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Estudio Evaluación de Impacto de los Comités de Investigación Agrícola Local (CIALes) en Colombia

Pequeñas Wmpresas de Semilla (PES)

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Mitú, Depto del Vaupés - Colombia

Por: Elizabeth Alvarez, Ph.D. Fitopatóloga, Jefe Programa Patología de Yuca.
Germán Llano, MSc en Fitomejoramiento, Investigador Asociado.


[Innovaciónes] [Lecciones Aprendidas] [Proceso de Aprendizaje] [Funciones y Relaciones]
[Cronograma de Innovación]
[Red de Actores] [Referencias] [Enlaces]

1. Innovaciones

"Nosotras queremos sembrar yuca
de afuera para que se amañe a
nuestra tierra", dijo Agustina,
de Seima San Pablo.

La integración del conocimiento científico con el conocimiento indígena permitió alcanzar diferentes innovaciones tecnológicas para garantizar seguridad alimentaria y conservar la estabilidad de la selva, como son la adopción de nuevas variedades, la incorporación de enmiendas para mejorar el suelo y reducir enfermedades, prácticas de manejo de pudriciones de yuca y la creación de un CIAL. En detalle, las innovaciones fueron:

  • Adopción de variedades de yuca, seleccionadas por las mujeres indígenas, con alta calidad de almidón y resistencia a pudrición de raíces.
  • Aumento de los ciclos productivos de las chagras, mediante incorporación al suelo, de materia orgánica obtenida de hojarasca y madera en descomposición, de la superficie de la selva, y cenizas provenientes de la tumba y quema de parches de bosque, que tradicionalmente realizan las indígenas.
  • Creación de una colección de variedades nativas de yuca, en la Granja departamental del Vaupés.
  • Selección de estacas de acuerdo a calidad y sanidad.
  • Asociación de caupí con yuca para mejorar fertilidad del suelo y como fuente de proteínas.
  • Creación de un Comité de Investigación Agrícola Local (CIAL) en la comunidad de Macaquiño, ubicada en la rivera del río Vaupés.

Estas innovaciones se lograron a través del trabajo conjunto entre científicos y 17 comunidades indígenas de varias etnias del grupo Tukano (Desano, Barasano, Wanano, Cubeo, Tuyuca, etc) y Makú, asentadas en el Municipio de Mitú, departamento de Vaupés, en la región amazónica colombiana, a los lados de la carretera Mitú-Monfort y en la rivera del río Vaupés, se desarrollaron diferentes innovaciones para la integración del conocimiento científico con el conocimiento indígena:

Graciela Londoño, líder de la comunidad de
Cucura, explica a indígenas de diferentes comunidades cómo se pueden adoptar nuevas prácticas para mejorar sus chagras.

2. Lecciones Aprendidas.

Durante el proceso se ajustó tecnología previamente desarrollada, a las condiciones socio-culturales de los indígenas de Mitú, mediante un diálogo de saberes.

  • Diálogo de saberes como base para ajustar la tecnología, previamente desarrollada, a las condiciones socio-culturales de los indígenas de Mitú.
  • Evaluaciones participativas como fuente de confianza de las mujeres en el material de propagación, empezando a promover su distribución en otros grupos.
  • Importancia de las mujeres como canal de difusión e innovación.

Niña de Puerto Palomas llegando a su
casa con la cosecha de yuca.

