donantes y formuladores de políticas. Juntos, estas instituciones e individuos realizan una serie de actividades en un área de interés mutua, aprenden de ese trabajo, ponen en práctica las lecciones aprendidas y reflexionan acerca de qué ha funcionado y qué no. Este proceso de aprendizaje no sólo está ayudando al CIAT, sino también a nuestros socios colaboradores, a ser más eficientes e innovadores en la forma en que nosotros mismos fomentamos la innovación rural.

La primera alianza de aprendizaje del CIAT fue formada en Nicaragua con CARE Internacional en el 2001. Los participantes representaban a 12 organizaciones de agricultores y siete ONG locales, además de personal del CIAT y de CARE. El aprendizaje se centró en la promoción de agroempresas, utilizando un enfoque territorial (en contraposición con un enfoque de producto o sectorial) diseñado por los investigadores del CIAT. A finales del 2003 se lanzó una alianza de aprendizaje de espectro más amplio con CARE, que cubría cuatro países centroamericanos, incluyendo Nicaragua. Hoy día se está formando una alianza similar en la región andina. En África está en marcha una alianza de aprendizaje que busca ayudar a los agricultores a establecer pequeñas empresas alrededor de nuevas oportunidades de mercado. Esta alianza cubre nueve países, con la colaboración de Catholic Relief Services (CRS).

Respuesta al cambio global

La necesidad de una sólida capacidad de innovación a escala local es especialmente urgente en vista de los tres tipos de cambio global que ahora exponen, a amenazas adicionales, a la ya vulnerable población rural en el trópico. El primero es la globalización económica, especialmente los regímenes de libre comercio. Mientras esta globalización no genere nuevas oportunidades, también significa que, en muchos casos, en algunos países sudamericanos ya no se podrá sembrar competitivamente cultivos tradicionales como el maíz. Se necesitan opciones que permitirán a los agricultores diversificar sus productos y mercados.

El segundo tipo es el cambio climático, frente al cual la producción de cultivos es muy sensible. Aquí se necesitan opciones técnicas, tanto para ayudar a los agricultores a enfrentar los cambios en regímenes de temperatura y precipitación como para reducir la contribución de la agricultura al calentamiento global.

El tercer tipo de cambio global es demográfico. Mientras que los recursos naturales del planeta, incluyendo el suelo, permanecen finitos, el crecimiento de la población sigue impulsando la demanda de alimentos y otros productos básicos. Al mismo tiempo, los mayores ingresos y la urbanización están alterando los patrones de esa demanda. Se espera que los mercados para productos de origen animal y alimentos básicos, por ejemplo, crezcan rápidamente durante las próximas décadas. Se necesitan nuevas opciones para ayudar a los pequeños productores a desarrollar sus empresas y agregar valor a sus productos.

El ritmo del cambio es tan rápido que los sistemas tradicionales de conocimientos, que son principalmente orales y basados generalmente en el contacto personal dentro de la comunidad local, son generalmente incapaces de hacerle frente. Parte de la respuesta consiste en que la población rural tenga un acceso mejor y más rápido a la información técnica, a través de la Internet y otros medios. Sin embargo, Boru Douthwaite, un analista de políticas sobre tecnologías vinculado al Instituto de Innovación Rural del CIAT, considera que, por sí mismo, no será suficiente para persuadirla a innovar. "Los agricultores y procesadores deben ser apoyados durante el proceso de aprendizaje, lo que incluye exponerlos a las experiencias que otros han tenido en cuanto a adopción de oportunidades o invenciones".

