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CIAT en Perspectiva 1998-99
Sendas que Alejan de la Pobreza

Identificación Precisa de la Pobreza

"El sustento de los pobres y sus esperanzas son los que se
marchitan en la árida angustia de la sequía y se ahogan
en la incontenible furia de las inundaciones".

Klaus Toepfer,
Director Ejecutivo,
Programa de
las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)


Hace solamente unas décadas, las primeras fotos de la Tierra tomadas desde el espacio alteraron indeleblemente el sentimiento colectivo de la humanidad de lo que significa "hogar". Hoy, los sistemas de información geográfica (SIG), primos de algunas de las tecnologías originales que nos trajeron aquellas imágenes históricas, están aguzando nuestra comprensión de la vida y ayudándonos a resolver problemas apremiantes en ese hogar, a veces tan afligido. Las tecnologías de SIG, manejados por computadora, nos permiten elaborar mapas, no sólo del lado biofísico de nuestro planeta –cultivos, clima, suelos, agua, bosques, y así sucesivamente– sino también de sus dimensiones sociales, especialmente de la forma en que el bienestar humano se integra íntimamente al paisaje.

Cuando se emplean los SIG para organizar esa información, los investigadores, los planificadores y los grupos comunitarios pueden tomar mejores decisiones respecto a la asignación de recursos, y diseñar mejores proyectos para ayudar a las comunidades rurales necesitadas y a los pequeños agricultores y sus familias. En esta sección consideraremos los proyectos en Perú y Honduras, que ilustran la forma en que los SIG ayudan a proyectar la pobreza y a identificar sus nexos con la agricultura y otros usos de la tierra.

Censo peruano con valor agregado

En la región de Ucayali en el oriente peruano, cerca del pueblo de Pucallpa, los agricultores migratorios y los empresarios se adentran, año tras año, en la indómita región fronteriza tropical de la Cuenca Amazónica. La deforestación está devorando este tesoro de la diversidad biológica y otros recursos naturales.

Una parte de la región sirve de sitio de "referencia" para la investigación, una zona que en muchos aspectos es representativa de la agroecología de los márgenes de bosque encontrados en otras partes de América Latina. El área alrededor de Pucallpa es un enorme laboratorio viviente donde el CIAT, otros centros internacionales y los socios nacionales pueden aprender cómo usar mejor la tierra en la intersección entre personas y árboles.

A pesar de la exuberante naturaleza que existe aquí, la privación entre la gente es la norma, no la excepción. Se estima que dos tercios de las unidades familiares en zonas rurales viven y trabajan en la miseria. ¿Cuáles son las causas, y qué factores afectan más el acceso de la población a los recursos? ¿La política? ¿Las diferencias étnicas? ¿El analfabetismo? ¿El sistema de tenencia de la tierra? ¿El acceso a la tecnología? ¿Cómo se pueden utilizar los sistemas agrícolas locales –sus formas de sustento– como puntos de intervención para mitigar la pobreza, mientras se protege el ambiente amenazado? Estas son preguntas clave que los investigadores del CIAT intentan responder en un proyecto colaborativo realizado con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) del Perú.

En 1994, el INEI realizó un censo agrícola y demográfico del Perú, basado en encuestas de hogares. La gran cantidad de información tabular que resultó es esencial para el proceso de planificación nacional en todos los sectores. Pero sería un aporte mucho más útil para la investigación, la política y el desarrollo si los conjuntos de datos podrían compararse rápida y fácilmente entre sí y con otra información acerca del paisaje peruano.

Hacia este fin, los especialistas en SIG del CIAT tomaron un subconjunto de datos tabulares del censo y lo incorporaron a un SIG que cubría 5,000 unidades familiares de cuatro distritos ubicados en los alrededores de Pucallpa. "Queremos ayudar a las entidades de estadística, como el INEI, en la tarea de hacer que las personas que trabajan en la agricultura y en el manejo de recursos naturales tengan mayor acceso a sus datos", dice el geógrafo del CIAT Glenn Hyman.

A partir del trabajo original del censo, los peruanos formularon cinco indicadores de pobreza que reflejan las "necesidades básicas no atendidas", según se registra en la calidad de construcción de las viviendas, el número de personas por habitación, el método de eliminación de los desechos humanos, la asistencia de los niños a la escuela y el número de personas que dependen del "jefe del hogar". Los indicadores se aplicaron a nivel de distrito. El personal del CIAT ayudó luego, a repetir el análisis a un nivel inferior –a nivel de aldea– para dar una imagen más detallada de la pobreza en el sitio de estudio.