Las mujeres de la comunidad de Cucura,
evaluaron las variedades de yuca,
mediante un orden de preferencia.
  • Conocimiento indígena como fuente para generar y corroborar hipótesis científicas.
  • Preferencia de las variedades introducidas por CIAT, por la calidad de su almidón, altura del tallo para obtener estacas para propagación, color del follaje, entre otras características.
  • Aceptación de las variedades con diferentes características de las variedades locales, como color del follaje y pulpa amarilla con bajo contenido de HCN.
  • Visión cosmogónica de los grupos indígenas: su visión de la planta de yuca como un ser humano, dificultó la eliminación de estacas de baja calidad, para siembra.
  • Conocimiento empírico de más de 30 variedades de yuca, como recurso importante para las comunidades. Su identificación se hace de acuerdo a la utilización para preparar diferentes alimentos, contenido y calidad de almidón y caroteno.
  • Las reuniones de difusión son la fuente de comunicación oral más eficaz entre los indígenas.
  • Mayor resistencia a pudrición en las variedades blancas con respecto a las amarillas, permiten sembrarlas en los sitios menos drenados de la chagra.
  • Adopción fácil de nuevas variedades de yuca por la costumbre milenaria de los grupos indígenas amazónicos de colectar y sembrar en sus chagras nuevas variedades.
  • Adopción limitada de nuevas tecnologías: incorporación de materia orgánica y ceniza, selección de estacas y asociación con caupí, por su gran demanda de tiempo, según el concepto de las mujeres más jóvenes; mientras que entre las mujeres de mayor edad estas tecnologías tuvieron mayor aceptación.
Graciela y Alejandrina evalúan el crecimiento de las variedades de yuca en Cucura.

3. La situación hoy

La adopción de diferentes variedades de CIAT, se extendió a otras comunidades de la región, con las cuales no se tuvo contacto. Aunque al interior de una comunidad determinada, hay sólidas actividades comunitarias, la adopción no fue más amplia, debido a envidias entre comunidades.

Graciela Londoño, mujer líder de Cucura
comentó: “nosotras vamos a repartir
la semilla con otras mujeres de la
comunidad”.

Actualmente, las variedades de pulpa amarilla siguen siendo muy apetecidas por los indígenas, para la preparación de fariña, mientras que las variedades de pulpa blanca son preferidas para la obtención de almidón. La adopción fue muy rápida, alcanzando el 40 % de los agricultores en 24 meses.

La incorporación al suelo, de materia orgánica obtenida de la superficie de la selva y de ceniza permite reducir la velocidad con que se cortan parches de selva para cultivos nuevos, aunque pocas indígenas comprendieron que pueden sembrar más ciclos de cultivo en sus chagras. Por el contrario, sí comprendieron que dicha práctica favorece el desarrollo, producción y permite reducir pudriciones.

Los excedentes de yuca obtenidos gracias a la implementación de nuevas prácticas aprendidas por las comunidades, se comercializan en Mitú.

Factores como la presencia de la guerrilla, los cambios de gobernantes, la reducción de recursos del estado, entre otros, reducen la efectividad de las acciones que podrían fortalecer procesos participativos de las comunidades.

El recorte de recursos que el gobierno local ha hecho a la Granja Departamental del Vaupés, ha limitado actividades que podrían beneficiar el desarrollo agropecuario de las comunidades indígenas y de los colonos de la región.

La actividad de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Noreste Amazónico (CDA), aunque más relacionada con la conservación y manejo de los recursos naturales, se ha acercado más a las comunidades.

Por otro lado, se han perdido prácticas tradicionales de cultivo, debido a la aculturación de las comunidades, interfiriendo en el proceso de adopción de nuevas tecnologías; como consecuencia, muchas mujeres jóvenes han abandonado la agricultura, buscando otras actividades en Mitú.

Los investigadores no continuaron monitoreando el CIAL, porque los fondos del proyecto se terminaron.

4. Proceso de aprendizaje

El inicio

Las comunidades asentadas a lo largo de la carretera Mitú-Monfort, junto con la UMATA local (Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria), demostraron al Nodo Departamental del Vaupés, la necesidad de formular un proyecto para encontrar alternativas de manejo de pudriciones radicales. PRONATTA solicitó al CIAT formular una propuesta.

