OUTPUT II: EX-ANTE IMPACT ASSESSMENT
2.1 Análisis de Tendencia
2.1.A. Productividad de la agricultura en Colombia - L. Rivas, G. López
· En el desenvolvimiento histórico de la agricultura del país se distinguen
claramente tres fases. La década del 70, caracterizada por elevadas tasas de crecimiento
de la producción y la productividad. Los 80 con bajos índices de crecimiento de la
producción y estancamiento de la productividad y los años 90, época de cambios y
reformas, donde la producción y el uso de insumos declinan sustancialmente y la
productividad atenúa en parte la reducción en el uso de insumos.
· Durante todo el período de análisis, 1990-1997, solo 5 productos agropecuarios,
entre 27 considerados en este trabajo, fueron capaces de alcanzar altas tasas de
crecimiento de su producción, por encima del 6% anual. Ellos fueron: Banano, flores,
palma de aceite, maní y frutas. Se trata de productos exportables o con demanda asegurada
para la agroindustria.
· La década actual marca una pronunciada reducción de las áreas sembradas y del
empleo agrícola, una transferencia de recursos desde los cultivos temporales hacia los
permanentes y un incremento sustancial en las importaciones de alimentos.
· Los índices Divisia de producción, insumos y productividad multifactorial (PMF)
para el sector agropecuario colombiano del período 1970-1995 muestran que en términos
agregados, la productividad multifactorial ha sido un factor importante en la expansión
del producto agrícola total del país. Sin embargo, ello no ha sido suficiente para
mantener un crecimiento alto y sostenido del sector agropecuario.
· Se ajustaron varios modelos econométricos para identificar los factores
determinantes de los cambios en productividad. Resultan altamente significativas como
determinantes de la PMF: a) La inversión en capital humano, b) La inversión en
infraestructura física, vías y obras de riego y c) La tasa real de interés de los
préstamos agropecuarios.
· Se anota que una gran dificultad para desarrollar esta clase de trabajos es la
limitada disponibilidad de información estadística para el sector, lo cual imposibilita
desagregar por regiones o cultivos, puesto que muchas de las cifras disponibles
corresponden a simples estimaciones globales.
Resumen
Durante 1998 se concluyó el estudio de la productividad agregada de la agricultura de
Colombia, que incluyó tres grandes temas: 1) Análisis de las tendencias generales del
sector del sector agropecuario. 2) Estimación de los indicadores de productividad
multifactorial para el período 1970-1995 y 3) Ajuste de modelos econométricos para
identificar los factores determinantes de la productividad multifactorial (PMF).
En la medida en que avanza el proceso de crecimiento el sector agropecuario ha perdido
importancia dentro de la estructura de la producción del país. A principios de los 60 su
contribución al producto total era del 30%, hacia 1996 esa proporción se había reducido
a 19%. No obstante debe acotarse que si el sector agrícola se evalúa como un sector
ampliado, incluyendo sus vínculos con la agroindustria, su participación en el PIB crece
sustancialmente.
La producción agropecuaria nacional alcanzó su mayor dinamismo en los 70 cuando el
producto agrícola total creció al 4.3% anual frente a un crecimiento del producto total
(PIB) del 5.3%. En los 80 la tasa de expansión del producto agropecuario declinó
notablemente, 2.9% anual, y se redujo a solo1.8% en el período 1990-1997.
Pocos productos lograron mantener elevados índice de crecimiento de su producción
durante el extenso período analizado, 1970-1997. Se destacan por su dinámica los
cultivos de banano, frutas, flores, aceite de palma y maní, con tasas de crecimiento
promedio anual de su producción por encima de 6%. En todos ellos el incremento de las
áreas plantadas fue el principal determinante del crecimiento de la producción. La
característica común a los productos de alto ritmo de expansión en el agro colombiano
es que son exportables o que tienen alta demanda para procesamientos agroindustriales. En
el otro extremo, destacándose por su bajo ritmo de crecimiento, se encuentran cultivos
como ajonjolí, tabaco negro, algodón, cebada y fique, los cuales redujeron
considerablemente sus áreas cultivadas.
