Productos
CIAT-News
Boletines de Prensa
Informe Anual
CIAT en Síntesis

Comunicaciones Corporativas y Fortalecimiento de Capacidades
Comunicación Corporativa
Biblioteca
Aprendizaje Electrónico
Compartir Conocimiento
Sala de Noticias
Capacitación y Conferencias
Distribución de Publicaciones

Inicio CIAT > Sala de Noticias > Boletines de Prensa por Tema > Boletines de Prensa por Año >


Para mayor información contáctese con:

Elizabeth Alvarez, Coordinadora del Proyecto de Fitopatología de Yuca.


En la Amazonía colombiana

Minúsculo Enemigo Amenaza Supervivencia Indígena

Comunidades de Mitú y científicos agrícolas unen esfuerzos para combatir enfermedad de la yuca

Noviembre de 1999

Para las comunidades indígenas que viven en cercanías de Mitú, al sudeste de Colombia, el conflicto armado que tiene como escenario esa región amazónica es un ingrediente que causa zozobra, mas no es el único. Otro enemigo, quizá mucho más hostil, mantiene en vilo la supervivencia de esos pueblos.

Se trata de la pudrición radicular, una enfermedad que ataca la yuca debido al exceso de agua y al mal drenaje de los suelos. La enfermedad está causando incuantificables pérdidas en este cultivo, que ocupa el 70% del área agrícola, es básico para la alimentación de las comunidades y representa una importante fuente de ingresos familiares.

Enterado del problema, el Programa Nacional de Transferencia de Tecnología Agropecuaria (PRONATTA) contactó al Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) que venía luchando contra la pudrición radicular en regiones del Cauca, Quindío y del Litoral Pacífico.

Se conformó entonces un equipo con investigadores del área de Patología de Yuca del CIAT, profesores y estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia-Seccional Palmira, y técnicos del Nodo Departamental del Vaupés, integrado por entidades oficiales y organizaciones no gubernamentales, muchas de las cuales agrupan a comunidades indígenas.

El proyecto se desarrolló mediante la metodología de investigación participativa y se involucró, desde un principio, a los productores pertenecientes a nueve comunidades de diferentes etnias del grupo Tukano, asentadas a lo largo de la única carretera que hay en el Vaupés, y que se prolonga 50 kilómetros desde Mitú, la capital, con dirección a Monfort, un caserío distante a 120 kilómetros.

Un tropiezo inicial que tuvieron los investigadores fue el idioma; pocos indígenas hablan español, y entre una comunidad y otra hay diferentes dialectos. Fue necesario diseñar encuestas con dibujos elementales. En el aspecto cultural sorprendió el hecho de que todos los productores son mujeres; entre los tukano, ellas son responsables de las labores agrícolas, mientras los hombres se dedican a pescar, cazar y "tumbar monte".

Una vez seleccionadas las comunidades, conjuntamente se empezó a trabajar en la búsqueda de alternativas para el control de las pudriciones de raíces. Las comunidades, integradas por 243 familias, participaron en el diagnóstico, planeación y establecimiento de los ensayos, evaluación y retroinformación.

Los científicos tomaron muestras en diferentes terrenos cultivados e hicieron aislamientos del patógeno, es decir del elemento causante de la enfermedad, que luego fue inoculado en plantas de yuca bajo condiciones de invernadero, con el fin de seleccionar genotipos con resistencia a dicha enfermedad.

"La pudrición de las raíces es causada por varias especies del hongo Phytophthora", dice Elizabeth Alvarez, fitopatóloga del CIAT que coordina el proyecto. "Este patógeno desintegra los tejidos de la yuca y puede ocasionar pérdidas en el 80% de la producción total de un cultivo".

El desarrollo de este hongo se ve favorecido por el uso de prácticas agronómicas inadecuadas, la aplicación de fungicidas inapropiados, el transporte de material afectado a zonas no contaminadas y por la siembra en suelos compactos o muy arcillosos.

Una vez realizado el diagnóstico, se procedió al establecimiento de los ensayos. Las mujeres prepararon cuatro áreas de siembra, conocidas como chagras, y sembraron 10 variedades de yuca: seis eran del Banco de Germoplasma del CIAT con resistencia al hongo, una variedad testigo susceptible a él, y tres variedades nativas seleccionadas por las indígenas.

Desde la siembra hasta la cosecha, las indígenas evaluaron las variedades en cuatro ocasiones. "Se hicieron evaluaciones abiertas, para que las mujeres manifestaran las razones para preferir unas variedades sobre otras", explica Germán Alberto Llano, asistente de investigación.

La participación activa de las productoras, desde un comienzo, ha sido definitiva para lograr que ellas adopten tecnología y, a su vez, ha permitido que los investigadores tengan una comprensión directa de las prioridades de una comunidad. "Como investigadora he aprendido mucho de ellas", admite la Dra. Alvarez. "Como mujer también me he sentido tocada, al ver la valentía de esas mujeres indígenas, supremamente pobres, que jamás se rinden, lideran el trabajo y mantienen unidas a las familias".

El objetivo del proyecto no es erradicar la enfermedad, sino poner al alcance de las indígenas de Mitú, variedades resistentes que ellas mismas hayan seleccionado y comprobado su eficacia, de acuerdo con sus propios criterios, como también prácticas de manejo apropiadas a las condiciones agroecológicas y culturales de la zona.

En este sentido, a la hora de la cosecha, las de mayor preferencia fueron las variedades del CIAT, CM 2772-3 (dulce y de pulpa amarilla) y la M Bra 97 (dulce de pulpa blanca), por encima de las variedades nativas conocidas como Yuca de Abeja y Mirití.

"Como colombianos, tenemos la obligación de hacer algo por ellos", dice Raúl Madriñán, especialista en suelos y profesor de la Universidad Nacional-Seccional Palmira, que también forma parte del equipo de investigadores. En su caso, está trabajando para ofrecerles a las comunidades indígenas, un abono orgánico que pueda obtenerse de la materia orgánica que suministra la selva misma, sin afectar el entorno. "Los indígenas son muy pobres y los suelos lo son más", dice. "No hay recursos para comprar abonos ni fungicidas para combatir la enfermedad; por eso estamos buscando alternativas naturales".

El proyecto entró en su tercera fase. "Con lo realizado hasta ahora, hemos rescatado un poco la credibilidad de las entidades estatales ante estas comunidades marginadas", dice Rubiela Rincón, representante de PRONATTA para la región amazónica.

En efecto, poco a poco, el recelo por parte de las comunidades indígenas ha ido desapareciendo. Ellas están viendo los resultados de la investigación agrícola, única alternativa que tienen a su alcance para asegurar la supervivencia.

Enviar esta Página a un Amigo


Derechos de Autor © Centro Internacional de Agricultura Tropical 2001.  Todos los derechos reservados.