Con el fin de identificar prácticas de manejo de yuca que favorecen pudriciones de raíces o que contribuyan a su control, CIAT y la Universidad Nacional de Colombia—Palmira ampliaron el diagnóstico iniciado por el Nodo Departamental, a través de la participación activa de las comunidades en reuniones, encuestas a las mujeres y muestreos de plantas enfermas y suelos. Para el diseño de la encuesta se contó con la colaboración del proyecto IPRA (CIAT), incluyendo una pictografía para facilitar la comunicación con las indígenas, y conocer dónde y por qué sembraban.

Encuesta pictográfica que permitió identificar los principales problemas de producción
en las chagras indígenas de Mitú, y las prácticas tradicionales de cultivo.

En nueve comunidades asentadas a lo largo de la carretera Mitú-Monfort, donde se presentaban pudriciones de yuca, se realizaron treinta y cinco encuestas. A cada comunidad se accedió a través del capitán a cargo de la organización, lo que contribuyó a relacionarse fácilmente con los indígenas. Para facilitar su identificación y determinar la importancia de esta enfermedad para las indígenas, se mostraron fotos de los síntomas de pudrición. A través de estas encuestas, se identificó que en la mayoría de las chagras se cultiva intensivamente, por su ubicación cerca a la carretera, de la cual los indígenas de estas comunidades dependen como vía para el intercambio comercial en Mitú.

Mediante reuniones con las comunidades se completó el diagnóstico participativo, permitiendo resaltar otros problemas como las hormigas arrieras y destacar el interés de sembrar otras variedades, amargas y dulces, con características de acuerdo a la preferencia de las indígenas, como son la buena calidad de almidón y tallo largo, para obtener mayor cantidad de estacas para siembra y compartir con otras mujeres.

La agricultura, práctica realizada por las mujeres, es su principal fuente de subsistencia, por encima de la pesca y la caza, practicadas por los hombres. La yuca es el principal cultivo de la chagra (parcela de cultivo) y es base de la dieta alimenticia de los habitantes indígenas de la región y fuente de ingresos a través de la comercialización de productos derivados como el casabe y la fariña. De la yuca también extraen bebidas tales como manicuera (líquido cocido), chivé (agua con fariña), chicha (bebida alcohólica de la fermentación de la yuca) y mingao (agua con almidón).


Niña de la comunidad de Murutinga – Mitú, rallando yuca para preparar casabe.

Para la preparación de fariña, la yuca amarilla se deja madurar (fermentación) en agua durante unos días (entre 5 a 8 días). La fariña más apetecida es la proveniente de yuca amarilla.

Evaluación de las variedades con los agricultores

Para encontrar soluciones al problema de la pudrición de raíces, se realizaron reuniones para planear actividades con participación de los ocho capitanes, las comunidades y los investigadores. La primera acción fue conseguir algunas variedades resistentes en la colección de germoplasma a cargo de CIAT, para sembrar en cuatro chagras seleccionadas por los agricultores indígenas, en las comunidades de Seima Central, San Juan de Cucura, Seima Cachivera y Puerto Palomas.

Para sembrar yuca, los hombres cortaron los árboles pequeños (socola), luego los más grandes y lo quemaron un mes después, una vez el material cortado estuvo seco. De la quema, la siembra y otras actividades agrícolas, se encargan las mujeres.

De acuerdo con las características preferidas por las mujeres encuestadas, en cada chagra se sembraron 10 diferentes variedades de yuca, siete de CIAT y tres nativas locales (amarga blanca, amarga amarilla y dulce). En cada comunidad, la variedad local fue diferente, siguiendo las decisiones de las indígenas.

Cada comunidad donde la chagra se estableció, seleccionó un grupo de mujeres para sembrar y evaluar las variedades. Estas mujeres participaron en el diseño experimental, marcando pequeñas parcelas de 16 plantas cada una, las cuales denominaron “chagritas” o “pedazo-pedazo”. Para seleccionar la variedad de cada “chagrita”, se hizo una rifa con cartas, cada una con un número que identificaba un determinado clon. Cada mujer escogía una carta al azar, y determinaba la ubicación de los clones a sembrar en cada “chagrita”. “Nosotras esperamos aumentar la producción y las ventas de yuca para el bienestar de nuestras comunidades”, dijo Matilde Hernández, de Cucura, el día de la siembra.