Las reformas económicas e institucionales introducidos en la década del 90, para
adecuar la economía nacional al nuevo orden económico mundial, han tenido enorme
repercusión sobre el desempeño de la agricultura de Colombia. Se observa una acentuada
reducción de la dinámica del sector y una recomposición de la producción en favor de
los cultivos permanente o de plantación y en desmedro de los temporales, los cuales entre
1990 y 1997 redujeron su contribución al producto agropecuario del 22 al 15%.
Durante ese período las áreas en cultivos transitorios se redujeron en 800 mil
hectáreas y las de cultivos permanentes se incrementaron en 300 mil. Las mayores
reducciones de área ocurrieron en cereales, medio millón de hectáreas. Los cultivos
permanentes que se destacaron por la expansión de sus áreas sembradas fueron caña de
azúcar y café.
Aunque la liberación comercial permitió reducir los costos reales de algunos insumos
como maquinaria, fertilizantes y agroquímicos, esto no alcanzó a compensar la pérdida
de ingresos de los productores, originada en la caída de los precios reales recibidos por
ellos. Varios analistas, entre ellos Ocampo y Perry (1995) y Sanint (1993) atribuyen el
estancamiento productivo a una crisis de rentabilidad del sector, que derivó en
sustanciales reducciones de las áreas cultivadas.
Todo este proceso ha tenido implicaciones negativas sobre la disponibilidad y la
balanza comercial de alimentos del país. Las importaciones netas de cereales en el
período 1990-1996 crecieron a tasas muy elevadas, en particular las de sorgo maíz y
cebada. La balanza comercial de alimentos expresada en dólares constantes de 1990, cayó
de un superávit de más de 300 millones en 1990 a un déficit de 400 millones en 1996. La
pérdida de dinámica del sector agropecuario, ha conducido a una mayor dependencia del
comercio para satisfacer el consumo doméstico.
A lo largo del período 1970-97 los rendimientos (producción/ha) fueron un factor
importante en la expansión de los productos relacionados con el mandato global del CIAT:
fríjol, yuca, arroz y ganadería vacuna. En todo el período evaluado el alza en los
rendimientos contribuyó en más de una tercera parte (37%) al aumento de la producción
de fríjol, en un 30% a la expansión de la producción de arroz y en mas de una cuarta
parte (26%) al aumento de la producción ganadera (carne y leche). Aunque la producción
de yuca muestra una marcada tendencia descendente debido a la contracción de las áreas
sembradas, el alza en sus rendimientos ha contrarrestado en parte el efecto de la
reducción de las siembras.
Se destaca que durante lo que va transcurrido de los 90, en los cultivos de yuca y
fríjol el alza en rendimientos permitió observar tasas positivas de crecimiento de la
producción, no obstante la caída de sus áreas cultivadas.
Basándose en trabajos previos, tanto metodológicos como empíricos, elaborados por
Falconi, et al, 1995 y1996 y Alston, et al. (1995) se estimaron índices de productividad
multifactorial del sector agropecuario del país, para el período 1970-1995.
Los tasas de crecimiento de los índices de productividad multifactorial, producción e
insumos presentadas en el Cuadro 1, concuerdan en alto grado con las tendencias en
producción y rendimientos descritas previamente. Una posible explicación a los
incrementos de productividad observados en los 90, es que a raíz de la crisis de
rentabilidad hayan salido del sector algunos de los productores más marginales, generando
desempleo de recursos como tierra y mano de obra, permaneciendo en el sector aquellos con
mayores índices de productividad y competitividad. Este es un aspecto importante desde el
punto de vista de la eficiencia económica, no obstante desde la perspectiva de la equidad
social, este hecho puede ser muy negativo en la medida que se deterioren, la oferta de
alimentos, el bienestar de los productores mas pobres, el ingreso y el empleo rural.
