Productos
Boletines de Prensa
CIAT en Perspectiva (Informe Anual)
Cultivando Afinidades (Boletín Institucional)

CIAT en los Medios
En Español
En Inglés

Galería de Imágenes
Fotos
Videos
Presentaciones en Power Point

Comunicaciones en el CIAT
Comunicación Comunitaria
Comunicación Corporativa
Distribución de Publicaciones

Inicio > Sala de Noticias > CIAT en Perspectiva >

Informe anual institucional.


Para mayor información contáctese con:
Unidad de Comunicaciones


[<< tema anterior] [tema siguiente >>]

CIAT en Perspectiva 2003-2004
Los Puntos Cardinales de Nuestra Carta de Navegación

Logros Notables de
Investigación y Desarrollo

 

 


Seguimiento y evaluación
participativos de la investigación
en el suroccidente colombiano.

Red de Biotecnología de Yuca: Recuperación de fuerzas después de la tragedia

El año pasado fue atareado y productivo para la Red de Biotecnología de Yuca (CBN), que patrocinó 11 nuevos proyectos bajo su esquema de pequeñas subvenciones, aprobó siete becas para estudiantes de maestría y brindó orientación a proyectos piloto en Colombia, Brasil, Cuba y Ecuador. El gran desenlace de CBN para 2003-2004 fue su Sexta Reunión Científica Internacional, un evento de una semana celebrado en marzo en la sede del CIAT.

El personal del CIAT y sus colaboradores saben que el gran volumen de trabajo pesado y agendas agitadas como éstas no son nada fuera de lo común. Lo que hace que los logros recientes de CBN sean dignos de mención es que surgieron de lo que fue, durante todo el 2002, un vasto vacío profesional y período de luto para los empleados del CIAT y los especialistas en yuca en todo el mundo. En enero del 2002, dos funcionarias del CIAT, la coordinadora de CBN Chusa Ginés y la profesional en ciencias sociales de CBN Verónica Mera, perdieron sus vidas cuando el avión en que viajaban chocó contra el volcán Cumbal por culpa del mal tiempo. Las dos mujeres viajaban desde su sede de trabajo en Quito, Ecuador, a reuniones que se celebrarían en la sede del CIAT.

Después de la tragedia, el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID) de Canadá anunció que facilitaría US$450,000, durante un período de 5 años, para crear el Fondo Conmemorativo de Becas Ginés-Mera para Estudios de Posgrado en Diversidad Biológica. La primera ronda de becas se aprobó en el 2003. Los fondos apoyan a siete estudiantes que realizan sus proyectos de investigación en Colombia y Perú.

El CIID, junto con la Dirección General para la Cooperación Internacional (DGIS) de Holanda, también apoyó las operaciones de CBN en 2001 y 2002. El financiamiento de DGIS continúa durante el 2004.

En febrero del 2003, el fitofisiólogo brasilero Alfredo Alves fue nombrado coordinador de CBN. En mayo, Elizabeth Caicedo, de Colombia, fue nombrada en la posición de profesional de ciencias sociales. Con estas posiciones clave llenadas, CBN es capaz, una vez más, de cumplir su misión: movilizar la biotecnología para mejorar la contribución de la yuca a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico en las áreas de escasos recursos de América Latina y el Caribe.

Cultivada principalmente por pequeños agricultores, la yuca es vital para la seguridad alimentaria y los medios de vida de cerca de 500 millones de personas en todo el trópico. Sin embargo, en comparación con otros alimentos importantes como el arroz, el trigo y la papa, este versátil cultivo industrial y alimenticio ha recibido escasa atención por parte de los científicos desde el advenimiento de la biotecnología moderna hace unos 25 años. Según ha mostrado la investigación realizada por el CIAT y por los miembros de CBN, la biotecnología ofrece muchas herramientas útiles para el mejoramiento de la yuca. Las aplicaciones varían desde los laboratorios de cultivo de tejidos operados por agricultores para producir material de siembra saludable, hasta el uso de marcadores moleculares para seleccionar plantas superiores en los programas de mejoramiento y la transformación genética para un mayor contenido de vitamina A.

