|
Comenzó
a rodar en el Valle del Cauca el primer vehículo movido
totalmente por un biocombustible elaborado con yuca.
El ensayo se está haciendo con una camioneta oficial
del CIAT, que junto con Clayuca,
un consorcio que apoya la investigación y el desarrollo
de la yuca en América Latina y el Caribe, inauguraron
recientemente una planta piloto de procesamiento de etanol
hidratado, en pequeña escala, en la que se utiliza
como materia prima yuca, sorgo azucarero y batata. Este combustible
contiene un 4%-5% de agua; de ahí su nombre de etanol
hidratado.
El vehículo ya lleva recorridos 700 kilómetros,
"sin sentirse el cambio", según afirma Bernardo
Ospina, director ejecutivo de Clayuca y quien decidió
dar el ejemplo para demostrar la efectividad de esta tecnología
desarrollada en el Brasil y cuyo costo es muy bajo, además
de ser totalmente inocua para el medio ambiente.
La
conversión del vehículo se realiza mediante
la instalación de un kit, que se puede comprar en Brasil,
a través de internet, y cuyo costo es de alrededor
de 120 dólares. Su instalación es muy simple
y permite que el carro funcione con etanol, con gasolina o
con una mezcla de ambos, en cualquier proporción. "Lo
recomendable es una mezcla de 85% de bioetanol y 15% de gasolina,
pero el ensayo lo estamos haciendo con el 100% de bioetanol.
El dispositivo le permite al motor realizar ajustes en el
sistema de ignición para utilizar mejor el mayor contenido
de oxígeno del etanol", dice Ospina.
Por tratarse de un proyecto piloto, el vehículo se
abastece con el etanol elaborado en la planta piloto de Clayuca,
en el CIAT, en Palmira, con capacidad para producir un promedio
de 300 litros por día.
El etanol hidratado puede ser utilizado también para
obtener bio-electricidad. A través de una planta estacionaria
que opera con el etanol, se obtiene energía eléctrica
a 110 y 120 voltios. Para generar una hora de energía
eléctrica se necesitan 4 litros de etanol hidratado.
La tecnología de uso de etanol hidratado como combustible
vehicular tomó auge en Brasil a partir del año
2003, cuando se introdujeron en el mercado los vehículos
de combustible flexible (Flex), capaces de operar con cualquier
mezcla de gasolina y etanol hidratado. En abril del 2009 se
estimaba que la flota de vehículos Flex en Brasil superó
los 7.5 millones de unidades, que salen al mercado adaptados
para funcionar con una combinación de 86% de bioetanol
y 14% de gasolina.
En Colombia, la combinación actual es de 10% de alcohol
carburante (producido con caña de azúcar) y
90% de gasolina.
La
producción de etanol hidratado en la planta piloto
de CIAT/Clayuca, es la base de una metodología de trabajo
denominada bio-refinerías rurales sociales, que por
su bajo costo de instalación y operación pueden
ser una importante ayuda para las comunidades rurales localizadas
en zonas marginales, donde carecen de acceso a redes de energía
eléctrica.
La materia prima que se utiliza no compite con productos
para la alimentación humana, pues se trata de variedades
de yuca industrial (no comestible), desarrolladas por los
investigadores del CIAT y con alto contenido de almidón.
Asimismo, se utilizan los tallos del sorgo azucarero y batata,
un cultivo andino poco aprovechado para la alimentación
en el país.
El concepto de bio-refinería rural social busca motivar
a instituciones, dado el aprovechamiento total de materias
primas. Pues, además de la producción de etanol
hidratado, con los residuos, que pueden ser contaminantes
tipo vinaza, se están elaborando bloques
nutricionales para el ganado y fertilizantes para reactivar
los suelos.
"Una comunidad rural que carezca de energía eléctrica,
puede destinar entre 3-5 hectáreas para la producción
de yuca como cultivo energético, y esta producción
sería suficiente para tener energía eléctrica
durante todo el año, por un período de 6 horas
diarias", dice Ospina. Lo mismo se podría obtener
con la batata o el sorgo azucarero. "El potencial de
impacto de este enfoque es muy grande si consideramos que,
según las Naciones Unidas, todavía existen en
el mundo cerca de 2 billones de personas sin ningún
acceso a energía eléctrica".
El Gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía, al conocer
la planta y sus beneficios, se mostró interesado en
implementarlo en algunas regiones. La puesta en marcha de
este prototipo de bio-refinería ha atraído la
atención de muchas organizaciones de 14 países
de América Latina, África, Asia y Oceanía,
que participaron recientemente en la Reunión Anual
de Socios de Clayuca, realizada en CIAT, y que vieron el proceso
y quieren adaptarlo a sus entornos.
Contacto: Bernardo Ospina (b.ospina@cgiar.org),
CLAYUCA-CIAT. Tel.: +57 (2) 4450157, A.A. 6713, Cali.
Enviar
esta Página a un Amigo
|