Se efectuó un trabajo econométrico de ajuste de modelos de regresión para
identificar los factores que explican los cambios de la productividad multifactorial. Se
incluyeron cinco variables independientes: 1) Inversión anual en investigación
agropecuaria, 2) Inversión anual en vías rurales y obras de riego, 3) Inversión en
educación rural, 4) Tasa de cambio real y 5) Tasa de interés real de los préstamos al
sector agropecuario
Cuadro 1. Tasas de crecimiento de los Indices Divisia de Producción, los Insumos y la
Productividad Multifactorial del Sector Agropecuario. Colombia:1970-1995
Período |
Producción |
Insumos |
Productividad
Multifactorial |
Tasa |
% |
Tasa |
% |
Tasa |
% |
| 1970-1979 |
4.1 |
100.0 |
2.4 |
58.5 |
1.7 |
41.5 |
| 1980-1989 |
1.6 |
100.0 |
1.6 |
100.0 |
0.0 |
0.0 |
| 1990-1995 |
0.2 |
100.0 |
-2.6 |
-1300.0 |
2.8 |
1400.0 |
| 1970-1995 |
2.9 |
100.0 |
1.2 |
41.4 |
1.7 |
58.6 |
Los mayores problemas para el ajuste de los modelos fueron: a) Alta colinearidad de las
variables explicatorias. b) Información disponible con muy alto nivel de agregación, lo
cual hace que los efectos del orden de región o producto se confundan y/o se neutralicen
c) La deficiente base de información estadística, que impide trabajar a niveles menores
de agregación y que no permite elaborar ciertos ajustes a los datos, como por ejemplo
incorporar las variaciones en la calidad de los insumos a través del tiempo.
Para aliviar los problemas de colinearidad se utilizó el procedimiento de regresión
de borde (Ridge Regression), que es un método econométrico de aproximación que reduce
las distorsiones de las varianzas de los estimadores ocasionadas por la colinearidad.
Como factores explicatorios de las variaciones de la productividad multifactorial
resultaron altamente significativas las inversiones en capital humano y en capital físico
(vías y obras de riego) y la tasa de interés real para los préstamos agropecuarios. Las
dos primeras variables a pesar de ser altamente significativas y presentar el signo
esperado, muestran coeficientes de regresión muy bajos.
La tasa de interés real resultó altamente significativa y con un alto valor de su
coeficiente de regresión, sin embargo su signo positivo no es muy claro, ya que
aparentemente resulta contraintuitivo: A mayor tasa de interés mayor productividad. Lo
anterior podría racionalizarse argumentando que el mayor costo del capital, conduce a un
uso más eficiente de este recurso. De otro lado, el alza del costo de capital limita las
inversiones en capital y tecnología de los pequeños y medianos productores, y puede
tener un impacto negativo sobre la productividad. Lo anterior, sugiere que los efectos de
los cambios en la tasa de interés sobre la productividad pueden tener diferente
dirección, según, la región, el sistema de producción y el tipo de productor.
La variable inversión en investigación resulta poco significativa (p=22%). Es
difícil encontrar efectos significativos de las inversiones en investigación sobre la
productividad global, cuando se trabaja a niveles tan agregados, ya que muchos de los
resultados de las inversiones en investigación son específicos a la región, producto o
sistema de producción. También es necesario introducir los rezagos apropiados en la
variable inversiones en investigación, para encontrar efectos significativos sobre la
productividad.
Los resultados de este trabajo confirman las experiencias de otros intentos de ajuste
de modelos econométricos para identificar los determinantes de la productividad global
(Véase Misión de Estudios del Sector Agropecuario, 1990), que muestran que para mejorar
los modelos es necesario estimarlos por producto, región, sistema de producción etc. El
principal inconveniente para trabajar de ésta forma, es la dificultad para encontrar
series históricas consistentes y confiables de insumos, precios, costos etc. que permitan
calcular índices más desagregados de productividad multifactorial.
Si bien la productividad ha sido importante en el crecimiento agrícola nacional, ello
no ha sido suficiente para lograr un alto y sostenido ritmo de expansión. Es necesario
persistir en el empeño de incrementar la productividad de las actividades agropecuarias
del país, para ello el desarrollo tecnológico en rubros productivos seleccionados por su
alto potencial, es estratégico para mejorar la productividad y la competitividad de la
agricultura nacional.
