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Colombia es protagonista de primer orden de uno de los proyectos
más ambiciosos del mundo, en el que se busca preservar
de cualquier catástrofe el patrimonio agrícola
de la humanidad, mediante una bóveda construida en
un remoto lugar del Ártico.
Conocido como la Bóveda Global de Semillas, la Bóveda
Ártica del Fin del Mundo o el Arca de Noé Vegetal,
este gigantesco depósito ubicado en las entrañas
de una montaña del archipiélago de Svalbard,
en Noruega, tendrá una capacidad para almacenar hasta
4.5 millones de duplicados de semillas, es decir, que albergará
prácticamente todas las variedades de casi todos los
cultivos alimentarios importantes del mundo.
El objetivo principal de este proyecto es garantizarle a
la humanidad la producción alimentaria durante muchos
siglos, si ésta se viera amenazada por una catástrofe
regional o mundial.
Cultivos tan ancestrales como el arroz, el trigo, la cebada,
el fríjol, el sorgo, la lenteja, el maíz, entre
muchos otros alimentos, junto con plantas forrajeras y agroforestales,
se protegerán en dicha bóveda cuya temperatura
será de -18 grados centígrados, a 10 metros
de profundidad de la arenisca que rodea el depósito
y al final de un túnel de 120 metros.
Las semillas serán despachadas a finales de enero
desde distintos puntos del planeta a la aldea de Longyearbyen,
en la isla de Spitsbergen, archipiélago de Svalbard.
La inauguración oficial de la bóveda está
provista para el 26 de febrero. La fortaleza polar fue construida
por el gobierno de Noruega como un servicio a la comunidad
mundial, y su operación será financiada por
el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, una ONG internacional
con sede en Roma.
Colombia está representada por el Centro Internacional
de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Palmira, Valle
del Cauca, que junto con los demás centros que forman
parte del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola
Internacional (CGIAR) enviarán más de 200,000
duplicados de variedades de cultivos de Asia, África,
América Latina y el Oriente Medio, que se conservan
en sus bancos de germoplasma.
Estas colecciones son consideradas como un tesoro entre los
círculos científicos, pues permiten a los fitomejoradores
crear nuevas variedades con mayores rendimientos, más
valor nutritivo, resistencia a plagas y enfermedades, y con
capacidad para sobrevivir en condiciones climáticas
variables.
En el caso del CIAT, en su banco de germoplasma se protegen
más de 65 mil accesiones de fríjol, yuca y forrajes
tropicales, y es la colección más grande del
mundo. Algunos de estos cultivos ya están extinguidos
en sus lugares de origen.
El apoyo que la Unidad de Recursos Genéticos del CIAT
ha brindado a científicos y agricultores de los cinco
continentes, en 4 décadas, se mide en el número
de materiales distribuidos: más de 500 mil. Asimismo,
ha sido determinante en campañas humanitarias para
evitar hambruna de pueblos, como en el caso de la guerra civil
en Rwanda o el desastre provocado por el huracán Mitch
en Honduras y Nicaragua donde quedaron devastados los campos
de fríjol.
De esa colección y con miras a guardar un duplicado
para la posteridad, el CIAT enviará a Svalbard, 30.912
accesiones entre fríjol Phaseolus (21.699) y
forrajes tropicales (9.213). "Será el primero
de cuatro envíos y representará un 52.7% de
nuestra colección", dijo Daniel Debouck, director
de la Unidad de Recursos Genéticos. "Prácticamente
todos los países de América Latina, con excepción
de algunas islas del Caribe y las Guyanas, tendrán
su duplicado en la bóveda ártica", agregó.
Por su parte, Geoff Hawtin, Director General Interino del
CIAT y antiguo director ejecutivo del Fondo que financia esta
operación, calificó de vital este proyecto para
proteger más las colecciones de cultivos alimenticios.
"Con los cambios climáticos venideros, el alza
de los precios de los alimentos y la expansión de los
mercados para biocombustibles, nuestras mejores opciones disponibles
para el progreso, por no decir supervivencia, estarán
en lo que hemos conservado y estudiado contra todas las predicciones
imaginables", dijo.
El cargamento desde Colombia saldrá el 1 de febrero,
embalado en 93 cajas especialmente construidas para ello,
con un peso de 1.310 kg. El itinerario será Cali-Bogotá-Madrid-Oslo.
Dos días después, y tras un vuelo especial que
dura 5 horas, este tesoro agrícola procedente de América
Latina llegará a su destino final: las entrañas
del Polo Norte para garantizar la supervivencia de la humanidad.
Contacto: Dr. Daniel G. Debouck, Director, Unidad
de Recursos Genéticos, Centro Internacional de Agricultura
Tropical. Correo electrónico: d.debouck@cgiar.org.
Tel.: +57 (2) 4450 000 (ext. 3039), Cali, Colombia.
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