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Una vez más la cuarta desde el año 2000,
la Oficina de Marcas y Patentes de los Estados Unidos rechazó
la demanda de un ciudadano norteamericano que está
utilizando comercialmente, y en forma exclusiva, una variedad
de frijol amarillo, alegando que él 'lo inventó'.
El fallo jurídico le da la razón al Centro
Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en
Colombia, que denunció a Larry Proctor por haber gestionado
y conseguido la patente para una variedad de frijol, cuyo
origen milenario se ubica en el Perú, y que ha sido
uno de los alimentos ancestrales de los mexicanos.
El objeto de este caso de biopiratería es conocido
por los mexicanos como "Mayocoba", mientras que
el supuesto dueño lo bautizó como "Enola",
en homenaje a su esposa. Para la Oficina de Marcas y Patentes
de Estados Unidos simplemente se trata de la patente 5,894,079.
La historia comenzó en 1994, cuando Proctor compró
un paquete de frijoles amarillos en México y los sembró
en una propiedad suya en el condado de Montrose, Colorado.
Dos años después presentó una solicitud
de patente para su uso exclusivo en su país. En abril
de 1999 obtuvo la patente y enseguida inició un juicio
contra dos empresas mexicanas que exportaban dicho frijol
a los Estados Unidos, y contra 16 empresas y agricultores
de Colorado, alegando que estaban violando sus derechos.
El CIAT, en cuyo Banco de Germoplasma se guarda la colección
de frijol más grande del mundo más de
35 mil variedades decidió formular oficialmente
una solicitud de revisión de la controvertida patente,
contando con el respaldo del Grupo Consultivo para la Investigación
Agrícola Internacional (CGIAR) y la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO).
Uno a uno se refutaron los 15 puntos expuestos por Proctor.
El texto de la apelación, presentado por el Director
General del CIAT Joachim Voss, rechazó el reclamo de
propiedad exclusiva que la patente hace sobre cualquier frijol
común (Phaseolus vulgaris) que sea de un matiz
amarillo específico, señalando que "todo
el sistema de patentes se volvería ridículo
si se permite patentar un color en sí mismo".
"No hay ningún mejoramiento en ese frijol, y
la novedad es el primer requisito para exigir patente de un
invento", dice el Dr. Daniel Debouck, especialista en
recursos genéticos del CIAT. "En nuestra colección
tenemos al menos 260 variedades de frijol amarillo y 6 son
sustancialmente idénticas al Enola", enfatiza.
En esta apelación se dijo que el frijol amarillo le
fue "expropiado" a México y que viola los
derechos soberanos de ese país sobre sus recursos genéticos,
tal como lo reconoce el Convenio de Diversidad Biológica
de Naciones Unidas.
En el 2003, la Oficina de Marcas y Patentes, conocida como
(USPTO, por su sigla en inglés), falló a favor
de la apelación del CIAT, pero inmediatamente los abogados
de Proctor interpusieron otra acción de revisión
adjuntando 43 nuevos puntos para exigir que se le respete
la patente.
La disputa jurídica desde entonces ha sido lenta,
y en cuatro oportunidades la USPTO le ha dado la razón
al CIAT (que ha aportando pruebas genéticas), pero
aún falta un largo camino jurídico, dadas las
alternativas legales que tiene Proctor para seguir defendiendo
la controvertida patente.
Mientras tanto, el tiempo pasa, lo que le permite al comerciante
norteamericano seguir lucrándose con el frijol, en
contraste con muchos productores mexicanos que han sufrido
considerables pérdidas porque la ley norteamericana
no les permite comercializarlo en Estados Unidos.
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