Para más información, incluyendo los documentos de la Sexta Reunión Internacional, visite el sitio Web de CBN: www.ciat.cgiar.org/biotechnology/cbn/index.htm

Secado industrial abre mercado rentable para la yuca

La nueva tecnología de secado para grandes volúmenes de raíces y hojas de yuca está equilibrado para romper la gran dependencia que tiene América Latina en los alimentos importados para animales, especialmente el maíz. En Colombia, la creciente industria avícola, cuya materia prima para elaborar alimentos para animales todavía proviene en un 90 por ciento de fuentes extranjeras, ha prestado seria atención a esta innovación de bajo costo y ha empezado a invertir.

El sistema de secado fue diseñado y probado por el Consorcio Latinoamericano y del Caribe de Apoyo a la Investigación y Desarrollo de la Yuca (CLAYUCA) y el CIAT. Colombia, cuyo Ministerio de Agricultura apoyó financieramente el proyecto, sirvió de campo experimental.

Tres fábricas —las cuales limpian, pelan, trozan, y luego secan la yuca con aspersores de aire caliente, todo en una sola operación— entraron en servicio en el 2003. En marzo del 2004, otras ocho plantas ya estaban en construcción. La capacidad de producción varía entre media tonelada y 5 toneladas de raíces frescas de yuca por hora.

Significativamente, un cuarto de los US$1.6 millones invertidos hasta el momento en la nueva tecnología proviene de los agricultores colombianos. El resto procede de una combinación de fuentes gubernamentales y comerciales, incluyendo los miembros de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), que se vinculó recientemente a CLAYUCA.

Se espera que esta nueva tecnología despierte gran interés entre los agricultores, ya que no solamente amplía su mercado sino que también trae la industria de los concentrados animales hasta su puerta, creando empleo en zonas rurales en el transcurso del proceso. Dado que la yuca recién cosechada es altamente perecedera, las fábricas de secado deben estar ubicadas cerca de su fuente de materia prima, si buscan ser competitivas. Las plantas de secado artificial también permiten que la yuca se cultive en diferentes épocas del año, dando a los agricultores una maravillosa medida de flexibilidad en sus sistemas de cultivo. En muchas regiones, los agricultores normalmente están limitados a cultivar la yuca en ciertas épocas, porque deben asegurar que la cosecha coincida con el período seco.

“Trajimos la industria avícola a la mesa de discusión”, dice el Director Ejecutivo de CLAYUCA Bernardo Ospina. “Para los avicultores, la yuca y CLAYUCA han sido buenas apuestas”. Hernán Ceballos, líder del Proyecto Yuca Mejorada para el Mundo en Desarrollo del CIAT, agrega que la participación entusiasta del sector privado ha ayudado a disminuir los costos de construcción de las plantas de secado artificial en casi una quinta parte del precio del 2000. Al mismo tiempo, las variedades de yuca de alto rendimiento y las buenas prácticas culturales han permitido que los rendimientos de raíces frescas aumenten por encima del umbral de competitividad del producto, que es de 20 toneladas por hectárea.

Los agricultores en el trópico, especialmente los productores de granos, están siendo duramente golpeados por los nuevos regímenes de comercio. Para sobrevivir a la oleada de la globalización, dicen Ospina y Ceballos, estos agricultores deben adaptarse rápidamente, aprovechando las ventajas comparativas y los mercados nuevos. La yuca, un cultivo tropical, es un punto de acceso obvio, y la industria pecuaria representa un mercado ya existente y, en gran parte, desaprovechado.

“Con la ayuda de esta planta de secado, pensamos que solamente en Colombia es posible eliminar al menos 500,000 toneladas de importaciones anuales de maíz para la industria de alimentos para animales”, dice Ospina. Esto representaría un ahorro anual de divisas de US$50 millones.

