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Por: Erika Eliana Mosquera, Jhon Jairo Hurtado y Carlos Chilito. Proyecto de Desarrollo Agroempresarial Rural, CIAT.


[La Innovación] [Apreciaciones y Lecciones Aprendidas] [Situación Actual]
[Proceso de Aprendizaje]
[Funciones y Relaciones] [Sociograma] [Línea de Tiempo]

Tecnologías desarrolladas sin la participación de sus usuarios, una integración deficiente entre sus oferentes, nuevas demandas del consumidor y el desvanecimiento actual de las fronteras comerciales, demandan del pequeño productor rural el ejercicio de un rol más protagónico, que le permita convertir las que hoy son barreras, en oportunidades para mejorar.

La metodología GIAR está diseñada para que sean los mismos agroempresarios quienes determinen cuáles y cómo deben ser las tecnologías que necesitan, no sólo a partir de las características particulares de su entorno, sino, principalmente, de las demandas del mercado.


La Innovación

La metodología GIAR, al igual que otras metodologías e iniciativas vinculadas al Desarrollo Empresarial Rural, contempla la participación del pequeño productor como un elemento fundamental dentro de los procesos de innovación. Sin embargo, posee dos características adicionales: integra a los oferentes de tecnología al proceso y reúne a distintos actores de una misma Cadena Agroindustrial alrededor de las demandas del mercado.

Estos GIAR son, entonces, grupos de entre 6 y12 agroempresarios, representantes de distintos sectores de una misma cadena agroindustrial, que, acompañados inicialmente por una institución facilitadora, identifican las oportunidades de mercado existentes y a partir de allí, evalúan sus propias prácticas y las alternativas de innovación propuestas por organizaciones oferentes de tecnología, para ajustarlas y mejorar la calidad de sus productos o crear otros nuevos a partir de la demanda.

Así, los Gestores de Innovación integran sus intereses alrededor de las demandas del mercado, en un proyecto común que contribuye a la competitividad de su Cadena y les permite potencializar los recursos, los niveles de cooperación y apoyo, los medios y canales de información, la solidez de las innovaciones y su sostenibilidad.

Para lograr sus propósitos, la metodología está integrada por nueve pasos o etapas de desarrollo que se articulan en un proceso cíclico:

  1. Introducción del concepto GIAR.
  2. Conformación del grupo de Gestores
  3. Establecimiento de un sistema de seguimiento y evaluación.
  4. Análisis del mercado y sus tendencias
  5. Análisis de la cadena productiva
  6. Diseño del plan de acción para la innovación
  7. Ejecución del plan de acción
  8. Análisis de resultados
  9. Difusión de la Innovación

Así, durante el primer recorrido, los Gestores enriquecen su conocimiento para asumir las innovaciones posteriores con más propiedad, seguridad y fortaleza y, de esa manera, transmitir conocimientos cada vez más claros y valiosos a los demás miembros de su Cadena.

Apreciaciones y lecciones aprendidas

Uno de los principales aspectos que determinan el éxito de los GIAR es el perfil de sus integrantes. El perfil de los aspirantes a Gestores es decisivo para que el Facilitador juegue un papel secundario y los actores se apropien de su proceso de aprendizaje, del resultado de sus innovaciones, del rol de difusores que juegan dentro de su comunidad y de la responsabilidad de hacer sostenible su grupo.

Por eso es fundamental que los futuros GIAR valoren y busquen el conocimiento, estén dispuestos a compartir información y riesgos, tengan disposición al cambio y sean vistos como líderes dentro de sus comunidades, no sólo para desarrollar exitosamente sus labores dentro del grupo, sino también para ejercer el papel de replicadores.

Otro perfil importante es el de la organización facilitadora. Por las características de esta metodología, es necesario que la organización acompañante no sólo tenga disposición, sino que crea en el trabajo participativo, el cambio, la equidad de género y el diálogo de saberes. Sólo así podrá generar el ambiente de confianza, cooperación y compromiso de los que requieren los GIAR para fortalecer su Cadena. Además, es deseable que esta organización conozca las principales necesidades de la Cadena y disponga de conocimientos técnicos sobre tecnologías para ella (ya sean propios o externos).

La credibilidad que pueda lograr un proceso de innovación con GIAR depende de las relaciones que la organización facilitadora haya establecido previamente con la Cadena y con las comunidades involucradas. De esto y del desempeño de los gestores también depende el nivel de adopción tecnológica que asuman los demás agroempresarios, una vez se termine cada proceso de innovación.

También contribuye al éxito de este proceso que el Facilitador oriente a los Gestores en el manejo de instrumentos de recolección y análisis de información, y sensibilizarlos en temas participativos y empresariales.

