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[Lecciones Aprendidas]
[Proceso
de Aprendizaje]
[Funciones
y Relaciones]
[Cronograma de Innovación]
[Red de Actores] [Referencias]
[Enlaces]
1. Innovaciones
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"Nosotras
queremos sembrar yuca
de afuera para que se amañe a
nuestra tierra", dijo Agustina,
de Seima San Pablo.
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La integración del conocimiento científico
con el conocimiento indígena permitió alcanzar
diferentes innovaciones tecnológicas para garantizar
seguridad alimentaria y conservar la estabilidad de la selva,
como son la adopción de nuevas variedades, la incorporación
de enmiendas para mejorar el suelo y reducir enfermedades,
prácticas de manejo de pudriciones de yuca y la creación
de un CIAL. En detalle, las innovaciones fueron:
- Adopción de variedades de yuca, seleccionadas
por las mujeres indígenas, con alta calidad de almidón
y resistencia a pudrición de raíces.
- Aumento de los ciclos productivos de las chagras, mediante
incorporación al suelo, de materia orgánica
obtenida de hojarasca y madera en descomposición,
de la superficie de la selva, y cenizas provenientes de
la tumba y quema de parches de bosque, que tradicionalmente
realizan las indígenas.
- Creación de una colección de variedades
nativas de yuca, en la Granja departamental del Vaupés.
- Selección de estacas de acuerdo a calidad y sanidad.
- Asociación de caupí con yuca para mejorar
fertilidad del suelo y como fuente de proteínas.
- Creación de un Comité de Investigación
Agrícola Local (CIAL) en la comunidad de Macaquiño,
ubicada en la rivera del río Vaupés.
Estas innovaciones se lograron a través del trabajo
conjunto entre científicos y 17 comunidades indígenas
de varias etnias del grupo Tukano (Desano, Barasano, Wanano,
Cubeo, Tuyuca, etc) y Makú, asentadas en el Municipio
de Mitú, departamento de Vaupés, en la región
amazónica colombiana, a los lados de la carretera Mitú-Monfort
y en la rivera del río Vaupés, se desarrollaron
diferentes innovaciones para la integración del conocimiento
científico con el conocimiento indígena:
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Graciela
Londoño, líder de la comunidad de
Cucura, explica a indígenas de diferentes comunidades
cómo se pueden adoptar nuevas prácticas
para mejorar sus chagras. |
2. Lecciones Aprendidas.
Durante el proceso se ajustó tecnología previamente
desarrollada, a las condiciones socio-culturales de los indígenas
de Mitú, mediante un diálogo de saberes.
- Diálogo de saberes como base para ajustar la tecnología,
previamente desarrollada, a las condiciones socio-culturales
de los indígenas de Mitú.
- Evaluaciones participativas como
fuente de confianza de las mujeres en el material de propagación,
empezando a promover su distribución en otros grupos.
- Importancia de las
mujeres como canal de difusión e innovación.
Niña
de Puerto Palomas llegando a su
casa con la cosecha de yuca. |
Las
mujeres de la comunidad de Cucura,
evaluaron las variedades de yuca,
mediante un orden de preferencia. |
- Conocimiento indígena como fuente para generar
y corroborar hipótesis científicas.
- Preferencia de las variedades introducidas por CIAT,
por la calidad de su almidón, altura del tallo para
obtener estacas para propagación, color del follaje,
entre otras características.
- Aceptación de las variedades con diferentes características
de las variedades locales, como color del follaje y pulpa
amarilla con bajo contenido de HCN.
- Visión cosmogónica de los grupos indígenas:
su visión de la planta de yuca como un ser humano,
dificultó la eliminación de estacas de baja
calidad, para siembra.
- Conocimiento empírico de más de 30 variedades
de yuca, como recurso importante para las comunidades. Su
identificación se hace de acuerdo a la utilización
para preparar diferentes alimentos, contenido y calidad
de almidón y caroteno.
- Las reuniones de difusión son la fuente de comunicación
oral más eficaz entre los indígenas.