Modelación del proceso de innovación

En el contexto de desarrollo en el cual opera el CIAT, la innovación puede definirse como un proceso en el cual grupos de interesados clave en zonas rurales -individuos y comunidades que pueden ser beneficiarios directos- transforman las invenciones o ideas nuevas en medios prácticos para mejorar sus medios de vida. Al diseñar proyectos bajo la iniciativa de "Aprendiendo a Innovar", Douthwaite y sus colegas intentan repetir cuatro funciones o componentes clave que han sido observados en el pasado como acompañantes de una innovación rural exitosa. Estos componentes son: (1) sistema de información sobre oportunidades; (2) apoyo a la toma de decisiones relacionadas con la adopción; (3) apoyo a los procesos incipientes de innovación; y (4) mecanismo de revisión general y de retroinformación -algo que Douthwaite llama "meta-aprendizaje y selección". Este modelo de proceso de innovación ayuda a entidades externas como el CIAT a "orquestar" una combinación de intervenciones participativas que se adaptarán rigurosamente a las necesidades de una comunidad dada.

Las primeras tres funciones de este modelo de innovación corresponden a lo que a menudo los especialistas en capacitación y transferencia de tecnología se refieren como los componentes de "conocimiento, actitudes y practicas" del aprendizaje. Los sistemas de información sobre oportunidades son el punto de partida. Éstos pueden ser cualquier fuente de ideas potencialmente prácticas o invenciones -bases de datos, sitios Web, programas de radio, revistas, folletos de extensión, días de campo agrícola, o visitas de intercambio de agricultores. Las aplicaciones del modelo han indicado que esta función a menudo debe mejorarse, especialmente en el caso de las zonas rurales más apartadas.

Una vez se conozcan y se entiendan las oportunidades, los agricultores deben decidir si las adoptan o no. Es decir, deben decidir si van a "emprender el proceso de aprendizaje en vivo incluido dentro del proceso de innovación", según lo expresa Douthwaite. "Las personas necesitan convencerse de que una invención o idea nueva es una ganancia potencial para ellos. Por ejemplo, alguien que considera la posibilidad de cultivar lulo (un pequeño fruto nativo de Colombia y Ecuador) por primera vez, puede necesitar saber si sobrevivirá a una altitud específica". Los mecanismos de apoyo para tratar tales temas incluyen ensayos en los campos de los agricultores, encuestas de mercado, grupos de discusión y recolección y evaluación participativa de información específica.

El próximo paso, suponiendo que se haya tomado la decisión de adoptar, comprende la experimentación o adaptación de la nueva idea -normalmente una empinada curva de aprendizaje para el innovador. Aquí las cosas, fácil y rápidamente, pueden salir mal. Sin soluciones oportunas a las dificultades prácticas encontradas cuando se está aprendiendo algo nuevo, las personas pueden desalentarse y darse por vencidas. El contacto personal con otros innovadores y expertos, así como recibir otros tipos de apoyo técnico menos directos, como los servicios en línea de pregunta-respuesta, son esenciales en este paso del proceso.

La meta-aprendizaje y selección, la cuarta función que alimenta a las otras tres, es una manera de captar las lecciones derivadas de anteriores experiencias de innovación y ponerlas al alcance de los esfuerzos actuales. "Uno de mis colegas del CIAT en Asia me comentó que las innovaciones se difunden como los incendios en matorrales", dice Douthwaite. "La función de aprendizaje y selección en nuestro modelo de innovación es una manera de identificar estos incendios y compartir con personas en otros sitios. Al mismo tiempo, podemos advertir a las personas que eviten tecnologías o ideas que ya se sabe que son callejones sin salida".

Tecnologías de información y comunicación

Aparte de las opciones relativamente sencillas -como variedades de cultivos de alto rendimiento apropiadas para condiciones de cultivo uniformes-, las innovaciones rurales, ya sea biofísicas o sociales, rara vez pueden aplicarse directamente. Más bien deben ser adaptadas a través de numerosos ciclos de aprendizaje realizados por individuos y grupos. La meta de la iniciativa del CIAT "Aprendiendo a Innovar" es agilizar el proceso de aprendizaje al vincular entre sí a innovadores y sus experiencias pasadas. Esto implica un gran compromiso para ayudar a las comunidades a que encuentren, almacenen, generen y distribuyan información y conocimiento, en gran parte, mediante el aprovechamiento de nuevas TIC. Aunque ahora existen herramientas de aprendizaje eficaces y promisorias, hay que hacer algunas advertencias.