Los agricultores evaluaron los clones en cuatro oportunidades durante el estado vegetativo y uno en cosecha. Se realizaron evaluaciones abiertas, donde las mujeres indicaron sus razones para preferir algunos clones sobre otros. Las evaluaciones consistieron en ordenar los clones de acuerdo a su preferencia, registrando los criterios de selección dados por ellas y calculando en porcentaje, la frecuencia con la que cada criterio fue empleado.

Graciela Londoño, mujer líder de Cucura comentó: “nosotras vamos a repartir la semilla con otras mujeres de la comunidad”.

Después de cosechadas las raíces, un grupo de mujeres y niñas indígenas las rallaron y separaron la masa obtenida de cada variedad, observando la cantidad y calidad de almidón producida. Mujeres y hombres probaron la textura y el sabor del casabe preparado, estableciendo un orden de preferencia, determinado principalmente por la calidad del almidón.

Los clones que las indígenas prefirieron en cuanto a almidón, rendimiento, sanidad y tamaño de la planta para obtener estacas, fueron la línea de CIAT CM 2772-3 (dulce y de pulpa amarilla), seguida de la variedad local Mirití (amarga, de pulpa amarilla). Aunque el rendimiento fue un criterio relevante, las indígenas consideraron más importante la calidad tanto de almidón como de la pulpa para preparar casabe. Gilma castillo, de Puerto palomas comentó: “Me gusta la yuca de afuera porque crece mejor. Abiyú Ducú se enferma y no produce.”

Las variedades de pulpa blanca fueron más resistentes a pudriciones que las de pulpa amarilla fueron más susceptibles, confirmando así la experiencia de las mujeres indígenas mayores. Algunas indígenas participaron en el establecimiento de una colección de variedades locales en la Granja Departamental del Vaupés para conservar la diversidad genética de la yuca en esta región, con el fin de mejorar la sanidad del cultivo y garantizar la seguridad alimentaria. Las nuevas variedades también se sembraron en esta Granja para multiplicar estacas.

Aplicación de enmiendas al suelo

Las mujeres mayores acostumbran sembrar un segundo ciclo de yuca en sitios donde los residuos de cosecha se queman. Mientras que algunas mujeres practican el hoguereo, que consiste en aplicar cenizas frescas a las plantas, puesto que creen que el humo favorece su crecimiento. Además, la experiencia indígena indica que la yuca se desarrolla mejor cerca a madera en descomposición y en sitios donde se concentran cenizas después de la quema.

Las mujeres siembran cuando el suelo aún huele a quemado, y la ceniza está fresca, para que la yuca se desarrolle bien. Sin embargo, la mayoría de los grupos indígenas no utilizan cenizas u otras enmiendas en el segundo ciclo de cultivo.

Basados en este conocimiento indígena, después del primer ciclo, se diseñaron varios ensayos para evaluar el efecto de la aplicación (1) de cenizas de hogueras tradicionales, y (2) materia orgánica, consistente en hojarasca, madera y otros materiales en descomposición tomados de la superficie de la selva.

Mediante la incorporación de una mezcla de cenizas y materia orgánica, se obtuvo casi el doble del rendimiento obtenido con el manejo tradicional. La aplicación por separado, de cenizas o materia orgánica permitió reducir la pudrición de raíces. Para los científicos, ya era conocido que las cenizas suministran potasio y pudieron observar su efecto en una mayor resistencia de la yuca a la pudrición radical, confirmando el conocimiento indígena.

Selección de estacas y asociación con caupí.

Las mujeres indígenas no seleccionan estacas, porque creen que Dios las castigaría, si eliminan las estacas, causando pudrición al cultivo. Se hizo un acuerdo con la comunidad para evaluar esta práctica, teniendo en cuenta que la selección de estacas es una práctica de cultivo efectiva para reducir la pudrición.