Al crear enlaces entre los datos agrícolas y los sociales en una base de datos relacional, los dos conjuntos se pueden combinar fácilmente y visualizar en los mapas de SIG, permitiendo a los investigadores ensayar hipótesis y responder preguntas acerca de la forma en que el uso de los recursos y la agricultura afectan la pobreza.

Otra hipótesis que se está estudiando en detalle es la de la "trampa de la pobreza", un tipo de espiral descendiente en que la pobreza y la degradación ambiental se alimentan mutuamente. En Ucayali, este proceso se concentra en la agricultura de tumba y quema. Durante algunos años, los agricultores plantan arroz y maíz en las parcelas desbrozadas de bosque, seguido de yuca. Cuando el suelo se empobrece por el cultivo y el crecimiento de malezas prolifera, los agricultores siguen a otros sitios para continuar desmontando el bosque.

La pregunta es si la degradación ambiental es realmente la causa de la pobreza y viceversa. ¿Qué otras fuerzas importantes están involucradas? Hyman señala que hay evidencia de suma pobreza aun en sitios donde la fertilidad del suelo continúa alta, por ejemplo, en los terrenos de aluvión cercanos a los ríos. Otros factores, continúa Hyman, como las deficientes vías de acceso a los mercados agrícolas, pueden ser obstáculos mucho más serios para el bienestar humano en esta zona.

Muchos agricultores de la región de Ucayali usan pequeñas embarcaciones motorizadas, llamadas "peque-peque", para movilizarse por el río. Sin embargo, el transporte, especialmente por tierra durante la estación lluviosa, es difícil de conseguir y, a menudo, poco confiable. "Muchas de estas personas se encuentran aisladas", dice Hyman. "En un día cualquiera, pueden o no lograr llevar sus plátanos al mercado. Creo que la accesibilidad es un factor importante en la determinación de la pobreza".

El trabajo de SIG y el desarrollo de bases de datos proporcionan una plataforma, no sólo para ensayar estas ideas acerca de las causas y los efectos de la pobreza en un sitio de referencia, sino también para proponer soluciones.


Fundamentos de los SIG

La información requerida por los planificadores, los formuladores de políticas y otros grupos que participan en el proceso de desarrollo, normalmente proviene de múltiples fuentes. Los formatos son, a menudo, incompatibles, o los datos se encuentran en diferentes escalas de tiempo y de espacio, lo cual hace difícil su comparación y análisis. Los sistemas de información geográfica ayudan a resolver estas dificultades.

Un SIG es, sencillamente, un sistema manejado por computadora que permite que diferentes tipos de información sean identificados geográficamente (es decir, "georeferenciados"), luego integrados y visualizados en un solo mapa. Los usuarios pueden combinar dos o más conjuntos de datos diferentes para visualizar las relaciones entre factores sociales o biofísicos seleccionados.

Por ejemplo, los planificadores gubernamentales podrían informarse sobre cómo el crecimiento de la población rural podría afectar a los bosques protegidos en su país. Un SIG como el Atlas de Indicadores Ambientales y de Sustentabilidad para América Latina y el Caribe, publicado en disco compacto por el CIAT y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a finales de 1998, les permite sobreponer los parámetros necesarios en un mapa geográfico básico.

Un SIG no consta solamente de mapas estáticos. Es una herramienta dinámica que permite a los usuarios hacer y rehacer mapas rápidamente, con diferentes combinaciones de información, dependiendo de lo que se está analizando. Algunas de estas herramientas permiten a los usuarios, no sólo visualizar el actual estado "real" del paisaje, sino también simular estados futuros alternativos, con base en diferentes escenarios de políticas o proyecciones.


Profundizando en el análisis de la pobreza en Honduras

En Honduras, el CIAT y sus socios colaboradores nacionales han avanzado mucho en la combinación de SIG, el manejo de bases de datos y los métodos científicos sociales para enfocar mejor los esfuerzos para reducir la pobreza. En un proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el equipo de SIG del Centro está elaborando un perfil de pobreza para Honduras y sus nexos con la degradación ambiental.