- Mayor resistencia a pudrición en las variedades
blancas con respecto a las amarillas, permiten sembrarlas
en los sitios menos drenados de la chagra.
- Adopción fácil de nuevas variedades de
yuca por la costumbre milenaria de los grupos indígenas
amazónicos de colectar y sembrar en sus chagras nuevas
variedades.
- Adopción limitada de nuevas tecnologías:
incorporación de materia orgánica y ceniza,
selección de estacas y asociación con caupí,
por su gran demanda de tiempo, según el concepto
de las mujeres más jóvenes; mientras que entre
las mujeres de mayor edad estas tecnologías tuvieron
mayor aceptación.
| Graciela
y Alejandrina evalúan el crecimiento de las variedades
de yuca en Cucura. |
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3. La situación hoy
La adopción de diferentes variedades de CIAT, se
extendió a otras comunidades de la región, con
las cuales no se tuvo contacto. Aunque al interior de una
comunidad determinada, hay sólidas actividades comunitarias,
la adopción no fue más amplia, debido a envidias
entre comunidades.
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Graciela
Londoño, mujer líder de Cucura
comentó: “nosotras vamos a repartir
la semilla con otras mujeres de la
comunidad”. |
Actualmente, las variedades de pulpa amarilla siguen siendo
muy apetecidas por los indígenas, para la preparación
de fariña, mientras que las variedades de pulpa blanca
son preferidas para la obtención de almidón.
La adopción fue muy rápida, alcanzando el 40
% de los agricultores en 24 meses.
La incorporación al suelo, de materia orgánica
obtenida de la superficie de la selva y de ceniza permite
reducir la velocidad con que se cortan parches de selva para
cultivos nuevos, aunque pocas indígenas comprendieron
que pueden sembrar más ciclos de cultivo en sus chagras.
Por el contrario, sí comprendieron que dicha práctica
favorece el desarrollo, producción y permite reducir
pudriciones.
Los excedentes de yuca obtenidos gracias a la implementación
de nuevas prácticas aprendidas por las comunidades,
se comercializan en Mitú.
Factores como la presencia de la guerrilla, los cambios
de gobernantes, la reducción de recursos del estado,
entre otros, reducen la efectividad de las acciones que podrían
fortalecer procesos participativos de las comunidades.
El recorte de recursos que el gobierno local ha hecho a
la Granja Departamental del Vaupés, ha limitado actividades
que podrían beneficiar el desarrollo agropecuario de
las comunidades indígenas y de los colonos de la región.
La actividad de la Corporación para el Desarrollo
Sostenible del Noreste Amazónico (CDA), aunque más
relacionada con la conservación y manejo de los recursos
naturales, se ha acercado más a las comunidades.
Por otro lado, se han perdido prácticas tradicionales
de cultivo, debido a la aculturación de las comunidades,
interfiriendo en el proceso de adopción de nuevas tecnologías;
como consecuencia, muchas mujeres jóvenes han abandonado
la agricultura, buscando otras actividades en Mitú.
Los investigadores no continuaron monitoreando el CIAL,
porque los fondos del proyecto se terminaron.
4. Proceso de aprendizaje
El inicio
Las comunidades asentadas a lo largo de la carretera Mitú-Monfort,
junto con la UMATA local (Unidad Municipal de Asistencia Técnica
Agropecuaria), demostraron al Nodo Departamental del Vaupés,
la necesidad de formular un proyecto para encontrar alternativas
de manejo de pudriciones radicales. PRONATTA solicitó
al CIAT formular una propuesta.
Con el fin de identificar prácticas de manejo de yuca
que favorecen pudriciones de raíces o que contribuyan
a su control, CIAT y la Universidad Nacional de Colombia—Palmira
ampliaron el diagnóstico iniciado por el Nodo Departamental,
a través de la participación activa de las comunidades
en reuniones, encuestas a las mujeres y muestreos de plantas
enfermas y suelos. Para el diseño de la encuesta se
contó con la colaboración del proyecto IPRA
(CIAT), incluyendo una pictografía para facilitar la
comunicación con las indígenas, y conocer dónde
y por qué sembraban.

