La pobreza es una palabra que causa escalofríos entre los ricos y entre aquellos que se
encuentran en una situación económica moderadamente buena. Hace evocar cuentas bancarias
que se reducen, vacaciones que se aplazan, ingresos de jubilación insuficientes. Pero
estos escalofríos generalmente son dominados por la esperanza bien entrenada.Para millones de pequeños agricultores de los países en desarrollo, la
falta de dinero en efectivo es solamente una de las cargas que ellos deben enfrentar en la
diaria realidad de la pobreza. Las privaciones se refuerzan mutuamente en muchos otros
dominios de la vida como la nutrición, la longevidad, la libertad, el poder político, el
acceso a la educación y a los servicios de salud y el entorno físico seguro. Estos son
algunos de los hilos con los que se teje la compleja trama del empobrecimiento humano.
Este informe anual del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT)
describe una mezcla de soluciones enfocadas hacia el ser humano la producción de
alimentos, el manejo de los recursos naturales, el mejoramiento del nivel de ingreso y la
promoción y, por otra parte, de la autogestión de las comunidades rurales. Existen, sin
duda, sendas que alejan de la pobreza. Cada serie de huellas en estas sendas motiva a más
personas a seguirlas.

Sendas Que Alejan de la Pobreza: Mensaje del Director
General
Al examinar los avances logrados en la reducción de la pobreza y en la proyección de
nuestro rumbo para los próximos años, es instructivo recordar los orígenes del CIAT y
de los otros centros que pertenecen al Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola
Internacional (GCIAI). Hace 4 décadas, los problemas de alimentación a nivel mundial
eran sumamente serios. La hambruna había debilitado a algunas naciones. Las tasas
alarmantemente altas de crecimiento demográfico ejercían gran presión sobre la oferta
de alimentos en todo el mundo.
Un pequeño grupo de personas perspicaces de las Fundaciones Ford y Rockefeller
creyeron necesario un nuevo enfoque. Empezaron con la suposición de que la ciencia podía
hacer una contribución importante. Creían que el camino a seguir consistía en un
esfuerzo de investigación concertado y sostenido, que no tuviera como sede los Estados
Unidos o Europa o Australia, sino más bien, los países en desarrollo, con la
colaboración de socios nacionales.
Alimentos más asequibles
La historia confirma la agudeza de su visión: la Revolución Verde fue un éxito
rotundo. No se puede exagerar el valor de las ganancias de producción, especialmente en
el caso de los cereales. Ahora habitan en nuestro planeta 2 mil millones de personas más
que cuando empezaron estos nuevos e intrépidos esfuerzos científicos. No obstante, la
producción de alimentos se ha mantenido más que a la par con el crecimiento
demográfico.
La meta, sin avergonzarnos, era aumentar "el cúmulo de alimentos". De esto
se trataba la labor de los centros internacionales de investigación agrícola. Pero
también contribuyeron enormemente a la reducción de la pobreza, aunque no fuera un
objetivo explícito.
Con una producción más eficaz, los precios del arroz, en términos reales, han bajado
a casi la mitad durante las 3 últimas décadas en América Latina. El vínculo con el
alivio de la pobreza, por lo menos con el componente económico, es obvio. Así sean
reducciones moderadas en los precios, éstas son una bendición para las familias de bajos
ingresos de América Latina, que pueden gastar hasta la mitad de sus ingresos en alimentos
y, de este monto, cerca del 15 por ciento en sólo arroz.

Producción y más allá
En la década de los 90, el GCIAI ajustó sus metas para enfocarse
explícitamente en el alivio de la pobreza y en el uso sostenible de los recursos
naturales. ¿Cómo abordamos estos temas actualmente?
En primer lugar, no debemos olvidar nuestra historia. Todavía es
absolutamente esencial aumentar la producción de alimentos. Si no lo hacemos, el precio
real de los alimentos aumentará y perjudicará a la población de escasos recursos. Un
hecho sencillo, pero sorprendente, ilustra el reto de la producción. Durante los
próximos 50 años en términos de la historia humana, lo que dura un
pestañeo el mundo debe cosechar una cantidad aproximadamente igual de alimentos a
la que ha cosechado en los últimos 12 milenios. Esta cantidad es lo que se necesitará
solamente para mantener nuestra oferta actual per cápita. Y la producción deberá
provenir de un acervo cada vez más reducido de recursos naturales a nivel mundial.
En segundo lugar, para evitar que se agoten estos recursos, debemos encontrar métodos
agrícolas sostenibles y arreglos sociales que permitan introducir estos métodos con
éxito, lo cual es especialmente importante para los agricultores de escasos recursos que
trabajan en zonas marginales, en adversas condiciones de cultivo.
La tarea se complica con el cambio de modelos económicos, especialmente en el comercio
mundial. Mientras la competencia internacional tiene la ventaja de impulsar la eficiencia
y mantener bajos los precios internacionales de alimentos, en algunos casos se
necesitarán cambios importantes en los cultivos que seleccionan los agricultores.

Soluciones prácticas
La liberalización del comercio ofrece también a los pequeños agricultores nuevas
oportunidades para diversificar sus fuentes de ingreso. Los cultivos alternos para los
mercados de exportación emergentes pueden cultivarse en condiciones de finca pequeña,
donde hay un uso intensivo de mano de obra. Igualmente, las pequeñas agroempresas pueden
incrementar el valor de cultivos, tanto nuevos como tradicionales, generando no sólo
empleo sino también un efecto multiplicador positivo en términos económicos en la
comunidad en general. Estas son dos áreas promisorias en las cuales opera el CIAT.
Cualquier intento serio de ayuda a los agricultores de escasos recursos requiere de un
conocimiento detallado de quiénes son, dónde están localizados, y cuáles son sus
necesidades específicas especialmente según lo perciben ellos mismos. El CIAT ha
hecho inversiones importantes en sistemas de información geográfica (SIG) y en enfoques
de investigación participativa para dirigir los esfuerzos del Centro en forma más
precisa hacia los grupos más necesitados y permitirles acceso a medios de subsistencia
sostenibles. La urgencia, la pertinencia y la utilidad de este trabajo en América Central
son ahora mucho más claras en vista de los efectos devastadores del Huracán Mitch, a
finales del año pasado.
Estos temas son sólo algunos de los que se tratarán en esta edición de CIAT en
Perspectiva, nuestro informe anual para los donantes y otros socios colaboradores. Hacer
llegar soluciones prácticas a la población de escasos recursos continúa teniendo la
más alta prioridad en nuestro trabajo cotidiano. Para llamar aún más la atención a
este tema, el CIAT celebró un taller internacional en septiembre de 1999 sobre el impacto
de la investigación agrícola en el alivio de la pobreza. Considero que esta convocatoria
de casi 200 expertos ayudará a vigorizar el esfuerzo mundial para encontrar sendas
sostenibles que alejen de la pobreza rural.
Grant M. Scobie
Director General, CIAT
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