En cuanto a los factores de riesgo, es fundamental que quienes se inician como Gestores tengan expectativas reales respecto al tiempo y la dedicación requeridos para lograr una innovación. De ello dependerá, en gran medida, que estos actores mantengan su compromiso.

La organización facilitadora deberá ser quien se encargue de verificar que las expectativas sean reales –tanto dentro como fuera de los GIAR– y de vigilar que los niveles de interés y motivación se mantengan. Para ello, es importante que la participación de los Gestores sea activa y constante durante todo el proceso, que los grupos no estén conformados por más de 12 integrantes –para que el proceso de aprendizaje pueda ser más personalizado– y que el facilitador evite convertirse en ejecutor. Si no lo hace, corre el riesgo de truncar no sólo el proceso de aprendizaje de los participantes, sino también la autosostenibilidad de los GIAR.

Por otra parte, para los Gestores es fundamental que las innovaciones logradas impacten al mayor número posible de integrantes de su Cadena, así que desestimar la planeación y el pensamiento estratégico que requiere la difusión de los resultados, representa otro riesgo.

Es necesario hacer énfasis en la difusión no sólo como una herramienta para transferir, sino también para fomentar la innovación. Por eso es tan importante integrar como Gestores a los extensionistas rurales y a representantes de organizaciones de base -como las asociaciones de productores-, quienes replican sus conocimientos en el desarrollo de su labor y tradicionalmente han representado un apoyo para el pequeño productor rural. Además, los GIAR pueden apoyarse en otras iniciativas como el SIDER* y en organizaciones y medios de comunicación local.

Situación Actual

Después de haber aplicado la metodología GIAR en dos cadenas agroindustriales (yuca y panela) del departamento del Cauca (Colombia), el Proyecto de Desarrollo Agroempresarial Rural está culminando la producción de distintos materiales didácticos (un manual para técnicos, una serie de cartillas para los actores de las cadenas agroindustriales, un producto multimedia y un material radiofónico) a través de los cuales se busca dar a conocer la metodología y facilitar su replicación.

Aunque los resultados del último proceso de innovación en el Cauca se obtuvieron hace más de un año, algunos Gestores (entre ellos, dos extensionistas rurales y una asociación de paneleros) siguen replicando sus aprendizajes y las innovaciones logradas. Entre ellas, una oferta tecnológica ajustada a las condiciones locales, que, técnica y económicamente, se encuentra al alcance de los pequeños productores de panela de esta Región.

Fue tal la curiosidad que suscitaron los GIAR en sus comunidades y tan visibles los resultados de sus innovaciones (en sus parcelas, en sus unidades de procesamiento y en su producto), que cada vez más vecinos buscan la asesoría de estos Gestores y adoptan los criterios de producción limpia (abonamiento orgánico, encalamiento, distancias entre surcos y sistemas de siembra, entre otras) y de calidad que ellos definieron a partir de las demandas del mercado.

Hasta ahora, alrededor de 200 familias (principalmente pequeños productores) se han beneficiado directa e indirectamente con los procesos de innovación desarrollados por los GIAR, y se espera que la cifra se multiplique con la aplicación de esta metodología en otras cadenas agroindustriales, en otras regiones e incluso en otros países.

Para ello, próximamente se comenzará a desarrollar en Colombia y Ecuador un nuevo proyecto, financiado por el Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (Fontagro), en el que se aplicará la metodología GIAR en las Cadenas de tres frutales exóticos exportables (uchuva, granadilla y tomate de árbol).

Así mismo, se acaba de presentar una propuesta ante el Fondo Colombiano de Modernización y Desarrollo Tecnológico para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Fomipyme), para la consolidación empresarial de la Asociación de Productores y Comercializadores de Panela de Santander de Quilichao (Cauca) y su incursión en nuevos mercados nacionales e internacionales, a través del trabajo colaborativo entre tres municipios.

Proceso de Aprendizaje

Desde su creación en1996, el Proyecto de Desarrollo Agroempresarial Rural (DAeR) del CIAT comenzó a trabajar en la construcción de herramientas metodológicas que le dieran participación activa a los agroempresarios en la toma de decisiones, que permitieran identificar y fortalecer capacidades locales para el desarrollo agroempresarial, que estuvieran orientadas a satisfacer las demandas de los mercados locales, regionales, nacionales e internacionales, y que facilitaran el fortalecimiento de los sistemas de apoyo (asistencia técnica y empresarial, capacitación, crédito, servicios de información y comunicación, entre otros).

Sin embargo, sólo se comenzó a esbozar la metodología GIAR en 1998, año en el cual se desarrolló una primera experiencia con actores de la cadena agroindustrial de la yuca en el departamento del Cauca, Colombia.