El trabajo empezó con una mirada fresca a los datos de un censo nacional de Honduras de hace 10 años –una encuesta que cubrió 4.2 millones de personas en casi 900,000 hogares. A partir del análisis de la información de hogares, los investigadores diseñaron indicadores de pobreza basados en "necesidades básicas no atendidas", el mismo método utilizado en Perú y en otros países. Las unidades familiares, las aldeas y los municipios se clasificaron en cinco categorías, que variaron desde sumamente pobres hasta "por encima del umbral de la pobreza". Los investigadores integraron los resultados con un atlas digital de Honduras, desarrollado por el CIAT, que muestra la ubicación de 3,730 aldeas y otras características biofísicas.

Los resultados de este estudio indicaron un nivel de pobreza de cerca del 55 por ciento a nivel nacional. Cuando se consideró la falta de educación, la tasa subió repentinamente hasta el 59 por ciento. De los 18 departamentos que tiene Honduras, Intibuca y Lempira presentaron la incidencia más alta de pobreza, abarcando el 80 por ciento de la población. En general, los resultados se ajustaron estrechamente a los obtenidos en otros estudios sobre la pobreza en ese país.

Aun así, estos resultados no constituyen una evaluación global y absoluta de la pobreza en Honduras. Utilizando los datos del censo, es posible desarrollar indicadores de pobreza que se "ajustan" más a las necesidades de un proyecto u organización, destacando dimensiones específicas de la privación (por ejemplo, acceso a la educación o a los servicios de salud). El proyecto ha demostrado también que la información del censo puede ser complementada, en forma ventajosa, por los indicadores de pobreza desarrollados mediante métodos participativos (descritos en el capítulo anterior) para tomar en cuenta las percepciones de la gente pobre como tal. Hacia ese fin, un estudio que abarcó un gran número de comunidades rurales diversas identificó 11 factores que pueden incorporarse en un índice de la pobreza para Honduras. Estos indicadores se han unido con los datos del censo para producir mapas de pobreza a escala nacional.

La investigación ha proporcionado a los formuladores de políticas y a la comunidad que participan en el proceso de desarrollo de ese país, algo más que estadísticas y recomendaciones sobre la pobreza. Los ha equipado con una "herramienta de apoyo a la toma de decisiones" más flexible y puntual para analizar la pobreza, que lo que la información misma del censo podría proporcionar.

Los productos de la investigación también permiten a los usuarios determinar si los niveles de pobreza están relacionados con la degradación ambiental, de qué forma y en dónde. Muchos han asumido que este nexo existe, pero para poder documentarlo es necesario hacer un análisis complejo. Este análisis debe ser realizado por personas que conocen bien el país. Aun así, como lo expresa Grégoire Leclerc, un especialista en SIG del CIAT que trabajó en el proyecto: "Este trabajo ayudará a separar lo mítico de lo real". Hasta los grupos locales que carecen de tecnología de computación pueden entender mejor los modelos de bienestar humano si tienen acceso a copias en papel de los mapas pertinentes. "Estas herramientas tienen enorme potencial para capacitar a las comunidades locales en su lucha contra la pobreza", ratifica Leclerc.

Un compromiso mundial con la información

Al igual que los ríos, los bosques y las montañas, el alcance de los sistemas de información geográfica va más allá de las fronteras de los países. No es sorprendente, entonces, que los especialistas en SIG tiendan a creer enfáticamente en la importancia de compartir información a nivel mundial. Hacia este fin, el CIAT ha sido, tanto promotor entusiasta del nuevo Consorcio para la Información Espacial (CIE), patrocinado por el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (GCIAI), como participante del mismo.

La iniciativa, que incluye nueve centros internacionales de investigación, tuvo su primera reunión importante de planeación en Noruega en diciembre de 1998. El consorcio trabajará en un amplio rango de temas relacionados con SIG.

En 1998, el laboratorio de SIG del CIAT se convirtió también en un nodo de la Red Interamericana de Datos Geoespaciales (IGDN), un esfuerzo conjunto del Estudio Geológico de los Estados Unidos, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Instituto Panamericano de Geografía e Historia. En vista de que IGDN es un canal clave para distribuir información geográfica en el continente americano, es un honor y una importante responsabilidad para el CIAT asumir esta función. Ya ha fortalecido nuestro trabajo en SIG y nos ha llevado a implementar normas internacionales de precisión en la elaboración de mapas y de imágenes.


