Investigación
Examina la Efectividad de la Ayuda en Forma de Semilla
Resultados ya ejercen influencia en las políticas
de gobiernos donantes y beneficiarios
Roma,
Italia (1 de mayo del 2008)La ayuda en forma de semilla
en situaciones de emergencia una intervención
decisiva en épocas de crisis para los agricultores
en el mundo en desarrollo ha tenido una serie de efectos
inesperados y la solución más fácil,
la distribución gratuita de semillas, rara vez es
la mejor, según un nuevo artículo publicado
en la revista The
Journal of Development Studies.
La investigación examinó múltiples
distribuciones en más de 15 países africanos,
las cuales se remontan hasta 1974. Sí se encontraron
varios ejemplos de ayuda en forma de semilla que habían
ayudado a los agricultores, pero los resultados también
indican que la distribución gratuita generalizada
de semillas puede crear una cultura de dependencia, minar
los mercados locales y comprometer la diversidad local de
los cultivos de primera necesidad, especialmente al dar
al maíz una importancia exagerada.
Los resultados han sido recibidos con gran interés
por países donantes al igual que por países
beneficiarios. Etiopía se está movilizando
rápidamente para establecer pautas respecto a la
ayuda en forma de semilla y para reducir la distribución
gratuita de éstas. Los Estados Unidos, junto con
varios otros países, ha encabezado la búsqueda
de nuevas maneras de evaluar de manera más precisa
las necesidades, y el diseño de respuestas mejor
dirigidas que busquen apoyar los mercados locales de semilla.
De hecho, el gobierno estadounidense apoyó la investigación
aquí reportada como parte de su esfuerzo para hacer
que la ayuda que preste sea más eficaz.
Es un caso clásico, dicen los funcionarios de varios
países, de gobiernos utilizando los resultados de
investigación para mejorar la prestación de
servicios y la entrega de ayuda.
"La
semilla estaba disponible localmente en estos países
y otras naciones que recibían ayuda de emergencia,
pero algunos agricultores no tenían acceso a esa
semilla porque no tenían los medios para comprarla
o intercambiarla," dijo Louise Sperling, autora principal
del informe y científica del Centro Internacional
de Agricultura Tropical (CIAT), uno de los 15 centros auspiciados
por el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola
Internacional (CGIAR).
"Los sistemas locales de semilla resultan ser notablemente
resilientes. Ahora necesitamos ayudar a los agricultores
a acceder a las semillas disponibles localmente".
El informe, contrario a la sabiduría popular, encontró
que agricultores, aún en algunos de los peores desastres
mundiales, incluyendo los días siguientes al genocidio
en Ruanda y durante los años de guerra en Sierra
Leona, fueron capaces de encontrar semilla y producir cultivos
que igualaban los niveles de producción de años
anteriores. De hecho, algunos agricultores en las zonas
de guerra de Sierra Leona efectivamente aumentaron su producción
de grano sin ayuda en forma de semilla.
Varios actores clave involucrados en la ayuda en forma
de semilla, desde donantes hasta distribuidores, se reunirán
en Oslo, Noruega, este próximo 14 de mayo para discutir
cómo usar los resultados del informe para desarrollar
mejores políticas y prácticas. El grupo incluirá
a representantes de los gobiernos de Noruega y los Estados
Unidos, organismos de las Naciones Unidas y organizaciones
no gubernamentales grandes como Catholic Relief Services
(CRS) y CARE,
las cuales participan actualmente en la ayuda en forma de
semilla para la situación de emergencia en África.
Por mucho tiempo, la comunidad de donantes internacionales
ha visto la ayuda en forma de semilla como una de sus mejores
ideas para ayudar a agricultores vulnerables alimentar a
sus familias y comunidades durante sequías, conflictos,
inundaciones y otras emergencias. Esta práctica se
usó por primera vez durante la Gran Depresión
en los Estados Unidos en los años veinte y treinta
y posteriormente durante la hambruna etíope a mediados
de los años setenta. Ya a finales de los años
ochenta se volvió componente común de la ayuda
de donantes.
En
su estudio, Sperling, junto con David Cooper, anteriormente
de la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO)
(ahora con la Secretaría
del Convenio de Diversidad Biológica) y Tom Remington
de Catholic Relief Services (CRS),
revisaron la historia de la ayuda en forma de semilla, compilando
por primera vez una completa reseña de relatos de
más de 20 emergencias grandes en 15 países.
Cada emergencia puede implicar cientos de distribuciones.