Leguminosas ayudan a eliminar metano del ganado

Estudios recientes del CIAT revelan que la inclusión de leguminosas con alto contenido de taninos en los suplementos alimenticios para el ganado puede ayudar a lograr un equilibrio entre una mayor eficiencia en el uso de nutrientes por los animales y la disminución de emisiones de metano. El ganado bovino, los ovinos y otros rumiantes, junto con los arrozales, son las principales fuentes agrícolas de metano, un potente gas de invernadero.

En el trópico, el ganado es alimentado a menudo con forraje de baja calidad, que consta principalmente de gramíneas, dando lugar a la baja productividad. Se han realizado muchos estudios para ayudar a los agricultores a que mejoren la nutrición animal mediante la adición de leguminosas ricas en proteína, como Cratylia argentea, un arbusto tropical. Pero las hojas de las leguminosas con bajo contenido de taninos, si bien mejoran aspectos clave de la digestión de los rumiantes (degradación de nutrientes y recambio de nitrógeno), aumentan de manera alarmante la producción de metano.

El Proyecto de Gramíneas y Leguminosas Tropicales para Propósitos Múltiples del CIAT, en colaboración con el Instituto Federal Suizo de Tecnología Zurich (ETH), y financiado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (SDC), estudió dos leguminosas, Calliandra calothyrsus y Flemingia macrophylla. Si bien estas plantas tienen una composición química similar y un alto contenido de taninos, se encontró que F. macrophylla es la más nutritiva de las dos cuando se combina con la leguminosa Cratylia, que tiene bajo contenido de taninos, como suplemento alimenticio. Sin embargo, no fue tan buena como C. calothyrsus para suprimir la producción de metano.

En experimentos relacionados, los investigadores consideraron los efectos nutricionales de agregar melaza de caña de azúcar a diferentes dietas para ganado. (Los experimentos se hicieron in vitro, o sea, en un fermentador artificial que simula la digestión, en lugar de hacerlo con ganado real). Cuando la melaza se agregó a la dieta de sólo gramíneas y a la dieta de gramínea más Cratylia, no hubo efecto alguno. Luego vino la sorpresa: la melaza impulsó extraordinariamente la degradación del nitrógeno en la dieta compuesta de la gramínea complementada con C. calothyrsus. Este resultado, anotan los investigadores, muestra el potencial de la melaza para reducir los efectos nutricionales negativos de las leguminosas con alto contenido de taninos, al tiempo que permite aprovechar su rasgo de supresión de metano. La investigación complementa el trabajo anterior realizado por el CIAT que demostró claramente las propiedades de frutas tropicales, ricas en compuestos químicos conocidos como saponinas, para suprimir metano.

Entretanto, los científicos del CIAT continúan sus esfuerzos para equilibrar la producción pecuaria y las metas ambientales mediante la identificación de mezclas óptimas de leguminosas de alto y bajo contenido de taninos para utilizarse como suplementos alimenticios.

Armas no convencionales contra la mosca blanca

La mosca blanca es uno de los grupos de insectos plaga más destructores conocidos por los agricultores. La mayoría de las especies causan daño a los cultivos alimentándose directamente de las hojas; algunas también transmiten enfermedades virales que son letales para las plantas. El Proyecto Tropical MIP Mosca Blanca (TWFP), coordinado por el CIAT, es una campaña de I&D mundial de tres fases, lanzada por el Programa de Manejo Integrado de Plagas a Nivel del Sistema del GCIAI para combatir esta importante amenaza para los medios de vida en zonas rurales del trópico.

Durante su segunda fase de 3 años, el proyecto empezó a trasladar los resultados de investigación básica a las prácticas de MIP y validarlos en las condiciones de los agricultores.