Encuesta
pictográfica que permitió identificar los
principales problemas de producción
en las chagras indígenas de Mitú, y las
prácticas tradicionales de cultivo.
En nueve comunidades asentadas a lo largo de la carretera
Mitú-Monfort, donde se presentaban pudriciones de yuca,
se realizaron treinta y cinco encuestas. A cada comunidad
se accedió a través del capitán a cargo
de la organización, lo que contribuyó a relacionarse
fácilmente con los indígenas. Para facilitar
su identificación y determinar la importancia de esta
enfermedad para las indígenas, se mostraron fotos de
los síntomas de pudrición. A través de
estas encuestas, se identificó que en la mayoría
de las chagras se cultiva intensivamente, por su ubicación
cerca a la carretera, de la cual los indígenas de estas
comunidades dependen como vía para el intercambio comercial
en Mitú.
Mediante reuniones con las comunidades se completó
el diagnóstico participativo, permitiendo resaltar
otros problemas como las hormigas arrieras y destacar el interés
de sembrar otras variedades, amargas y dulces, con características
de acuerdo a la preferencia de las indígenas, como
son la buena calidad de almidón y tallo largo, para
obtener mayor cantidad de estacas para siembra y compartir
con otras mujeres.
La agricultura, práctica realizada por las mujeres,
es su principal fuente de subsistencia, por encima de la pesca
y la caza, practicadas por los hombres. La yuca es el principal
cultivo de la chagra (parcela de cultivo) y es base de la
dieta alimenticia de los habitantes indígenas de la
región y fuente de ingresos a través de la comercialización
de productos derivados como el casabe y la fariña.
De la yuca también extraen bebidas tales como manicuera
(líquido cocido), chivé (agua con fariña),
chicha (bebida alcohólica de la fermentación
de la yuca) y mingao (agua con almidón).
Niña
de la comunidad de Murutinga – Mitú, rallando
yuca para preparar casabe. |

Para la preparación de fariña, la yuca amarilla
se deja madurar (fermentación) en agua durante
unos días (entre 5 a 8 días). La fariña
más apetecida es la proveniente de yuca amarilla.
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Evaluación de las variedades con los agricultores
Para encontrar soluciones al problema de la pudrición
de raíces, se realizaron reuniones para planear actividades
con participación de los ocho capitanes, las comunidades
y los investigadores. La primera acción fue conseguir
algunas variedades resistentes en la colección de germoplasma
a cargo de CIAT, para sembrar en cuatro chagras seleccionadas
por los agricultores indígenas, en las comunidades
de Seima Central, San Juan de Cucura, Seima Cachivera y Puerto
Palomas.
Para sembrar yuca, los hombres cortaron los árboles
pequeños (socola), luego los más grandes y lo
quemaron un mes después, una vez el material cortado
estuvo seco. De la quema, la siembra y otras actividades agrícolas,
se encargan las mujeres.
De acuerdo con las características preferidas por
las mujeres encuestadas, en cada chagra se sembraron 10 diferentes
variedades de yuca, siete de CIAT y tres nativas locales (amarga
blanca, amarga amarilla y dulce). En cada comunidad, la variedad
local fue diferente, siguiendo las decisiones de las indígenas.
Cada comunidad donde la chagra se estableció, seleccionó
un grupo de mujeres para sembrar y evaluar las variedades.
Estas mujeres participaron en el diseño experimental,
marcando pequeñas parcelas de 16 plantas cada una,
las cuales denominaron “chagritas” o “pedazo-pedazo”.
Para seleccionar la variedad de cada “chagrita”,
se hizo una rifa con cartas, cada una con un número
que identificaba un determinado clon. Cada mujer escogía
una carta al azar, y determinaba la ubicación de los
clones a sembrar en cada “chagrita”. “Nosotras
esperamos aumentar la producción y las ventas de yuca
para el bienestar de nuestras comunidades”, dijo Matilde
Hernández, de Cucura, el día de la siembra.