Colaboradores:
- Gabriel López, Estudiante Universidad Javeriana, Bogotá.
- Miriam Cristina Duque, CIAT.

2.1.B. Competitividad de la Agricultura en las Américas - R. Hertford, J. García
Resumen
La literatura sobre competitividad relaciona conceptos e indicadores que son
imprecisos, difíciles de medir y frecuentemente extraños. Se encuentran muchas
definiciones acerca de qué es competitividad y cómo se puede medir efectivamente. Se
adopta aquí una definición bastante simple: "Es la capacidad de sobrevivir como
empresa a lo largo del tiempo". Por supuesto, para poder sobrevivir, la empresa tiene
que ganar lo suficiente para atraer y compensar los recursos involucrados en la
producción. Igualmente, las utilidades tienen que ser suficientes para que en un mundo
cambiante la empresa pueda tomar las medidas necesarias para defenderse y renovarse. Un
punto importante de resaltar es que, la competitividad se revela a través del tiempo y no
en un solo punto de tiempo.
En concordancia con los requisitos para un mejor indicador, es decir, que sea sencillo,
dinámico, comprensible, bien fundamentado teóricamente y que pueda ser fácilmente
estimado, se propone utilizar el concepto de la "cuasirenta" que para una
empresa es igual a los ingresos brutos menos los costos variables de la producción.
Para que una empresa sea competitiva debe exitosamente mantener sus cusasirentas sobre
un período de varios años en el pasado y en el futuro. El pasado en este estudio incluye
el período de tiempo 1984-95 y el futuro incluye 1995-2005.
La definición de las cuasirentas (CR) en cualquier año de éstos períodos es:
(1) CR = PQ TCV
donde "P" es el precio del producto de la empresa recibido por el productor,
"Q" representa la cantidad de producción y "TCV" es el total de los
costos variables.
Los costos variables de la producción son costos que se pueden evitar si la decisión
es la de no producir en un ciclo de la producción. Los insumos fijos, por otro lado,
tienen costos que no se pueden evitar al dejar de usarlos durante un ciclo de la
producción. Las utilidades son iguales a los ingresos brutos menos todos los costos
variables y los fijos. A corto plazo, las cuasirentas corresponden al área entre la curva
de oferta y el precio del mercado.
Cuando las "CRs" son negativas, el ingreso bruto no alcanza ni a cubrir los
costos variables y por supuesto la empresa no es competitiva. Si las "CRs" son
positivas, la empresa es competitiva y más competitiva será en la medida que el valor de
las "CRs" sea mayor.
El interés generalmente se centra en las "CRs" de la empresa promedio en un
grupo ¾ por ejemplo pequeños vs grandes productores de un producto en una región
particular en lugar de las "CRs" de una empresa individual.
En éste estudio, el interés se enfoca en las "CRs" de la empresa promedio
de un grupo de empresas que se dedican a la producción de diversos productos agrícolas y
pecuarios en países de las Américas.
Teniendo en cuenta que las estimaciones del "TCV" para la empresa promedio en
un grupo de empresas generalmente no están disponibles, (1) puede ser planteada como:
(2) CR = PQ(1 S)
donde "S" es la participación de los costos variables totales en los
ingresos brutos.
Dada la no disponibilidad de las series de datos de "TCV" y si aceptamos que
"S" probablemente se comporta razonablemente invariable a través de un buen
período de tiempo, los cambios en las "CRs" se deberán principalmente a los
cambios en el factor "PQ".
Desafortunadamente, series de datos sobre "PQ" generalmente no se encuentran
disponibles para la empresa promedio de interés, por lo cual (2) es nuevamente definida
como:
(3) CR = PR (1 S)T
donde "R" es el rendimiento promedio estimado de las empresas en una
industria (una variable para la cual generalmente hay datos disponibles) y "T"
es la cantidad promedio de tierra cultivada o cosechada por las empresas tenidas en cuenta
en la estimación del valor promedio "R". (Para empresas dedicadas a la
explotación de animales, "T" es expresado en términos del número promedio de
animales)
Finalmente, las "CRs" son deflactadas a través del tiempo por el factor
"W", definido como el producto del salario promedio anual para el sector
industrial urbano por la tasa de empleo industrial urbano, lo cual nos lleva a:
(4) CR* = PR(1 S)T/W
Esta transformación de (3) no solamente representa una solución al problema de
deflactar las cuasirentas, sino que permite además la comparación entre países por
cuanto "CR*" es un índice.