Por un lado, existe un inmenso volumen de conocimientos técnicos rurales que está disponible en la Internet para apoyar las decisiones de adopción y la innovación incipiente. Este volumen está creciendo rápidamente, en parte gracias al trabajo de muchos institutos de investigación, incluyendo el CIAT y las ONG especializadas. Además, la mayoría de los pueblos grandes y ciudades en el mundo en desarrollo ya tienen cibercafés comerciales y, en algunos casos, puntos de acceso a la Internet financiados por el sector público, por ejemplo los telecentros comunitarios. (Los telecentros se diferencian de los cibercafés en que los primeros son operados generalmente por organizaciones locales sin fines de lucro, que típicamente ofrecen a los usuarios capacitación personalizada en las aplicaciones de computación, incluyendo búsquedas en línea.)

Por otro lado, todavía faltan muchos años para que la gran mayoría de hogares rurales tengan acceso personal directo a la Internet. En efecto, hasta el servicio básico de teléfono es aún un lujo en las zonas rurales más apartadas del trópico. Y donde las personas sí tienen acceso limitado a la Internet, ya sea a través de las escuelas o de otras instituciones, todavía falta por emerger una cultura de conocimientos basada en las TIC.

"El acceso mejorado del público a las TIC de ninguna manera garantiza que la población rural las utilizará para conseguir información que le ayudará a introducir innovaciones técnicas o mejorar sus medios de vida", dice Nathan Russell, líder del proyecto Información y Comunicación para Comunidades Rurales (InforCom) del CIAT. "Para que esto suceda, las organizaciones locales deberán hacer un esfuerzo deliberado para incorporar las TIC en los planes de desarrollo a favor de la población de escasos recursos".

Durante los últimos 3 años, InforCom ha experimentado maneras de promover y apoyar los telecentros comunitarios como herramientas de desarrollo en zonas rurales. Este trabajo se ha hecho en colaboración con universidades y otras organizaciones del suroccidente colombiano.

Como prueba de este concepto, el trabajo piloto de los telecentros es alentador. Hasta la fecha, los beneficios han sido en gran parte institucionales, en el sentido de que las organizaciones comunitarias que auspician los telecentros han sido fortalecidas por la experiencia. En un caso, un telecentro en la pequeña ciudad militarmente insegura de Santander de Quilichao, operado por una organización indígena que representa 75,000 personas, principalmente de la etnia Páez, ha tenido éxito en movilizar el apoyo para denunciar una serie de violaciones de los derechos humanos. Estos abusos, que fueron expuestos internacionalmente en la Internet, incluían asesinatos de líderes indígenas. La contribución del telecentro fue un buen ejemplo de cómo las TIC pueden apoyar la innovación tanto social como técnica -sirviendo, en este caso, para defender derechos humanos básicos violados tanto por la guerrilla de izquierda como por los paramilitares de derecha.

La "orquestación de las competencias del CIAT" contemplada por la iniciativa "Aprendiendo a Innovar" ampliará el valor de las TIC como un servicio para las cuatro funciones de apoyo a la innovación. Los telecentros, en especial, tienen un papel decisivo que desempeñar en el fortalecimiento de agroempresas
-un punto de acceso cada vez más importante para llevar los resultados de investigación del CIAT a un uso en niveles superiores.