En los altiplanos andinos, la investigación se ha centrado en la mosca blanca como plaga directa de los cultivos, particularmente el frijol y la habichuela, debido a que en elevaciones superiores a 1000 metros generalmente está ausente la Bemisia tabaci, la especie más importante de mosca blanca transmisora de enfermedades. La principal plaga es un devorador directo llamado Trialeurodes vaporariorum, del cual ciertas poblaciones ya están mostrando resistencia a los plaguicidas.

La estrategia de MIP recomendada tiene dos componentes clave: el primero consiste en hacer que los agricultores abandonen su práctica de asperjar frecuentemente las plantas con plaguicidas de amplio espectro. Se les aconseja, en cambio, que utilicen productos químicos que sean más específicos para la plaga, en dosis más pequeñas y solamente en ciertas condiciones y épocas específicas. La aspersión foliar, por ejemplo, solamente se hace cuando se alcanza un “umbral de acción”, o sea, cuando la población de mosca blanca alcanza un nivel conocido en que causa daño económico.

Los investigadores también trabajan con los agricultores para probar la eficacia de los enemigos naturales de la mosca blanca como agentes de control biológico. Dos de los candidatos más promisorios son una avispa parasitaria, Amitus fuscipennis, y un hongo, Verticillium lecanii.

Sin embargo, el enfoque de umbral de acción no funciona cuando las moscas blancas seleccionadas son vectores de virus que atacan las plantas. En este caso, los cultivos susceptibles deben protegerse desde el momento que brotan del suelo porque solamente se necesitan unas cuantas moscas blancas transmisoras de virus para comenzar una epidemia devastadora.

Actualmente, la mayoría de los agricultores utilizan los “cócteles” de plaguicidas, a veces a diario, para controlar las enfermedades virales transmitidas por la mosca blanca. El TWFP promueve el uso de barreras físicas —mallas antimosca blanca conocidas como “microtúneles”— para proteger los cultivos hortícolas contra los virus transmitidos por este insecto durante el primer mes de su período vegetativo, cuando son altamente susceptibles. Esta estrategia también elimina la necesidad de hacer aplicaciones regulares de plaguicida —una práctica que contamina el ambiente y que puede totalizar hasta el 60 por ciento de los costos de producción de los cultivos.

Los microtúneles están siendo adoptados por los horticultores en El Salvador, Honduras, Guatemala y el sur de México, como una manera de elevar los ingresos de sus pequeñas fincas. El TWFP también sigue distribuyendo germoplasma de yuca y frijol común resistente a los virus transmitidos por la mosca blanca en África y América Latina, respectivamente, para ayudar a mejorar la seguridad alimentaria.

El financiamiento de TWFP ha provenido principalmente del Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) del Reino Unido. Otros organismos donantes son la Ayuda Danesa para el Desarrollo Internacional (Danida), el Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio de Nueva Zelanda, la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y el Centro Australiano para la Investigación Agrícola Internacional (ACIAR).

El folleto del Proyecto para el 2004 contiene más detalles sobre los recientes adelantos de MIP en todo el mundo. Puede bajarse de www.tropicalwhiteflyipmproject.cgiar.org

Comercio justo en español

Un nuevo servicio de información del CIAT vincula a los agricultores y grupos de desarrollo rural latinoamericanos con organizaciones en todo el mundo que compran y venden productos con el sello de “comercio justo” en países industrializados o prestan servicios a empresarios de países en desarrollo. El Servicio de Información sobre Comercio Justo en español fue lanzado en junio del 2004 por el Proyecto Desarrollo Agroempresarial Rural del CIAT, como un subsitio del sitio Web principal del CIAT. Su elemento fundamental es un listado de cerca de 150 organizaciones cuyos perfiles institucionales pueden bajarse en formato PDF. Estas organizaciones incluyen exportadores del Sur, importadores del Norte, mayoristas y minoristas, grupos que se dedican a la agricultura orgánica, defensores de las prácticas de comercio justo (incluyendo organismos de certificación) y proveedores de crédito y de otros servicios de apoyo empresariales.