Este proceso, apoyado en la metodología CIAL (Comités de Investigación Agrícola Local) desarrollada por el Proyecto de Investigación Participativa del CIAT (IPRA) –que había resultado muy exitosa y coincidía con la búsqueda del Proyecto DAeR– dieron origen, inicialmente, a unos GIAR concebidos como grupos de investigación, en donde la gestión de los participantes no jugaba un papel tan indispensable como el que juega hoy.

Con esta orientación también se desarrolló, entre 2001 y 2003, la segunda experiencia con GIAR en el Cauca, durante la ejecución del proyecto: “Mejoramiento Integral de la Cadena de la Agroindustria Rural Panelera con pequeños productores de los municipios de Santander de Quilichao, Suárez y Caldono, norte del departamento del Cauca, como alternativa para mejorar la generación de ingresos”. Una iniciativa financiada por Pronatta, dentro de la cual el Proyecto DAeR acompañó a la organización ejecutora (Corpotunía) en el desarrollo del componente metodológico.

Fue ésta la oportunidad para retomar la primera experiencia –que había sido más experimental que sistemática– y desarrollar un segundo proceso, mientras se terminaba de construir la metodología. Y también fue el momento para confrontar el concepto GIAR con su verdadera utilidad en la práctica.

Así, por ejemplo, fue posible observar que la investigación sólo constituía una parte del trabajo de los GIAR y que la gestión y la ejecución eran fundamentales para aprovechar las oportunidades identificadas en la Cadena. También se cuestionó el tipo de apoyo que prestaba el facilitador y se reflexionó sobre la necesidad de que los aspirantes a Gestores tuvieran un perfil que les permitiera ganar autonomía durante el proceso y garantizarle la autosostenibilidad a su grupo. Fue así como los grupos de investigación se convirtieron en Gestores de Innovación.

Para el año 2004 la metodología resultaba ser una iniciativa novedosa que provocaba cambios de actitudes y de prácticas en los actores participantes, pero no se había desarrollado un proceso de sistematización que permitiera reconocer y registrar sus elementos innovadores e interesantes, así como rescatar las lecciones aprendidas. Por eso se adelantó dicho proceso, cuyos resultados permitieron ajustar la metodología e iniciar su divulgación y la construcción actual de los materiales didácticos.

Funciones y relaciones

Como se mencionó anteriormente, la experiencia definitiva para construir la metodología GIAR fue la desarrollada con la Cadena agroindustrial panelera del Cauca. En ella, los actores participantes fueron:

  • Cinco grupos de GIAR, que representaban a los usuarios de la tecnología
  • La Corporación para el Desarrollo de Tunía (Corpotunía), facilitador encargado de ejecutar el Proyecto de Mejoramiento
  • El Programa Nacional de Transferencia de Tecnología (Pronatta), financiador del Proyecto
  • La Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), oferente de tecnología –Hornillas tipo CIMPA- dispuesto a ajustarla de acuerdo con los requerimientos de los ususarios
  • El Proyecto DAeR del CIAT, facilitador encargado de la construcción metodológica

No obstante, los vínculos y la interacción más fuertes se generaron entre las dos organizaciones facilitadoras y los GIAR, puesto que de ellos dependía el desarrollo del proceso. Por una parte, los facilitadores debían concertar la orientación que iban a darle a sus intervenciones técnicas y metodológicas y vigilar constantemente los avances del proceso. Y por otro lado, los Gestores requerían del acompañamiento de los facilitadores para interiorizar su rol y la metodología y desarrollar su proceso de aprendizaje en un ambiente de confianza y cooperación.

También se vinculó a este proceso la Asociación de Productores y Comercializadores de Panela de Santander de Quilichao, que ejerció simultáneamente el papel de intermediaria y beneficiaria del proceso, debido a la importancia de su labor y el reconocimiento que posee al interior de la Cadena. Además, articuló a su gremio a los dos comités de paneleros que se gestaron a partir de los GIAR, para incrementar la disponibilidad del producto en volumen y calidad.

Así mismo, algunos técnicos extensionistas de las Unidades Municipales de Atención Técnica Agropecuaria (UMATA) se integraron a la experiencia como Gestores. Ellos, cuyo trabajo consiste en asistir técnicamente a las comunidades rurales para mejorar sus condiciones productivas, no sólo se convirtieron en un apoyo técnico importante para sus compañeros durante los ensayos, sino que adquirieron nuevas herramientas para desarrollar su trabajo y actualmente siguen replicando lo que aprendieron.

Sociograma

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Línea de Tiempo

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* El Sistema de Información para el Desarrollo Empresarial Rural (SIDER) es una iniciativa desarrollada para que el pequeño productor y las organizaciones que los apoyan puedan generar, acceder, intercambiar y aprovechar la información que necesitan para fortalecer su desarrollo como empresarios, a través del uso orientado de las nuevas tecnologías de información (Internet) y los medios y canales tradicionales de comunicación. Para más información visite www.caucasider.org

 

 


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