Los agricultores evaluaron los clones en cuatro oportunidades
durante el estado vegetativo y uno en cosecha. Se realizaron
evaluaciones abiertas, donde las mujeres indicaron sus razones
para preferir algunos clones sobre otros. Las evaluaciones
consistieron en ordenar los clones de acuerdo a su preferencia,
registrando los criterios de selección dados por ellas
y calculando en porcentaje, la frecuencia con la que cada
criterio fue empleado.
Graciela Londoño, mujer líder de Cucura comentó:
“nosotras vamos a repartir la semilla con otras mujeres
de la comunidad”.
Después de cosechadas las raíces, un grupo
de mujeres y niñas indígenas las rallaron y
separaron la masa obtenida de cada variedad, observando la
cantidad y calidad de almidón producida. Mujeres y
hombres probaron la textura y el sabor del casabe preparado,
estableciendo un orden de preferencia, determinado principalmente
por la calidad del almidón.
Los clones que las indígenas prefirieron en cuanto
a almidón, rendimiento, sanidad y tamaño de
la planta para obtener estacas, fueron la línea de
CIAT CM 2772-3 (dulce y de pulpa amarilla), seguida de la
variedad local Mirití (amarga, de pulpa amarilla).
Aunque el rendimiento fue un criterio relevante, las indígenas
consideraron más importante la calidad tanto de almidón
como de la pulpa para preparar casabe. Gilma castillo, de
Puerto palomas comentó: “Me gusta la yuca de
afuera porque crece mejor. Abiyú Ducú se enferma
y no produce.”
Las variedades de pulpa blanca fueron más resistentes
a pudriciones que las de pulpa amarilla fueron más
susceptibles, confirmando así la experiencia de las
mujeres indígenas mayores. Algunas indígenas
participaron en el establecimiento de una colección
de variedades locales en la Granja Departamental del Vaupés
para conservar la diversidad genética de la yuca en
esta región, con el fin de mejorar la sanidad del cultivo
y garantizar la seguridad alimentaria. Las nuevas variedades
también se sembraron en esta Granja para multiplicar
estacas.
Aplicación de enmiendas al suelo
Las mujeres mayores acostumbran sembrar un segundo ciclo
de yuca en sitios donde los residuos de cosecha se queman.
Mientras que algunas mujeres practican el hoguereo, que consiste
en aplicar cenizas frescas a las plantas, puesto que creen
que el humo favorece su crecimiento. Además, la experiencia
indígena indica que la yuca se desarrolla mejor cerca
a madera en descomposición y en sitios donde se concentran
cenizas después de la quema.
Las mujeres siembran cuando el suelo aún huele a
quemado, y la ceniza está fresca, para que la yuca
se desarrolle bien. Sin embargo, la mayoría de los
grupos indígenas no utilizan cenizas u otras enmiendas
en el segundo ciclo de cultivo.
Basados en este conocimiento indígena, después
del primer ciclo, se diseñaron varios ensayos para
evaluar el efecto de la aplicación (1) de cenizas de
hogueras tradicionales, y (2) materia orgánica, consistente
en hojarasca, madera y otros materiales en descomposición
tomados de la superficie de la selva.
Mediante la incorporación de una mezcla de cenizas
y materia orgánica, se obtuvo casi el doble del rendimiento
obtenido con el manejo tradicional. La aplicación por
separado, de cenizas o materia orgánica permitió
reducir la pudrición de raíces. Para los científicos,
ya era conocido que las cenizas suministran potasio y pudieron
observar su efecto en una mayor resistencia de la yuca a la
pudrición radical, confirmando el conocimiento indígena.
Selección de estacas y asociación con caupí.
Las mujeres indígenas no seleccionan estacas, porque
creen que Dios las castigaría, si eliminan las estacas,
causando pudrición al cultivo. Se hizo un acuerdo con
la comunidad para evaluar esta práctica, teniendo en
cuenta que la selección de estacas es una práctica
de cultivo efectiva para reducir la pudrición.