El comercio justo es tanto un movimiento internacional para el progreso social como un sistema alternativo de comercio Sur-Norte. La entidad que establece las normas internacionales es la Organización Internacional de Etiquetado Justo (FLO), con sede en Alemania. Bajo estas normas se benefician del valor agregado de los productos que llevan el sello de Comercio Justo, unos 800,000 productores, trabajadores y las personas a su cargo, en más de 45 países. A cambio de un mejor precio, los productores garantizan un nivel acordado de calidad del producto y el uso de métodos de producción socialmente responsables y sostenibles desde el punto de vista ambiental.

Al escuchar el término ‘comercio justo’, muchos consumidores miran automáticamente su taza de café, té o chocolate o quizás su azucarera. Pero el rango de productos disponibles es mucho mayor e incluye plátano, flores, jugos, miel y vino. Los balones de fútbol son el primer ítem manufacturado que se ofrece como producto de comercio justo. Otros productos bajo consideración son el aguacate, las frutas secas y las nueces, las especias y un grano andino tradicional, la quinua.

Carlos Ostertag, un especialista en mercadeo vinculado al Proyecto Desarrollo Agroempresarial Rural del CIAT, dice que el volumen de comercio justo es todavía una fracción diminuta del comercio agrícola internacional total y mucho más pequeño aún que el comercio de productos agrícolas orgánicos, que ahora se ha convertido en algo importante para la opinión pública. Pero también señala que el sistema de comercio justo representa un mercado en rápido crecimiento que podría abrir oportunidades excelentes para los latinoamericanos —no sólo los principales beneficiarios actuales, los caficultores, sino también los pequeños fruticultores de la región y cultivadores de otras especies tropicales. Como un ejemplo de lo que se puede lograr, las ventas de café con sello de Comercio Justo en los Estados Unidos subieron casi en un 56 por ciento entre 2000 y 2001, pasando de cerca de 2000 toneladas a un poco más de 3000.

El Servicio de Información sobre Comercio Justo en español del CIAT fue diseñado con la ayuda de una encuesta a 40 organizaciones de usuarios potenciales en la región andina. Además de proporcionar los perfiles de las organizaciones, el Servicio provee documentos de referencia sobre la certificación de agricultura orgánica y comercio justo, un glosario y vínculos a otras herramientas del CIAT para el desarrollo de agroempresas. Para más información, visite www.ciat.cgiar.org/agroempresas/sistema_cj/inicio.htm

Fortalecimiento rural mediante seguimiento y evaluación participativos

Durante los últimos 2 años, el CIAT ha utilizado el seguimiento y la evaluación participativos (SEP) para fortalecer la participación comunitaria en la innovación rural. El objetivo es fortalecer las capacidades de los grupos locales de clientes para mejorar el papel que desempeñan en la toma de decisiones sobre I&D.

Con el sistema de SEP promovido por los Proyectos de Enfoques de Investigación Participativa del CIAT, los proveedores de los servicios de I&D trabajan con beneficiarios locales para medir los resultados a corto, mediano y largo plazo de las actividades según los criterios acordados (indicadores). Luego, estos resultados se comparan con los objetivos originales para medir los avances logrados. Como un circuito cerrado formal de retroinformación, los sistemas de SEP ayudan a mantener la investigación y otras actividades bien encaminadas y permiten, tanto a los proveedores de servicio como a los clientes, aprender lecciones, aumentando de ese modo las perspectivas de éxito para proyectos futuros.

La introducción y el ensayo de sistemas de SEP por el CIAT se ha centrado en 22 comités de investigación agrícola local (CIAL) en el departamento del Cauca, en Colombia. Un CIAL generalmente consta de 6 a 12 agricultores que han sido elegidos por sus compañeros para hacer investigación en nombre de toda la comunidad. En el 2003, el personal del Centro también empezó a probar SEP a un nivel de organización mayor, a saber, una organización general que representaba a 39 CIAL, la Corporación para el Fomento de los Comités de Investigación Agrícola Local (Corfocial).