En este estudio "P", "R" y "W" varían a través del
tiempo (1984-95) pero "S" y "T" se asumen razonablemente constantes
debido a que, para muchas empresas incluidas en el estudio, solo fue posible obtener una
única estimación cerca al año base del estudio, 1995.
El índice de competitividad para el período 1984-95 se calcula dividiendo el
numerador de la expresión (4) capitalizado a 1995 (tasa de interés 10%) por el divisor
"W" también capitalizado a 1995. El índice para el período 1995-2005 es igual
a la relación del numerador de la expresión (4) descontado a 1995 y el denominador
"W" también descontado a 1995.
Los datos para las variables "P", "R" y "W" fueron
obtenidos de fuentes secundarias mediante el proyecto CIAT/IADB/IICA/IFPRI y los datos
para "S" y "T" fueron obtenidos por colaboradores en 15 países de las
Américas incluidos en el estudio ¾ desde Estados Unidos en el norte hasta Argentina y
Chile en el sur¾ . La obtención de datos se centró en 24 diferentes productos en
aquellos países más otros 4 productos para los cuales se consiguieron datos en solamente
un país. De los 15 países considerados y los 28 productos involucrados se generó
finalmente información para 243 empresas.
El cuadro-1 muestra el ordenamiento de países con base en el indicador de
competitividad calculado como promedio simple y promedio ponderado de los índices
correspondientes a todos los productos de cada mercado nacional para el período de doce
años, 1984-95. La ponderación utiliza la participación porcentual de los productos
registrada durante el año 1995.
Ecuador, país que experimentó un rápido crecimiento de su sector agrícola en el
período 1990-95 [ECLAC, 1997, p.19] muestra un valor del indicador dos a tres veces mayor
que el valor mostrado por Venezuela, Colombia, Bolivia y Argentina.
Guatemala y Paraguay, entre los países que obtuvieron los más bajos valores del
indicador de competitividad mostraron desempeños excepcionalmente pobres en el período
1990-95. [ECLAC 1997, p.19].
Al igual que Guatemala, sus vecinos del norte (Méjico y Estados Unidos) también
obtuvieron valores bajos en el indicador de competitividad.
Aunque los valores promedios del indicador, para los 10 primeros paises, sugieren
retorno aceptable a las inversiones hechas en agricultura, los valores obtenidos por los
últimos 5 países del cuadro-1 son alarmantemente bajos.
Sorprende también observar, que los valores del indicador de competitividad ubica, con
excepción de Perú, a los países de la Región Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador y
Venezuela) como una de las regiones más competitivas, en tanto que los países del Cono
Sur (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay) obtienen valores inferiores de
competitividad destacando los muy bajos valores de Brasil y Paraguay.
Se observa igualmente que el comportamiento de los países, con base en el promedio de
los primeros 5 mejores valores de competitividad en cada país, no cambia apreciablemente
los resultados obtenidos con base en el promedio de todos los productos en cada país.
El Cuadro-2 presenta, para cada producto, los valores promedios del indicador de
competitividad sobre todos los países y los valores promedios sobre los 3 mejores valores
obtenidos por cada producto.
Los cultivos agrícolas que son comúnmente exportados e industrializados (Banano,
Algodón, Uvas, Naranjas y Caña de azúcar) se ubican como productos altamente
competitivos. El café que debería ser parte de este grupo, se muestra como la excepción
al grupo; sin embargo, esto es consistente con la reciente eliminación del pacto mundial
del café y las reducciones que siguieron en el precio internacional del producto.
