| Un trabajo participativo de la comunidad de San
Dionisio, en Matagalpa, en el que se realizaron el mapeo, análisis y monitoreo de los
recursos naturales en la subcuenca del río Calico, antes y después del huracán Mitch,
fue premiado durante la 48ª
reunión anual del Programa Cooperativo Centroamericano para el Mejoramiento de Cultivos y
Animales (PCCMCA), realizado en días pasados en República Dominicana. El trabajo
fue liderado por el ingeniero agrónomo Jorge Alonso Beltrán, del proyecto de Laderas del
Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), junto con Nohemi Espinoza, el
profesor Jairo Morales, de la Universidad Nacional Agraria, y el productor Juan Carlos
Zeledón, de la Asociación Campos Verdes, de San Dionisio.
En el encuentro, que tuvo lugar en Santo Domingo, participaron representaciones de
todos los países centroamericanos y tres de la región Caribe (Puerto Rico, Cuba y
República Dominicana), además de algunas instituciones nacionales e internacionales.
En el trabajo ganador participaron activamente varias personas de la comunidad rural de
San Dionisio, un municipio montañoso del departamento de Matagalpa, donde vive mucha
gente pobre.
La comunidad, orientada por Beltrán, Morales y Zeledón, utilizó uno de nueve instrumentos
metodológicos desarrollados por el proyecto CIAT-Laderas, junto con varios socios
locales, para la toma de decisiones en el manejo de los recursos naturales, basados en la
combinación de técnicas participativas e indicadores locales.
El instrumento, conocido como "Mapeo, análisis y monitoreo participativo de los
recursos naturales en una microcuenca", fue aplicado en la subcuenca del río Calico,
para evaluar el estado del bosque, agua y suelos antes y después del Mitch.
La Asociación de organizaciones locales "Campos Verdes" aplicó la
metodología con el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID) del Canadá y seleccionó 6 de
las 16 microcuencas más afectadas en sus recursos naturales. "Los cambios en los
valores de indicadores específicos, antes y después del huracán, permitieron
identificar los recursos más afectados en cada microcuenca", explicó Beltrán.
"Después del Mitch, el trabajo de mapeo permitió una mayor interrelación entre
las instituciones locales y los miembros de las comunidades", asegura Zeledón, un
productor de la localidad de Susulí y actual secretario de la Asociación Campos Verdes.
Posteriormente se desarrolló un plan de acción que se enfocó en tareas de
reforestación, manejo y prácticas de conservación del suelo y el agua. Asimismo, se
realizaron talleres de reflexión con las comunidades sobre las consecuencias de las
quemas, la deforestación y la pérdida del suelo por erosión.
"El acceso a la información nos permitió una mejor toma de decisiones para
reparar los daños en los recursos naturales hechos por el huracán", dice Zeledón.
Para ese entonces, llegó ayuda de diferentes partes y había algunos recursos, pero la
comunidad necesitaba tener una orientación clara para invertir acertadamente.
"Necesitábamos saber cómo había quedado la gente después del Mitch, pues
teníamos un pequeño programa de crédito, para financiar actividades agrícolas",
recuerda Lino Estrada, productor de la comunidad de Piedras Largas y actual
presidente de la Asociación Campos Verdes, quien para ese entonces era miembro de la
cooperativa Sueños Realizados.
"Vía CARE también había la posibilidad de conseguir financiamiento para
reforestar algunas áreas en peligro de riesgo, así como limpiar fuentes de agua que
habían sido contaminadas. El mapeo fue decisivo a la hora de tomar medidas", dice
Estrada.
Igualmente, la herramienta permitió la gestión local y consecución de más ayuda
económica ante donantes nacionales; entre ellos, MARENA-DANIDA, para ejecutar proyectos que permitan conservar
los recursos naturales.
Si bien el premio internacional otorgado a ese trabajo comunitario fue muy bien
recibido por quienes lo lideraron, ellos están convencidos de que el mejor premio ha sido
ver los buenos resultados en la zona.
Por eso, estiman conveniente y necesario replicar esta actividad en otros sitios y con
otras comunidades nicaragüenses que tienen problemas serios en el manejo de sus recursos
naturales.
Y como buenos líderes, no esperan que alguien los anime. Por eso, próximamente
estarán colaborando con grupos de personas organizados en Comités de Agua Potable en
Juigalpa, Matagalpa y Estelí, por medio de un programa de UNICEF que está financiando a ENACAL.

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