Los agricultores bolivianos son investigadores por naturaleza, pero hasta hace poco sus
conocimientos no eran tenidos en cuenta por los científicos ni por los extensionistas,
que trataban de imponer nuevas tecnologías desconociendo las prioridades y las opiniones
de aquellos.La mentalidad está cambiando para dar paso a una nueva "cultura de la
experimentación", a través de la cual son los propios agricultores quienes adaptan
tecnologías y ayudan a sus comunidades, con la colaboración de técnicos e
investigadores de entidades gubernamentales y no gubernamentales.
Una metodología conocida como Investigación Participativa en Agricultura (IPRA) está
logrando que agricultores, técnicos y científicos trabajen como socios y hablen el mismo
lenguaje. Ya no es el científico el que decide lo que va a hacer; ahora, el productor
participa, y conjuntamente con el investigador, determinan la línea de investigación que
esté relacionada con los problemas prioritarios de la comunidad.
El IPRA no pretende reemplazar la investigación tradicional, sino reforzarla con la
participación del usuario el agricultor, y de esta forma, retroinformar a las
entidades sobre aspectos positivos y negativos de las tecnologías para que las rediseñen
y se puedan adoptar rápidamente.
La metodología fue desarrollada por el Proyecto Investigación Participativa del
Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) de Cali, Colombia, y está siendo
adoptada con carácter piloto a las condiciones de Bolivia, gracias a un convenio
interinstitucional firmado entre el CIAT, el Programa de Investigación de la Papa
(IBTA-PROINPA) y la Facultad de Ciencias Agrícolas y Pecuarias de la Universidad Mayor de
San Simón (FCAP-UMSS).
Una vez diseñados los diferentes pasos de la metodología IPRA y probados con las
comunidades campesinas, se creó una infraestructura para que los agricultores aprendieran
a investigar para minimizar los riesgos de pérdidas en sus cultivos, para no ser tan
dependientes de las entidades e ir creando una capacidad de autogestión. Son los llamados
Comités de Investigación Agrícola Local (CIAL).
Creación de los CIAL
El método IPRA se aplica a través de los CIAL, que están conformados por cuatro
campesinos elegidos por su comunidad para ensayar nuevas tecnologías agrícolas,
partiendo de un diagnóstico que realiza la propia comunidad, con la asesoría de
técnicos y extensionistas. Una vez que los agricultores han identificado los principales
problemas, sus causas y consecuencias, y han elegido el tema principal, técnicos y
agricultores determinan las posibles alternativas tecnológicas para resolverlos.
Los CIAL planifican, implementan y evalúan ensayos con la ayuda de cartillas y el
apoyo del técnico para resolver los problemas. Luego, los resultados son analizados y
divulgados a la comunidad y a otros comités.
Desde que se suscribió el convenio, en 1996, hasta la fecha se han creado 11 CIAL en
Pozuelos, Morochata, Tiraque, Chullchunqani, Arado, Altura de Mizque, Valle de Mizque,
Pairumani, La Paz, Tarija y Chuquisaca. "Los agricultores que ya se han apropiado del
método están muy contentos porque, pese al corto tiempo, están obteniendo resultados
bien interesantes", dijo Carlos Quirós, investigador del CIAT, de Colombia, quien
junto con José Ignacio Roa se han encargado de capacitar a los técnicos bolivianos
Hasta ahora se han capacitado 15 técnicos de 7 instituciones gubernamentales y no
gubernamentales, que se han convertido en multiplicadores de la metodología IPRA. El
papel de los técnicos es facilitar el proceso en el que el agricultor decide, desarrolla
sus experiencias y saca conclusiones.
"Se pretende formar una masa crítica de técnicos experimentados en este método,
pertenecientes a diferentes instituciones, para que su uso se vuelva como una actividad
rutinaria", dijo un vocero de la Unidad de Innovación Tecnológica de PROINPA.
El caso de Mizque
PROINPA está implementando el método IPRA a través de una estrategia con dos
componentes: 1) Formar CIAL en las áreas donde trabaja con agricultores y 2) Utilizar
métodos de evaluación participativa en la experimentación de nuevas variedades de papa.
El caso más relevante de los CIAL que están trabajando en Bolivia y por ser el
primero que se conformó mucho antes del convenio es el de Mizque, en la Provincia
de Cochabamba. Allí, en Tukma Baja, se han cumplido cuatro ciclos de investigación y,
pese a una reducción de las visitas por parte de PROINPA, el CIAL siguió funcionando por
su cuenta. Esa es la meta.
"El método IPRA ha despertado interés entre las instituciones y los
agricultores, aunque existen algunos escépticos sobre su utilidad", dijeron voceros
de PROINPA. Según ellos, "las primeras experiencias son alentadoras; ahora debemos
mostrar las verdaderas fortalezas del método, y motivar a los técnicos investigadores
para que abran su mente hacia este procedimiento participativo con el agricultor, que es
el usuario por excelencia, de la tecnología agropecuaria".
El papel de la Universidad
La Universidad Mayor de San Simón, a través de la Facultad de Ciencias Agrícolas,
también está desempeñando un papel determinante para fortalecer esta naciente cultura
rural. De acuerdo con el convenio, la institución se comprometió a incluir la
metodología IPRA dentro de su currículo. Dos ingenieros de PROINPA, Edson Gandarillas y
Rudy Torres, están colaborando en esta tarea.
Se programaron cinco horas teóricas y un día de práctica en la materia troncal
"Extensión Agrícola", utilizando como escenario la Estación Experimental
Toralapa. Asimismo, se está diseñando un Taller de Tesis sobre investigación
participativa, que les permitirá a los egresados de la Facultad de Agronomía tener un
menú de enfoques sobre este tipo de investigación.
Aunque el camino por recorrer apenas empieza, hay optimismo entre los protagonistas,
teniendo en cuenta los resultados que la investigación participativa está dando en otras
regiones de América Latina, tales como Colombia, Ecuador, Perú, nordeste del Brasil, El
Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala. También se está aplicando la metodología en
siete países de Asia: Filipinas, Tailandia, Indonesia, Malasia, China, Vietnam y Laos, y
en tres países africanos: Tanzania, Nigeria y Ruanda.
Enviar esta Página a un Amigo
|