Tres productos pecuarios (Huevos, Carne de pollo y Leche de vaca) se ubican
inmediatamente después del grupo anterior; sin embargo, otros dos productos pecuarios
(Carne de res y Cerdos) se ubican lejanamente por debajo de estos. El caso de los cerdos
representa solamente una empresa nacional, los Estados Unidos, donde la mayoría de los
valores de competitividad fueron bajos.
Entre los cultivos Hortícolas, el Tomate obtuvo el tercer más alto valor entre los 28
productos considerados en el estudio. La cebolla obtuvo también una posición respetable,
mientras que otros tres productos hortícolas, que no son industrializados o
comercializados en el mercado internacional frecuentemente (Zanahoria, Sandía y Lechuga)
terminaron en posiciones muy inferiores en el ranking de competitividad.
Los principales cultivos de raíces de la región, Yuca y Papa obtuvieron valores
diferentes que los ubican respectivamente en la parte inferior y en la parte media del
rango de competitividad.
Al final de la distribución de competitividad se encuentra el Sorgo, la Cebada y la
Avena. Claramente se confirma que estos han sido un grupo de productos adversamente
afectados por la apertura comercial en la región. Por otro lado, otros cultivos de grano
como Arroz, Fríjol seco y la Soya evidencian un nivel de competitividad superior al resto
de productos de grano.
Los cuadros 3 y 4 presentan indicadores de competitividad en dos períodos de tiempo
para país y para producto. El Cuadro-3 muestra que los niveles de competitividad, durante
el periodo 1990-95, no disminuyeron como se esperaba para todos los países sino
únicamente en 8 de los 15 países considerados en el estudio. Los primeros tres países
del ranking, los cuales pertenecen a la Región Andina, mejoraron su posición en este
período mientras que los últimos países, con los valores más bajos del indicador para
todo el período, empeoraron su situación. En otras palabras, los países más
competitivos lograron ser más competitivos y los países menos competitivos llegaron a
ser menos competitivos.
El Cuadro-4 muestra que cerca de la mitad de los productos mejoraron sus niveles de
competitividad a nivel de la región. Los dos productos con niveles más altos del
indicador de competitividad durante 1984-89 fueron capaces de aumentar sustancialmente
durante el período 1990-95. Poco movimiento se evidenció en los valores del indicador de
competitividad para los productos con los valores más bajos durante el período 1984-89
(Lechuga, Cebada, Cerdos y Avena. Suave mejoría se registró para Café y Sandía).
Cinco productos con valores altos del indicador (Uvas, Algodón, Huevos, Carne de pollo
y Cebolla) experimentaron, en los años recientes, deterioro en sus valores de
competitividad. De los doce productos con niveles de competitividad inferiores a 1.0 en el
período 1984-89, siete incrementaron su valor para el período 1990-95. En otras
palabras, a nivel de producto hubo menos evidencia de que los más competitivos lograron
ser más competitivos y los menos competitivos se volvieran menos competitivos.
El Cuadro-5 intenta ayudar a entender porqué el indicador de competitividad se
comporta en forma diferente para los diferentes tipos de productos agrícolas. Para este
propósito, los cultivos fueron clasificados, de acuerdo con los resultados del Cuadro-1,
en siete grupos (No se consideraron los productos pecuarios para este fin). Los valores
más altos y los más bajos de cada columna aparecen sombreados en el cuadro para llamar
la atención sobre ellos.
Se observa que el alto nivel del indicador de competitividad de 1995 para Tomate es
claramente el resultado de su alto valor por hectárea, además del hecho de que
corresponde a empresa agrícola de mediana escala. Banano, Algodón, Caña de azúcar,
Naranja y Uva son empresas de gran escala, lo cual es mayormente responsable por el alto
valor de su indicador de competitividad.
Fríjol, Arroz y Soya son en promedio las empresas de mayor escala, pero debido a que
sus valores por hectárea son bajos y sus relaciones costos variables sobre ingresos
totales están entre las más altas, los valores del índice de competitividad fueron más
bajos que los valores de los dos grupos anteriores.
Las empresas productoras de Papa son de tamaño mediano y el retorno por hectárea del
cultivo está entre los más altos; pero la relación costos variables sobre ingresos que
es en promedio la más alta de las empresas agrícolas hace que el indicador de
competitividad no sea tan alto como podría esperarse.
