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ISSN
2027-1336
Boletín Electrónico No. 5 Octubre 2009 |
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Contrariando
la tendencia: la yuca empieza a posicionarse en el |
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Los modelos de cambio climático del CIAT indican que para el 2050 se espera que casi una quinta parte del área productora de yuca se beneficie con el aumento de las temperaturas y los cambios en la precipitación. Aunque son buenas noticias para una de las fuentes más importantes de carbohidratos del mundo, hay más opciones si se mejoran las variedades para que sean aún más resilientes al cambio, lo que podría aumentarse en 60 millones de hectáreas aptas para la producción del cultivo. La yuca, cultivada en todo el trópico por sus raíces de alto contenido energético, tiene especial valor para los pequeños agricultores debido a su notoria capacidad de tolerar condiciones similares a la sequía y de prosperar en suelos pobres. Aunque se cultiva predominantemente como cultivo alimenticio en África y América Latina, uno de sus principales usos es para el procesamiento de almidón de yuca. Asia es líder mundial en la producción industrial del cultivo. Para proteger tanto la provisión de alimento como los medios de vida, las variedades mejoradas de yuca que aprovechan la resiliencia inherente del cultivo podrían convertirse en piedra angular de la adaptación al cambio climático. Lo anterior es particularmente cierto en el caso de América Latina la cuna ancestral de la yuca que tiene mucho que ganar con las variedades mejoradas. Mientras que es probable que se observen aumentos de la adaptación de la yuca en algunas partes de la región, los modelos muestran grandes áreas donde dicha adaptación disminuye. Es en estas áreas fronterizas donde la yuca podría tener el mayor impacto. Según el experto en cambio climático, Andy Jarvis, del Programa de Análisis de Políticas del CIAT, es fundamental desarrollar líneas de yuca con mejor tolerancia al calor y al frío y con mayor resistencia a la sequía y a las inundaciones. "El mensaje que surge de la modelación es que no existe un solo carácter que pueda representar una ganancia para la yuca a nivel mundial. Más bien, el mejoramiento debe enfrentar múltiples limitaciones", dijo Jarvis. De ocurrir esto, para el 2050 estas nuevas tecnologías podrían beneficiar un tercio de los actuales campos yuqueros en América Latina y casi triplicar el área apropiada para la producción del cultivo. Pero hay un inconveniente: no hay tiempo para perder. "La comunidad científica debe tomar estas decisiones ahora", instó Jarvis. "Se tarda mínimo 10 años desde que comienza el trabajo de mejoramiento del cultivo hasta lograr establecer una nueva variedad en los campos de los agricultores. Así que debemos mirar de cerca lo que los modelos nos están diciendo acerca de los retos futuros y adaptar nuestra investigación de manera acorde. Con la ciencia correcta y las prioridades correctas, la yuca podría convertirse en un supercultivo, pero debemos movernos ahora". Jarvis también resaltó la importancia de las redes de I&D, como el Consorcio Latinoamericano y del Caribe de Apoyo a la Investigación y al Desarrollo de la Yuca (Clayuca) para asegurar que las nuevas tecnologías lleguen rápidamente a los agricultores. La red coordinada por el CIAT, que recientemente celebró su décimo aniversario, tiene miembros de los sectores público y privado de 16 países, trabajando para mejorar la generación y el intercambio de nuevas tecnologías relacionadas con la yuca. La iniciativa ha sido responsable del desarrollo, la adaptación y la transferencia de varias "plataformas tecnológicas" para la producción, el procesamiento y la utilización de la yuca. Dichas plataformas están ayudando a aumentar los rendimientos obtenidos por los agricultores y a mejorar sus medios de vida. "La colaboración y difusión son esenciales para la adaptación al cambio climático", continuó Jarvis. "Las redes como Clayuca están mejorando enormemente el impacto de la investigación; permite vincular rápidamente el trabajo que se hace en los laboratorios con los campos de los agricultores". Quedan incertidumbres acerca del impacto del cambio climático en la susceptibilidad de la yuca a plagas y enfermedades. Si bien Jarvis reconoce las limitaciones de los modelos climáticos, también está seguro de la necesidad de actuar. "Sencillamente no hay tiempo para esperar a ver qué pasa", dijo. Al combinar desde
ahora la investigación correcta con las alianzas correctas y
los métodos de difusión correctos, la yuca puede alcanzar
su potencial como un cultivo capaz de prosperar ante el cambio climático.
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