La institucionalización de SEP ha resultado muy desafiante. Los investigadores del CIAT han encontrado que la comunicación y la colaboración entre los miembros de los CIAL y la comunidad, a menudo, son pobres; que el registro de los resultados y el impacto de las investigaciones es deficiente; y que muchas veces se considera que el SEP es un trabajo adicional sin retribución inmediata. El desasosiego social y el volumen de trabajo de los agricultores, especialmente durante las épocas de siembra y cosecha, también dificultan la introducción del SEP.

En respuesta a estos obstáculos, el CIAT ha trabajado con Corfocial para coordinar mejor las tareas de SEP y para fortalecer el equipo de facilitadores que da apoyo técnico a los CIAL. Los investigadores han encontrado que, a pesar de los problemas, es posible establecer el SEP en casi cualquier CIAL, independientemente del nivel de madurez del grupo.

Durante el 2003, los investigadores del CIAT también empezaron a promover el SEP entre los proveedores de servicio de I&D en Bolivia, a través de un proyecto financiado por el Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) del Reino Unido. Esta colaboración es oportuna, ya que el gobierno boliviano reorganizó recientemente su sistema nacional para prestar servicios de I&D y hacerlo más sensible a las exigencias rurales.

Bajo el nuevo arreglo, llamado el Sistema Boliviano de Tecnología Agropecuaria (SIBTA), cuatro fundaciones actúan como intermediarias entre las comunidades rurales y diversos proveedores de investigación y otros servicios. El CIAT trabaja con dos de las fundaciones para institucionalizar el SEP y otros aspectos de la investigación participativa. En una serie de talleres de capacitación, que comenzaron en el 2003, los proveedores de servicios formulan planes de acción para la introducción del SEP en sus proyectos comunitarios. El CIAT espera que este esfuerzo continuo en Bolivia ayudará a grupos en zonas rurales a que enuncien mejor sus necesidades y se vuelven más selectivos para escoger servicios y tecnologías.

Aprendizaje a distancia para el desarrollo rural sostenible

Las herramientas no toman decisiones acerca del desarrollo rural. Lo hacen las personas. Aunque los indicadores de sostenibilidad rural del CIAT pueden ayudar a ministros y asesores del gobierno a formular buenas políticas, hay una brecha entre el acceso a dichas herramientas y su aplicación. En general, faltan las habilidades necesarias para producir y usar indicadores, no sólo entre los formuladores de políticas sino también entre el personal técnico que los apoya.

En noviembre del 2002, el CIAT y dos instituciones colaboradoras organizaron un telecurso de 4 días sobre indicadores de sostenibilidad. El curso se transmitió desde Washington, D.C., a las organizaciones participantes en toda América Central. Dicho aprendizaje a distancia está probando ser una manera eficaz de llenar el vacío entre teoría y práctica, mediante el fortalecimiento de capacidades del recurso humano en ministerios clave y otras entidades involucradas con la formulación de políticas en América Central.

Cada día, el curso ofreció 2 horas de video- conferencia y 2 horas de ejercicios aplicados. En este caso, la capacitación se dirigió principalmente al personal técnico en los ministerios del ambiente, agricultura y planeación, en las oficinas de censo, en las organizaciones regionales e internacionales y en las ONG y las universidades.

Los patrocinadores del curso —el CIAT, el Instituto del Banco Mundial y el Banco Mundial— escogieron el aprendizaje a distancia como el vehículo de difusión porque es fácil de repetir y cuesta menos que las reuniones presenciales. Sin embargo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Instituto del Banco Mundial organizaron poco después un curso presencial para perfeccionar el CD-Rom de seis módulos y otros materiales para futuros eventos de capacitación y fortalecimiento de capacidades. El curso tuvo lugar en Santiago de Chile, a comienzos de junio del 2003.