Cultivos hortícolas consumidos domésticamente (Zanahoria, Lechuga y Sandía)
evidencian alto retorno por hectárea y la más baja relación costos variables sobre
ingresos pero la muy pequeña escala de sus operaciones los hace menos atractivos en
términos de competitividad. En orden inferior de competitividad se encuentra el café
dado su bajo retorno por hectárea.
Finalmente, Cebada, Avena, Sorgo y Trigo ocupan el último lugar debido a que sus
costos son relativamente altos y sus retornos por hectárea son los más bajos.
Los resultados de este estudio son detallados en el documento "The Competitiveness
of Agriculture in the Americas" por Reed Hertford y James A. García presentado en la
conferencia sobre "El Papel Estratégico del Sector Rural en el Desarrollo de
América Latina" llevado a cabo en Cartagena, Colombia del 8 al 10 de Julio 1998.
Colaboradores:




2.1.C. Tendencias de los procesos de deforestación y sus vínculos con la ganadería
en América Latina - L. Rivas
· Los acentuados cambios en los patrones de uso de los suelos han propiciado
significativas pérdidas de bosques en América Latina Tropical, las cuales en el período
1980-1990 superaban a las observadas en otras regiones en desarrollo como Asia y Africa.
La información más reciente y confiable que cubre el período señalado, indica que las
pérdidas acumuladas de bosques tropicales en la región se situaron en 74 millones de ha
en ese período.
· Existe abundante literatura sobre el tema de la deforestación, no obstante
persisten grandes vacíos en cuanto a su magnitud, distribución e intensidad geográfica
y especialmente sobre las causas que la propician o la atenúan. Las cifras disponibles
dan una idea general de problema, pero son deficientes al no identificar claramente el
tipo de bosque que se pierde y la magnitud de los daños en los bosques intervenidos.
· Diferentes modelos globales de simulación indican que las tasas de deforestación
en los próximos años tenderán a bajar, pero no por ello el problema pierde relevancia
en América Latina, ya que continuará siendo de gran magnitud, de no mediar acciones
políticas y tecnológicas que reviertan o suavizan la deforestación.
· No existe una explicación única y simple de la deforestación, hay consensos en
relación con los agentes directos de ella, pero no en cuanto a las causas primarias o
estructurales de la misma.
· El desenvolvimiento económico general, las políticas aplicadas, la competencia de
las distintas actividades agropecuarias por los recursos productivos, modificaron los
patrones de uso del suelo y propiciaron el avance de los cultivos comerciales intensivos
en tecnología y capital en la tierras mejor ubicadas y de mayor productividad,
desplazando a la ganadería hacia áreas marginales de bosques y sabanas. Por lo anterior,
la relación ganadería deforestación debe ser analizada dentro del contexto
socioeconómico general.
· Los modelos de evaluación del impacto económico y ambiental de la deforestación
muestran que para frenar sus efectos nocivos, se precisan herramientas de política
económica y tecnológica. Pero que las primeras tienen mayor importancia relativa en lo
pertinente al uso de los suelos y la conservación de los recursos naturales y el medio
ambiente.
Resumen
Se efectuó una revisión bibliográfica y de información estadística sobre el tema
deforestación y sus vínculos con la ganadería en América Latina Tropical. Este trabajo
se resumió en una ponencia que se presentó en la Consulta de Expertos sobre Políticas
para Producción y Manejo de Recursos Naturales organizada por la FAO en Brasilia en Mayo
del presente año. El trabajo incluyó los siguientes tópicos: 1) La deforestación y su
problemática, 2) Factores determinantes de la deforestación, 3) Expansión ganadera y
deforestación y 4) Política económica y tecnología en el contexto del cambio en los
patrones de uso del suelo.
Se encontró que existe abundante material sobre el tema pero que aún persisten
grandes vacíos de conocimiento sobre la magnitud y severidad del problema y sobre sus
causas y consecuencias. La información disponible da una idea general del problema, pero
aún es insuficiente para identificar y entender sus causas y su impacto económico y
ambiental.