En el pasado, una amplia gama de organizaciones, incluyendo
los centros del CGIAR, la FAO y varias ONG internacionales
grandes, han ayudado a distribuir directamente semilla gratuita
a los agricultores. Muchos de estos grupos están
reconsiderando sus políticas en vista de los resultados
de esta investigación.
Los autores hicieron distinciones importantes entre los
diferentes enfoques hacia la ayuda en forma de semilla.
La práctica más común ha consistido
en simplemente repartir semillas -esto es conocido por los
donantes como distribución directa de semillas. Pero,
en los últimos años, los donantes se han cambiando
hasta cierto punto a los enfoques basados en el mercado,
habiendo aprendido que el acceso y no la disponibilidad
de semillas es la limitación más común
en épocas de sequía, guerras cortas e inundaciones.
Aunque la semilla esté localmente disponible, algunos
agricultores de escasos recursos pueden no tener los medios
financieros o las redes sociales necesarias para accesarla.
Los enfoques basados en el mercado incluyen dar a los agricultores
vales o dinero en efectivo para que ellos compren semilla
en los mercados locales o en las ferias de semilla organizadas.
Este enfoque da a los agricultores el poder para tomar sus
propias decisiones respecto a los cultivos que van a sembrar
o las variedades que necesitan para enfrentar tipos de estrés
específicos, en vez de que otras personas tomen estas
decisiones por ellos.
Según
el informe, en muchos países se ha usado repetitivamente
la ayuda directa en forma de semilla. Por ejemplo, este
tipo de distribución gratuita se dio consecutivamente
durante 22 épocas de cultivo, es decir durante 11
años, en Burundi, remontándose a 1995; durante
nueve años en Kenya oriental a partir de 1992; durante
nueve épocas de cultivo en Malawi a partir de 1992;
casi en forma continua en Zimbabwe a partir de 1991; y durante
la mayoría de los últimos 34 años en
Etiopía.
Pero durante muchas de estas emergencias, los datos probatorios
indican que la ayuda en forma de semilla desempeñó
un papel muy secundario en los cultivos de los campos de
los agricultores generalmente menos de un octavo de
la semilla sembrada. En Kenia, durante la sequía
de 1997, a pesar de la distribución masiva de semillas
de maíz, más del 85 por ciento de la semilla
sembrada provino de canales locales. Los investigadores
documentaron resultados similares respecto a los obsequios
de semilla de frijol en Honduras después del huracán
Mitch en 1999 y los de sorgo en Somalia, azotado por la
sequía, durante el mismo período. En Ruanda,
tres meses después de la matanza y del desplazamiento
generalizado en 1994, cuyos eventos violentos llegaron a
un punto máximo durante la época de cosecha,
los agricultores pudieron sembrar su cultivo de primera
necesidad, fríjol, en cantidades comparables a las
de antes del genocidio. Solamente una cuarta parte de la
semilla plantada provino de los esfuerzos de ayuda en forma
de semilla durante la primera época posguerra, y
esa cantidad disminuyó al 6 por ciento en la siguiente
época de cultivo.
En la actualidad, gobiernos y ONG están respondiendo
a diversos desastres naturales en diferentes lugares de
África (Ghana, Burkina Faso, Malawi y Madagascar),
y en cada uno de estos lugares se deben tomar decisiones
respecto a cómo distribuir las semillas a los agricultores.
En Kenia, donde las lluvias están teniendo un comienzo
lento, los grupos están distribuyendo las semillas
de maíz en forma gratuita a los agricultores comerciales.
En otro estudio integral sobre la ayuda en forma de semilla,
dado a conocer a finales del año pasado, los investigadores
etíopes e internacionales llegaron a la conclusión
de que solo Etiopía ha recibido más de $500
millones de ayuda en forma de semilla desde 1974. Ese estudio,
financiado por el Centro Internacional de Investigaciones
para el Desarrollo (CIID),
con sede en Ottawa, Canadá, incluía a más
de 15 autores.
"Los resultados de este informe sugieren, por defecto,
que los organismos de ayuda deben alejarse de la ayuda en
forma de semilla", dijo Geoff Hawtin, Director General
del CIAT. "Una ayuda en forma de semilla más
eficaz requiere de evaluaciones apropiadas constantes. No
queremos crear dependencias entre nuestros agricultores.
Queremos promover mercados de semilla," comentó.
"Lo que realmente necesitamos es una revolución
en la ayuda en forma de semilla. Un enfoque "negocios
como de costumbre" podría perjudicar la agricultura
en África. Hasta situaciones que requieren de respuestas
humanitarias inmediatas pueden implementarse de una manera
que tome en cuenta lo que ya sabemos," agregó
Hawtin.