Los primeros indicadores de desarrollo y de sostenibilidad para zonas rurales diseñados por el CIAT se liberaron a finales de 1998 en un CD-Rom titulado Atlas de Indicadores Ambientales y de Sustentabilidad para América Latina y el Caribe. Basándose en ese esfuerzo conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el CIAT trabajó posteriormente con el PNUMA, el Banco Mundial y más de 50 instituciones colaboradoras regionales y nacionales para diseñar un conjunto de indicadores de sostenibilidad específicos para América Central —una subregión de significativa degradación ambiental, estrechamente vinculada a la pobreza. Publicado en un formato bilingüe español/inglés, el paquete de Desarrollo de Indicadores: La Experiencia en América Central sirvió de base para el curso de aprendizaje a distancia recientemente celebrado. Para más información, visite www.ciat.cgiar.org/indicators/toolkit.htm

Mapeo de la vulnerabilidad del Ecuador frente a El Niño

Los gobiernos no pueden prevenir calamidades como los terremotos, las inundaciones y las sequías. Pero sí pueden determinar qué sector de sus ciudadanos es el más vulnerable, proyectar mejor los servicios de emergencia y preparar a las personas para enfrentar amenazas futuras. Con esto en mente, los investigadores del proyecto de Uso de la Tierra del CIAT elaboran mapas de vulnerabilidad de la población ecuatoriana frente al fenómeno El Niño.

Durante las últimas 2 décadas, Ecuador ha sufrido dos veces pérdidas significativas de vidas humanas, daños materiales y dificultades económicas debido a las graves inundaciones y los deslizamientos de tierra después de las lluvias intensas. Al menos 286 personas perdieron sus vidas y otras 30,000 quedaron sin hogar en el desastre relacionado con El Niño en 1997-98. La pérdida económica se vio más reflejada en las pérdidas de producción agrícola y la destrucción de infraestructura como puentes y caminos.

Tres cuartos de la población de 12 millones del Ecuador viven en la pobreza, y casi una quinta parte sufre de desnutrición. Junto con la falta de conocimiento de cómo protegerse ellos mismos, esta pobreza y la inseguridad alimentaria hacen que muchos ecuatorianos, especialmente los que viven en zonas rurales apartadas, sean sumamente vulnerables frente a los efectos negativos de futuras llegadas de El Niño.

El ejercicio de elaboración de mapas forma parte de un proyecto internacional más amplio sobre pobreza e inseguridad alimentaria, financiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega y llevado a cabo conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el CIAT y PNUMA/GRID-Arendal (un centro de información ambiental con sede en Noruega, vinculado al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente). El CIAT coordina los siete estudios de caso a nivel de país que están siendo llevados a cabo por los centros de GCIAI.

Los investigadores del CIAT esperan arrojar luz sobre la naturaleza de la vulnerabilidad, al considerar factores como empleo, vivienda, educación, tenencia de la tierra y vínculos familiares. Su objetivo es ver qué combinaciones de estos “activos” contribuyen a la capacidad de un hogar de minimizar el daño causado por los desastres o de recuperarse rápidamente de los mismos, y qué activos pueden ser, en sí mismos, vulnerables. El equipo de investigación hizo una encuesta que cubrió 218 hogares en cerca de 20 comunidades que forman un continuo rural-a-urbano en la zona costera.

“Ahora tenemos una idea de quiénes no tenían suficiente alimento para consumir inmediatamente después del último Niño y por qué”, dice Andy Farrow, especialista en sistemas de información geográfica (SIG) del CIAT, quien lidera el estudio de 3 años. “Nuestros resultados ayudarán a los funcionarios y organismos gubernamentales a planear medidas preventivas”.

 

[<< tema anterior] [tema siguiente >>]


Copyright © Centro Internacional de Agricultura Tropical 2001.  Todos los derechos reservados.