La observación y creatividad de un técnico agrícola
del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) permitió
encontrar un biofungicida muy eficaz para combatir algunos hongos
que atacan el frijol, el café, la uva Isabella y algunas
plantas ornamentales, entre ellas las rosas de exportación.
El descubridor se llama Guillermo Castellanos, técnico
del área de Patología de Frijol del CIAT, y
el biofungicida es un extracto de swinglea (Swinglea glutinosa),
un árbol introducido en Colombia por los productores
de caña de azúcar para utilizar como cerco vivo.
Basándose en su sentido de observación, Castellanos
notó que las plantas de swinglea crecían libres
de patógenos, por eso empezó a ensayar con el
extracto de esa planta hasta comprobar que combatía
eficazmente el Oidio, también conocido como Cenicilla
(Erysiphe poligoni) y algunos otros hongos que afectan
al frijol.
Lo curioso de esta historia es que el descubrimiento se hizo
hace casi dos décadas -en la época en la que
dominaban los productos químicos-, pero apenas ahora
se está reconociendo la eficacia del biofungicida,
que ya ha sido probado con éxito en otros cultivos
y que fue validado científicamente.
"Pienso que fue un producto visionario para su época,
pues en ese entonces mandaban los agroquímicos",
comenta con modestia Castellanos, a quien el CIAT le reconoció
su aporte durante un acto realizado a finales del 2004. "Soy
un vocero de la naturaleza; ella tiene las soluciones a muchos
males, pero hay que saber observar y buscar sus enseñanzas",
dice.
Además de combatir algunos hongos que atacan el frijol,
el biofungicida es eficaz para controlar el Mildeo Polvoso
(Sphaerotheca pannosa var. rosae) en la rosa -uno de
los cultivos de exportación más importantes
de Colombia que, junto con otras variedades de flores, genera
más de 140.000 empleos, principalmente para mujeres.
Justamente fue la Asociación Colombiana de Exportadores
de Flores (Asocolflores) la que contactó a la fitopatóloga
Elizabeth Álvarez, jefe de Patología de Yuca
del CIAT, para encontrarle solución al problema del
Mildeo Polvoso.
La investigadora, quien conocía del trabajo de Castellanos,
decidió someter el extracto de swinglea a rigurosos
ensayos en diferentes zonas de la sabana de Bogotá,
buscando una alternativa biológica más segura
para el ambiente y más económica para los floricultores.
"Es importante resaltar que a partir de un conocimiento
empírico y la observación de una persona motivada
por la investigación, sin ser especialista, se logró
a través de la experimentación científica,
la obtención de un producto ecológico que contribuye
a solucionar problemas importantes de los agricultores",
anotó la Dra. Álvarez.
Con base en el trabajo científico que el CIAT ha venido
adelantando sobre este producto, se ha derivado su uso por
parte de agricultores, en cultivos donde el biofungicida mostró
su eficacia. Dentro de esos cultivos se encuentran el café,
la uva Isabella y algunas plantas ornamentales.
El biofungicida posee varias características que lo
hacen importante para la actividad agropecuaria de hoy; por
un lado, no requiere componentes químicos y eso es
benéfico para el medio ambiente y para las personas
que lo aplican; por otro lado, el costo de elaboración
a nivel de finca, es significativamente más bajo que
los productos químicos que cumplen la misma función.
En la actualidad, el extracto se está comercializando
con floricultores de Antioquia y la sabana de Bogotá.
Paralelamente, se están adelantando más investigaciones
para conocer el efecto del biofungicida sobre enfermedades
en otros cultivos y, de paso, reivindicar la imagen de la
swinglea ante algunos ecologistas, que la miran como una estorbosa
planta intrusa que está invadiendo el paisaje colombiano.
Contactos: Guillermo Castellanos (guicastellanos@yahoo.com),
Técnico de investigación Patología de
Frijol, CIAT. Tel.: (2) 44 50 000, ext. 3388.
Elizabeth Álvarez (e.alvarez@cgiar.org),
Fitopatóloga, Jefe Patología de Yuca. Tel.:
(2) 44 50 000, ext. 3385. Cali, Colombia.
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