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Por lo regular, la pulpa de café se utiliza para abonar
cultivos, pero ¿se imagina a un campesino aprovechando
estos residuos para producir combustible para su moto?
Un proyecto en ese sentido se está desarrollando en
el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y se
está experimentando en algunas zonas de Colombia.
El objetivo principal es desarrollar sistemas económicos
e innovadores para producir bioetanol (alcohol carburante),
biodiesel y aceite puro vegetal, que van a generar empleo
rural, al tiempo que se protegerá el medio ambiente
pues reducirá la contaminación del aire.
El líder de un equipo interinstitucional que viene
trabajando en este proceso es John Loke, un investigador del
CIAT que ha logrado importantes avances en el tema de los
biocombustibles y que está convencido de que es factible
producirlos aprovechando muchos cultivos energéticos
del trópico y sus residuos, e involucrar a los pequeños
productores para que fabriquen alcohol crudo, de baja pureza,
que servirá de insumo para las refinerías que
producirán alcohol carburante de alta calidad.
La Federación de Productores de Plátano de
Colombia (Fedeplátano) también participa en
el proyecto, y ya inició la producción precomercial
de bioetanol a partir de residuos de café en el Eje
Cafetero. Se están validando dos plantas prototipo:
en el Valle del Cauca y en el Quindío. Otra planta
es móvil, cuya ventaja es poder capacitar asociaciones
de productores en cualquier parte de Colombia.
"El manejo exitoso de la planta prototipo por parte
de Fedeplátano generó una propuesta para implementar
el mismo sistema en Tanzania (África)", dijo Silverio
González, presidente de esa federación. Esta
innovativa manera de producir bioetanol será útil
para asociaciones de agricultores en América Latina,
África y Asia.
Dentro de las actividades se busca establecer cultivos de
higuerilla (Ricinus communis) y de Jatropha curcas,
popularmente conocido como piñón, ambos arbustos
de la familia Euphorbiaceae y que producen anualmente entre
1.600 y 3.400 lt de biodiesel o aceite vegetal puro (un biocombustible
también) por hectárea.
En esta alianza están trabajando grupos de agricultores
representados por Fedeplátano en Colombia y productores
de piñón en Tanzania, apoyados, además
de los investigadores del CIAT y de la Corporación
Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica),
por expertos de Diligent Energy Systems B.V., una compañía
holandesa que facilita el acceso a producción de biocombustibles
donde se involucre a agricultores.
"Las plantas propuestas son relativamente pequeñas,
usan fuentes de energía renovable y nuevas técnicas
de transformación y manejo de residuos como biogás",
dijo Sanna Hogervorst, investigadora de la Universidad de
Wageningen, que ha estado en el proceso. Una de las novedades
es el transporte de la materia prima en forma líquida
que facilita su traslado en regiones donde no hay vías
adecuadas.
Desde hace 8 meses se han estado evaluando en los laboratorios
del CIAT levaduras y enzimas que permitan producir bioetanol
a partir de diferentes materias primas. Si bien la caña
de azúcar es una fuente tradicional para la producción
de este biocarburante, según los expertos, es económica
y técnicamente factible obtenerlo a partir de la yuca,
la batata, el banano y el café en regiones no aptas
para caña.
Por el bajo costo de inversión de las plantas prototipos
ya hay varias asociaciones de agricultores interesadas y se
obtuvo financiación para construir otras dos plantas,
incluyendo plantas demostrativas, y el establecimiento de
cultivos energéticos dentro de las instalaciones del
CIAT en Palmira y Corpoica en Montería, con el apoyo
del Ministerio de Agricultura y Desarrollo, el Consorcio Latinoamericano
de Yuca (Clayuca) y otras entidades.
Contacto: John Loke (j.loke@cgiar.org),
Tel.: +57 (2) 4450 000 (ext. 3206), Cali, Colombia.
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