El Atlas Mitch

El trabajo en SIG que se realiza en Perú, Honduras, Nicaragua y en otras partes, forma parte de un esfuerzo a largo plazo para dar una buena base científica a las decisiones que se toman respecto a la agricultura y al manejo de los recursos naturales. Pero, en noviembre pasado, las capacidades del CIAT en SIG aparecieron como ayuda divina a la situación de emergencia causada por el Huracán Mitch, el peor desastre natural que haya azotado a América Central en este siglo.

Honduras y Nicaragua fueron los países más golpeados, pero Honduras llevó la peor parte. Gran parte del daño causado no fue ocasionado por los vientos de alta velocidad sino por los 2 metros de lluvia que cayeron en solamente una semana. Las inundaciones y los deslizamientos de lodo mataron a miles de personas y devastaron, tanto las plantaciones comerciales como las parcelas de frijol y maíz sembradas por los pequeños agricultores. Un 60 por ciento de la tierra agrícola de las dos naciones juntas sufrió graves daños. El agua arrastró con puentes y caminos, complicando los esfuerzos de ayuda.

Uno de los frutos del extenso trabajo realizado en años recientes por el CIAT en Honduras en relación con SIG es un atlas digital de ese país, disponible en disco compacto. Este atlas se desarrolló durante un período de 4 años, con el apoyo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y la Fundación Ecorregional de los Países Bajos para Apoyar Iniciativas Metodológicas. Esta herramienta es, quizás, la más completa base de datos biofísicos y socioeconómicos de Honduras que alguna vez se haya compilado. Su lanzamiento formal, acompañado de un taller de capacitación, fue en octubre de 1998, justo 3 semanas antes del huracán Mitch.

Por tanto, el CIAT se encontró en una posición conveniente para ayudar a recopilar e integrar la información que podría usarse para orientar las medidas de emergencia. A raíz del taller de capacitación, rápidamente se difundió la noticia acerca de la existencia del atlas electrónico. "Fuimos bombardeados con solicitudes de mapas y otra información para ayudar a la gente en la planificación de los esfuerzos de ayuda", dice Leclerc.

El viernes después del huracán, la Agencia Canadiense para el Espacio reprogramó un satélite de radar, que puede "ver" de noche y penetrar las nubes, para obtener imágenes sobre la devastación. Estas imágenes fueron procesadas rápidamente por una empresa canadiense, utilizando datos de referencia verificados en el terreno, proporcionados por el CIAT.

Leclerc y su equipo de trabajo incorporaron los datos de satélite en el atlas de Honduras, permitiendo así una mejor evaluación de los daños. Los investigadores mejoraron también la base de datos de SIG, incorporando información adicional.

En enero, los científicos del CIAT ya habían puesto en circulación un "Atlas Mitch" de Honduras en disco compacto. Se produjeron 2,000 copias con la colaboración del Estudio Geológico de los Estados Unidos (USGS) y el Instituto de Investigación de Sistemas Ambientales (ESRI). El personal del Centro contribuyó también al desarrollo de una herramienta complementaria, el Atlas Digital de América Central: Preparado en Respuesta al Huracán Mitch, el cual fue copublicado por USGS, ESRI y CIAT.

Sin embargo, allí no termina la historia. Aunque las aguas de las crecientes se han rezagado, su huella en la tierra podría durar décadas. Tomará años recuperar la capa arable del suelo que fue arrastrada por las aguas en muchas de las laderas. Pero la tarea más inmediata e intimidante para millones de hondureños que habitan en zonas rurales y para otras víctimas del huracán en América Central es sembrar cultivos y reconstruir sus fincas.

Como apoyo a los esfuerzos nacionales para regenerar la agricultura para la producción de alimentos en Honduras y Nicaragua, el CIAT y otros tres centros del GCIAI lanzaron un proyecto llamado "Semillas de Esperanza para América Central". La financiación inicial proviene de la Oficina de Ayuda para Desastres en el Exterior de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) y la División de Programas Multilaterales de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA). La tarea inmediata del proyecto es multiplicar semilla de variedades apropiadas de cultivos y distribuirla a través de las redes de investigadores, extensionistas y agricultores.

Con la ayuda del Atlas Mitch, se está proyectando la distribución de semilla a las comunidades agrícolas más necesitadas. Una entidad que está utilizando el atlas para este fin es la Cruz Roja Centroamericana. "Aprovechamos el atlas para determinar exactamente dónde se debe distribuir una variedad específica de frijol... Tuve muchas preguntas específicas, y el atlas me dio las respuestas", dice Andrew Pinney, coordinador del programa de la Cruz Roja para la recuperación agrícola.

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