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El sector arrocero latinoamericano se comprometió
a aunar esfuerzos para enfrentar la crisis alimentaria mundial,
y promover una revolución tecnológica como la
única solución viable para satisfacer la demanda
regional a largo plazo y colaborar en el abastecimiento mundial
de este cereal básico para la humanidad.
El pronunciamiento se hizo en Guayaquil (Ecuador), durante
la XXIII Reunión del Comité Administrativo del
Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR), que agrupa
a 22 instituciones públicas y privadas de 15 países,
junto con su socio estratégico el Centro Internacional
de Agricultura Tropical (CIAT).
En la llamada "Declaración de Guayaquil",
los arroceros analizaron la situación mundial y regional,
discutieron las causas y plantearon tres acciones inmediatas
que se requieren para enfrentar la crisis.
La primera es promover una revolución tecnológica
en el sector arrocero; la segunda es aunar esfuerzos y lograr
impactos significativos mediante el pleno compromiso y decisión
de dedicar su amplia e incluyente plataforma institucional
y científica para lograr esa revolución tecnológica.
La tercera acción es fomentar un incremento sustancial
en la inversión pública y privada en investigación
y transferencia de tecnología por los sistemas nacionales
y regionales como base para sostener esa revolución,
promoviendo las alianzas estratégicas entre los sectores
público y privado.
Para los expertos, un factor determinante, pero poco enfatizado,
de la crisis alimentaria es "el rezago tecnológico
que ha habido en los últimos años, especialmente
en los países en desarrollo, lo que ha generado una
creciente brecha entre oferta y demanda".
Una de las causas principales de esta desmejora en Latinoamérica
y el Caribe ha sido la drástica disminución
de la inversión en investigación y desarrollo
por parte de donantes multilaterales y de los gobiernos locales
en la región.
Los expertos arroceros aseguran que la región de América
Latina y el Caribe es una de las pocas del mundo con capacidad
de incrementar la producción de arroz en gran escala,
por su amplia disponibilidad de tierras, radiación
solar y agua, y por la existencia de sistemas agrícolas
comerciales y de recursos humanos científicos y empresariales
con capacidad de actuar rápidamente.
"Esto le permitiría no sólo abastecer
la demanda regional sino también exportar más
excedentes a otras regiones deficitarias del mundo",
dice la declaración.
En el aspecto científico, el FLAR cuenta con un aliado
clave: el CIAT, con sede en Palmira (Colombia), que ha sido
un soporte vital para el sector arrocero latinoamericano en
las últimas 4 décadas.
"Tenemos una sólida plataforma de investigación;
tenemos nuevas variedades de arroz que, con un manejo adecuado
del cultivo, pueden incrementar la producción en 1
ó 2 toneladas por hectárea. Con eso estaríamos
respondiendo", dijo el genetista de arroz César
Martínez, líder de ese proyecto del CIAT.
Sin embargo, advierte que se requieren más acciones
por parte de los países involucrados, de los socios
del FLAR y de donantes, que permitan cerrar la brecha tecnológica
que existe entre los mismos productores.
"En Colombia, por ejemplo, hay unos que están
muy avanzados y producen 1 ó 2 toneladas por encima
del promedio; otros están en el promedio, y un tercer
grupo están por debajo del promedio", dijo el
investigador. "Igual ocurre en otros países, y
por eso hay que cerrar esa brecha a través de transferencia
de tecnologías y adopción de mejores prácticas
de cultivo; así mejoraremos la eficiencia y seremos
más competitivos", concluyó.
El CIAT forma parte de los 15 centros internacionales auspiciados
por el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola
Internacional (CGIAR).
Contactos:
César Martínez (c.martinez@cgiar.org),
Líder Proyecto de Arroz, CIAT. Tel.: +57 (2) 4450000
(ext. 3317), Cali, Colombia.
Gonzalo Zorrilla de San Martín (g.zorrilla@cgiar.org),
Director Ejecutivo FLAR. Tels.: +57 (2) 4450052 / 4450093,
Cali, Colombia.
Ver Declaración
de Guayaquil (320 kb).
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