Las cifras más recientes y confiables se remontan al período 1980-1990 e indican que
en América Latina Tropical, la pérdida acumulada de bosques tropicales llegó a 74
millones de ha. Una fracción muy importante de las áreas boscosas intervenidas, 52%, se
destinó a usos efímeros, especulativos o ilícitos.
La literatura muestra evidencias de que el fenómeno de la deforestación tiene una
dinámica muy variable espacial y temporalmente. En algunas zonas se observa que aunque
los factores iniciales que propiciaron la deforestación tienden a desaparecer, otros
nuevos la impulsan y el proceso continúa. En algunas otras la deforestación desaparece
temporalmente para luego emerger con nuevos bríos.
La relación ganadería deforestación debe estudiarse dentro de un contexto
amplio que incluya el estilo de desarrollo y la dinámica de uso del suelo en el sector
agropecuario en conjunto. El contexto macro y de política económica, que determinan el
desarrollo vial, las tasas de interés y de cambio, la estructura de tenencia de la tierra
y la distribución de ingreso, es la matriz de poderosas fuerzas que en definitiva
determinan los patrones de uso de los suelos y los movimientos migratorios de la
población
El desarrollo de tecnologías mejoradas y sostenibles tanto para los márgenes de
bosque como para las zonas productoras consolidadas y de mayor productividad, parece ser
esencial dentro de las estrategias para aliviar la presión sobre los bosques tropicales.
No obstante es imperativo señalar que el desarrollo tecnológico, es necesario pero no
suficiente para lograr este objetivo. Trabajos desarrollados por Smith et al. (1997)
muestran la importancia relativa de la política y la tecnología cuando se trata de
enfrentar problemas relacionados con el uso de los suelos y el medio ambiente. Por
ejemplo, según Smith et al.(1997), en la amazonia brasileña la política resultaría
cuatro veces más efectiva que la tecnología, cuando se pretende frenar la acelerada
expansión de la frontera agrícola.
Es necesario mejorar la información existente sobre los procesos de deforestación,
desarrollando sistemas de monitoreo que provean información permanente y detallada, sobre
la magnitud de las áreas afectadas y la severidad de los daños, para entender mejor sus
causas y efectos y estar en capacidad de diseñar estrategias apropiadas para enfrentarla.

2.2. Estimation of Impact
2.2.A. Community Management of Resources - N. Johnson
- Designed a ex ante impact analysis for improving community management of water resources
in hillside watersheds.
- Completed data collection for the analysis.
Data collection was completed for an ex ante analysis of the impact of strengthening
community management of potable water. The site for the study is the CIAT research
watershed in San Dionisio, Matagalpa, Nicaragua. The study is being carried out jointly
between BP-1 and PE-3, Community Management of Watershed Resources in Hillside
Agroecosystems. It is designed to estimate impact of a PE-3 project as well as test a new
methodology for valuing investments in community resource management (see section 1.4).
Potable water was identified by the community as one of their most pressing natural
resource management problems. According to residents, water scarcity, inefficient
distribution systems, and contamination combine to significantly reduce welfare for many
people. The goal of the study is to estimate the magnitude and distribution of inefficient
water management to see whether intervention is justified. Potable water is currently
managed by local committees, so improving access to potable water would involve
strengthening these organizations.
Various types of data were collected in order to compare and contrast the results under
different estimation methods. The value of water will be measured in terms of 1) the
opportunity cost of time spent bringing water from distant water sources, 2) the loss of
income associated with water-borne diseases, and 3) residents own willingness to pay for
better water supplies (contingent valuation).
In addition to comparing the final estimates that result from different valuation
methods, the different methods will be compared in terms of their appropriateness for use
by local communities to analyze their own resource management problems. Part of the goal
of CIATs research in this area is to identify methodologies and strategies that
could be used by other people in other circumstancesespecially by local
stakeholders--to analyze similar types of problems.
Staff and Collaborators:
Funding Sources:
- Rockefeller Foundation, Swiss Development Corporation

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