Las mujeres también evaluaron la asociación
de yuca con caupí (Vigna unguiculata) , leguminosa
que permite mejorar el suelo a través de la fijación
de nitrógeno y para mejorar el contenido de proteína
de la dieta indígena. Además, para realizar
un control biológico, los investigadores quisieron
sembrar caupí para controlar hormigas. Varias leguminosas
silvestres crecen espontáneamente en los terrenos cultivados.
Las mujeres indígenas frecuentemente se refieren a
esas plantas como “remedio de yuca”, porque su
presencia muestra beneficio en el desarrollo de la planta.
La selección de estacas, aumentó los rendimientos
en las variedades de pulpa blanca, y redujo la pudrición
de raíces en más de 18%. Mediante la asociación
con caupí, no hubo raíces podridas.
Las innovaciones desarrolladas conjuntamente con las comunidades,
permiten contar con una estrategia integral para reducir el
impacto sobre la selva, reduciendo su frecuencia de corte,
al tiempo que reducen las pudriciones de yuca.
Establecimiento de un Comité de Investigación
Agrícola Local (CIAL)
A través de talleres con las comunidades, se mostraron
las ventajas de crear Comités de Investigación
Agrícola Local, CIALs, como herramienta para identificar
y priorizar problemas de producción y definir estrategias
para investigar en la solución de problemas.. En respuesta
a los talleres realizados, se aplicaron metodologías
de investigación participativa, para establecer un
CIAL en la comunidad de Macaquiño, el cual efectuó
un diagnóstico con la comunidad para establecer prioridades
de investigación, y decidió evaluar la adaptación
de variedades de maíz y arroz. Tradicionalmente, las
comunidades en la zona cultivan maíz, pero nunca han
cultivado arroz. La selección de arroz como un cultivo
para evaluar, es un resultado de su reciente incorporación
a la dieta alimenticia.
Un líder indígena fue invitado a CIAT para
conocer entre otras cosas, algunos CIALs del Cauca y se discutió
la posibilidad de realizar un curso de capacitación
en la metodología CIAL, a 15 líderes de comunidades
indígenas de Mitú.
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Los
indígenas que evaluaron los ensayos, difundieron
los resultados a decenas de
indígenas, a través de reuniones y días
de campo. |
Retroalimentación
Los indígenas creen que si una mujer indígena
no relacionada con la propietaria de la chagra, visita el
cultivo, éste se pudre. Por lo tanto, fue necesario
realizar los días de campo en las casas comunitarias
(malocas) de las comunidades, donde las mujeres que habían
evaluado los experimentos, intercambiaron experiencias. En
estas reuniones, se observó la gran capacidad que estos
grupos indígenas tienen para la difusión oral
de sus experiencias y facilidad de participación y
entendimiento.
En las reuniones y días de campo, las mujeres describieron
sus experiencias a investigadores y comunidades, sobre la
selección de variedades, enmiendas al suelo, selección
de estacas y asociación de cultivos. A su turno, los
agricultores recibieron tecnologías de CIAT y la Universidad
Nacional. Varias reuniones se realizaron con el Nodo departamental,
para mantenerlos informados del progreso de la investigación.
También se prepararon dos cartillas pictográficas
para difundir los resultados.
5. Funciones y Relaciones
En 1997, el Programa Nacional de Transferencia de tecnología
Agropecuaria (PRONATTA), asignado al Ministerio de Agricultura
y Desarrollo Rural de Colombia, solicitó al Nodo Departamental
del Vaupés, la formulación de proyectos de desarrollo
de las comunidades indígenas. Las comunidades asentadas
a lo largo de la carretera Mitú-Monfort, junto con
la UMATA local (Unidad Municipal de Asistencia Técnica
Agropecuaria), demostraron al Nodo Departamental del Vaupés,
la necesidad de formular un proyecto para encontrar alternativas
de manejo de pudriciones radicales. PRONATTA solicitó
al CIAT formular una propuesta. El Nodo estaba integrado por
entidades locales tales como la Secretaría de Desarrollo
Agropecuario del Vaupés, el Vicariato Apostólico,
la UMATA, la Corporación para el Desarrollo Sostenible
del Noreste Amazónico (CDA), el Servicio Nacional de
Aprendizaje (SENA), el Colegio Agropecuario “José
Eustasio Rivera” y organizaciones no gubernamentales
tales como la Fundación Carayurú, el Comité
de Mujeres Indígenas y Mestizas, la Unión Zonal
Indígena de Acaricuara (UNIZAC), y el Consejo regional
indígena del Vaupés (CRIVA).