Las mujeres también evaluaron la asociación de yuca con caupí (Vigna unguiculata) , leguminosa que permite mejorar el suelo a través de la fijación de nitrógeno y para mejorar el contenido de proteína de la dieta indígena. Además, para realizar un control biológico, los investigadores quisieron sembrar caupí para controlar hormigas. Varias leguminosas silvestres crecen espontáneamente en los terrenos cultivados. Las mujeres indígenas frecuentemente se refieren a esas plantas como “remedio de yuca”, porque su presencia muestra beneficio en el desarrollo de la planta. La selección de estacas, aumentó los rendimientos en las variedades de pulpa blanca, y redujo la pudrición de raíces en más de 18%. Mediante la asociación con caupí, no hubo raíces podridas.

Las innovaciones desarrolladas conjuntamente con las comunidades, permiten contar con una estrategia integral para reducir el impacto sobre la selva, reduciendo su frecuencia de corte, al tiempo que reducen las pudriciones de yuca.

Establecimiento de un Comité de Investigación Agrícola Local (CIAL)

A través de talleres con las comunidades, se mostraron las ventajas de crear Comités de Investigación Agrícola Local, CIALs, como herramienta para identificar y priorizar problemas de producción y definir estrategias para investigar en la solución de problemas.. En respuesta a los talleres realizados, se aplicaron metodologías de investigación participativa, para establecer un CIAL en la comunidad de Macaquiño, el cual efectuó un diagnóstico con la comunidad para establecer prioridades de investigación, y decidió evaluar la adaptación de variedades de maíz y arroz. Tradicionalmente, las comunidades en la zona cultivan maíz, pero nunca han cultivado arroz. La selección de arroz como un cultivo para evaluar, es un resultado de su reciente incorporación a la dieta alimenticia.

Un líder indígena fue invitado a CIAT para conocer entre otras cosas, algunos CIALs del Cauca y se discutió la posibilidad de realizar un curso de capacitación en la metodología CIAL, a 15 líderes de comunidades indígenas de Mitú.

Los indígenas que evaluaron los ensayos, difundieron los resultados a decenas de
indígenas, a través de reuniones y días
de campo.

Retroalimentación

Los indígenas creen que si una mujer indígena no relacionada con la propietaria de la chagra, visita el cultivo, éste se pudre. Por lo tanto, fue necesario realizar los días de campo en las casas comunitarias (malocas) de las comunidades, donde las mujeres que habían evaluado los experimentos, intercambiaron experiencias. En estas reuniones, se observó la gran capacidad que estos grupos indígenas tienen para la difusión oral de sus experiencias y facilidad de participación y entendimiento.

En las reuniones y días de campo, las mujeres describieron sus experiencias a investigadores y comunidades, sobre la selección de variedades, enmiendas al suelo, selección de estacas y asociación de cultivos. A su turno, los agricultores recibieron tecnologías de CIAT y la Universidad Nacional. Varias reuniones se realizaron con el Nodo departamental, para mantenerlos informados del progreso de la investigación. También se prepararon dos cartillas pictográficas para difundir los resultados.

5. Funciones y Relaciones

En 1997, el Programa Nacional de Transferencia de tecnología Agropecuaria (PRONATTA), asignado al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, solicitó al Nodo Departamental del Vaupés, la formulación de proyectos de desarrollo de las comunidades indígenas. Las comunidades asentadas a lo largo de la carretera Mitú-Monfort, junto con la UMATA local (Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria), demostraron al Nodo Departamental del Vaupés, la necesidad de formular un proyecto para encontrar alternativas de manejo de pudriciones radicales. PRONATTA solicitó al CIAT formular una propuesta. El Nodo estaba integrado por entidades locales tales como la Secretaría de Desarrollo Agropecuario del Vaupés, el Vicariato Apostólico, la UMATA, la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Noreste Amazónico (CDA), el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el Colegio Agropecuario “José Eustasio Rivera” y organizaciones no gubernamentales tales como la Fundación Carayurú, el Comité de Mujeres Indígenas y Mestizas, la Unión Zonal Indígena de Acaricuara (UNIZAC), y el Consejo regional indígena del Vaupés (CRIVA).