Comunicadores locales asumen rol frente a brecha digital

En el 2003, el personal de InforCom empezó a estudiar el papel potencial que podrían desempeñar los intermediarios de la información. La idea aquí fue hacer un puente para cerrar la brecha digital entre los servicios de TIC (incluyendo los de los telecentros) y los agricultores, utilizando jóvenes comunicadores locales para promover una cultura de adquisición de conocimiento. "Nuestros datos sobre el impacto indicaron que muchos agricultores no tienen acceso fácil a los telecentros, ni se sienten propensos a utilizarlos", explica Russell. "O, si los visitan, no necesariamente tienen una idea concreta de sus necesidades de información".

Casi 15 años de experiencia del CIAT en los comités de investigación agrícola local (CIAL) han demostrado lo exitosos que pueden ser los agricultores realizando investigación adaptativa práctica y desarrollando agroempresas viables en nombre de sus comunidades locales. El CIAT espera que los pequeños equipos de comunicaciones, cada uno con 6 a 10 jóvenes campesinos con un gran interés en TIC, puedan servir de catalizadores de la innovación rural. Dichos equipos, capacitados debidamente en una variedad de medios de comunicación, se están estableciendo actualmente dentro de las organizaciones comunitarias del departamento del Cauca, en Colombia.

"De tener éxito", dice Russell, "estos equipos podrían ofrecer un servicio de apoyo útil para la investigación local y el desarrollo de agroempresas". Los productores de panela, seda y café se encuentran entre los innovadores que se espera se beneficien de este esfuerzo en la zona piloto.

 

Una estrategia para crear espacios
de aprendizaje para la innovación rural


El cambio global ejerce enorme presión sobre los pequeños agricultores del trópico para que cambien o diversifiquen sus cultivos y adopten nuevos métodos de cultivo y de manejo de los recursos. Si la población rural no sólo ha de sobrevivir sino también mejorar sus medios de vida, entonces debe volverse más versada en la innovación social y técnica. Ese proceso, a su vez, depende en gran medida de la presencia de sistemas de conocimiento e información agrícolas (AKIS, su acrónimo en inglés) que sean eficaces.

¿Qué pueden hacer las organizaciones de I&D como el CIAT para ayudar a la población rural a aumentar sus acervos tradicionales de conocimientos y simplificar los procesos de innovación? Nuestra estrategia consiste en identificar los componentes críticos que faltan en los AKIS, pero que se necesitan para ayudar a la población rural pobre a tomar decisiones para mejorar sus ingresos con base en una información adecuada.

En resumen, nuestra estrategia consiste en ayudar a crear espacios de aprendizaje prácticos, al igual que redes para la innovación rural, y cerrar las brechas que otras organizaciones probablemente no tratarán. El plan de trabajo de la iniciativa “Aprendiendo a Innovar” contempla cuatro tipos de resultados, cada uno vinculado de manera diferente a una o varias de las cuatro funciones indicadas en el modelo “Aprendiendo a Innovar” explicado anteriormente.

Estrategias para fortalecer sistemas de innovación en zonas rurales: Mediante las alianzas de aprendizaje ya descritas, por ejemplo, fomentamos la colaboración y fortalecemos los vínculos entre los centros internacionales de investigación, organizaciones de desarrollo importantes y socios colaboradores locales en el proceso de innovación.

Modelos institucionales y empresariales para la prestación local de servicios de información en áreas rurales: En América Latina y África Oriental estamos desarrollando este tipo de modelos para proveer información de mercadeo vía Internet y por la radio.

Herramientas y conocimientos para sistematizar los conocimientos científicos y autóctonos: En América Latina y África Oriental estamos desarrollando y probando un enfoque para documentar “historias de vida” de innovación técnica y social, y luego aprender de ellas.

Software interactivo que permite a empresarios rurales encontrar respuestas a preguntas y compartir experiencias: El CIAT está desarrollando varios programas computarizados que facilitarán la toma de decisiones en cada localidad acerca de qué sembrar, dónde y para cuáles mercados.

 

 

 

[<< tema anterior] [tema siguiente >>]


Copyright © Centro Internacional de Agricultura Tropical 2001.  Todos los derechos reservados.