El interés de la UMATA para impulsar una propuesta
que recogió la necesidad de las comunidades indígenas
de reducir la pudrición de raíces de yuca en
sus chagras, fue clave para el inicio del proyecto. Infortunadamente,
esta entidad, afectada por intereses políticos, no
tuvo continuidad en sus proyectos. Por el contrario, la Secretaría
de Desarrollo Agropecuario del Vaupés y la CDA, junto
con el apoyo financiero de PRONATTA, y la participación
activa de las comunidades beneficiarias, permitieron el exitoso
desarrollo de un proceso innovativo para que los indígenas
contaran con una estrategia de manejo de pudriciones de yuca,
y contaran con variedades resistentes a pudriciones y con
buena calidad de almidón.
Por su parte, la participación del CRIVA (ONG indígena),
no tuvo una participación relevante puesto que no mostró
el interés suficiente en apoyar a las comunidades,
resaltando deficiencias en su organización e intereses
particulares de sus dirigentes.
Durante el proceso, se realizaron algunas modificaciones
después de concertar con las comunidades. Las ideas
originales tuvieron ajustes que se acordaron principalmente
entre CIAT, la Universidad Nacional y comunidades, a través
de reuniones, aunque también se recibieron sugerencias
de actores como la Secretaría de Desarrollo, CDA y
PRONATTA.
Después de ejecutado un primer proyecto, donde se
evaluaron las variedades de yuca y se inició la evaluación
del efecto de cenizas y materia orgánica, PRONATTA
invitó al CIAT a formular una nueva propuesta que permitiera
continuar con el trabajo que se venía desarrollando
durante 3 años y se hiciera capacitación a las
comunidades. De esta forma se hicieron varios talleres de
capacitación, se evaluó la selección
de estacas, la asociación con caupí y se conformó
el CIAL de Macaquiño.
Cronograma
de Innovación
Ver el
cronograma.
Red de Actores
Ver la
red de actores.
Referencias
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participativa para el control de pudrición de yuca
en comunidades indígenas de Mitú (Colombia).
1999. Memorias del Simposio Internacional y Talleres sobre
Fitomejoramiento Participativo en América Latina y
el Caribe: Un intercambio de experiencias. Quito, Ecuador,
Agosto 31, 1999.
Llano, G.A. 2000. Investigación participativa
para el control de pudriciones de yuca en comunidades indígenas
de Mitú (Colombia). II Seminario Regional de Agrociencia
y Tecnología Siglo XXI. Villavicencio, 23 de Agosto
de 2000.
Restrepo, J. A. 2000. Evaluación de
algunas variedades de yuca Manihot esculenta Krantz, a las
condiciones ambientales de Mitú - Monfort, mediante
investigación participativa. Tesis de Grado Ingeniero
Agrónomo. Universidad Nacional de Colombia. Palmira.
95 pp.
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CIAT, Cali, Abril de 2001. 16 pp.
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en Vaupés. CIAT, Cali, Abril de 1999.
Llano, G.A., E. Alvarez, J.B. Loke, R Madriñán,
J.A. Restrepo, J.R. Mora. Evaluación de la adaptación
de variedades de yuca con resistencia a Phytophthora spp.,
mediante investigación participativa en comunidades
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Revista Acta Agronómica Vol 51 (1/2):
31-39, 2001 - 2002. Universidad Nacional de Colombia.
E. Alvarez and Llano, G.A. Evaluating integrated
management practices with farmers: A case of study of participatory
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of Mitú in the Colombian Amazon. Revista AGREN. Agricultural
research and extension network (Submitted).
CIAT. Informes Anuales 1998 a 2003. Integrated
pest and disease management in major agroecosystems. CIAT.
Enlaces
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