El interés de la UMATA para impulsar una propuesta que recogió la necesidad de las comunidades indígenas de reducir la pudrición de raíces de yuca en sus chagras, fue clave para el inicio del proyecto. Infortunadamente, esta entidad, afectada por intereses políticos, no tuvo continuidad en sus proyectos. Por el contrario, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario del Vaupés y la CDA, junto con el apoyo financiero de PRONATTA, y la participación activa de las comunidades beneficiarias, permitieron el exitoso desarrollo de un proceso innovativo para que los indígenas contaran con una estrategia de manejo de pudriciones de yuca, y contaran con variedades resistentes a pudriciones y con buena calidad de almidón.

Por su parte, la participación del CRIVA (ONG indígena), no tuvo una participación relevante puesto que no mostró el interés suficiente en apoyar a las comunidades, resaltando deficiencias en su organización e intereses particulares de sus dirigentes.

Durante el proceso, se realizaron algunas modificaciones después de concertar con las comunidades. Las ideas originales tuvieron ajustes que se acordaron principalmente entre CIAT, la Universidad Nacional y comunidades, a través de reuniones, aunque también se recibieron sugerencias de actores como la Secretaría de Desarrollo, CDA y PRONATTA.

Después de ejecutado un primer proyecto, donde se evaluaron las variedades de yuca y se inició la evaluación del efecto de cenizas y materia orgánica, PRONATTA invitó al CIAT a formular una nueva propuesta que permitiera continuar con el trabajo que se venía desarrollando durante 3 años y se hiciera capacitación a las comunidades. De esta forma se hicieron varios talleres de capacitación, se evaluó la selección de estacas, la asociación con caupí y se conformó el CIAL de Macaquiño.

Cronograma de Innovación

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Red de Actores

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Referencias

Alvarez E; Llano G.A. Investigación participativa para el control de pudrición de yuca en comunidades indígenas de Mitú (Colombia). 1999. Memorias del Simposio Internacional y Talleres sobre Fitomejoramiento Participativo en América Latina y el Caribe: Un intercambio de experiencias. Quito, Ecuador, Agosto 31, 1999.

Llano, G.A. 2000. Investigación participativa para el control de pudriciones de yuca en comunidades indígenas de Mitú (Colombia). II Seminario Regional de Agrociencia y Tecnología Siglo XXI. Villavicencio, 23 de Agosto de 2000.

Restrepo, J. A. 2000. Evaluación de algunas variedades de yuca Manihot esculenta Krantz, a las condiciones ambientales de Mitú - Monfort, mediante investigación participativa. Tesis de Grado Ingeniero Agrónomo. Universidad Nacional de Colombia. Palmira. 95 pp.

Manual: Investigación Participativa para mejorar la producción agrícola en el Vaupés. CIAT, Cali, Abril de 2001. 16 pp.

Manual: Cultivo de la yuca sin pudrición en Vaupés. CIAT, Cali, Abril de 1999.

Llano, G.A., E. Alvarez, J.B. Loke, R Madriñán, J.A. Restrepo, J.R. Mora. Evaluación de la adaptación de variedades de yuca con resistencia a Phytophthora spp., mediante investigación participativa en comunidades indígenas de Mitú (Vaupés, Colombia).

Revista Acta Agronómica Vol 51 (1/2): 31-39, 2001 - 2002. Universidad Nacional de Colombia.

E. Alvarez and Llano, G.A. Evaluating integrated management practices with farmers: A case of study of participatory research on cassava root rots with indigenous communities of Mitú in the Colombian Amazon. Revista AGREN. Agricultural research and extension network (Submitted).

CIAT. Informes Anuales 1998 a 2003. Integrated pest and disease management in major agroecosystems. CIAT.

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