Cipasla-Asobesurca, un
consorcio de organizaciones comunitarias, de desarrollo y de investigación que, con el
apoyo del proyecto de Investigación Participativa (IPRA) del CIAT, trabaja para disminuir
la pobreza y proteger el medio ambiente en la subcuenca del río Cabuyal, en Caldono,
Cauca, obtuvo un reconocimiento mundial por su labor.
Se trata del premio Ecuatorial 2002, creado por el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
y la Fundación de Naciones Unidas, a través de la Iniciativa Ecuatorial, una propuesta
pensada para apoyar la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Sostenible y al Convenio sobre la Biodiversidad.
Este logro de Cipasla-Asobesurca es muy importante, no sólo para
ellos sino para Colombia, teniendo en cuenta que fueron 420 instituciones de 77 países
situados en la franja tropical que aplicaron para el premio.
Rodrigo Vivas, director de Cipasla, y Rodelfi Betancourt, presidente
de Asobesurca, fueron invitados por los organizadores para asistir a la Cumbre Mundial que
se celebró recientemente en Johannesburgo (Sudáfrica). Allí les hicieron entrega de un
premio económico por la suma de 30 mil dólares, además de un trofeo y un certificado
donde se reconoce la labor de este consorcio como sumamente exitosa e innovadora
para el desarrollo sostenible en ecosistemas tropicales.
Merece destacarse el hecho de que en el jurado calificador, integrado
por ocho personas, estaban dos Premios Nóbel de la Paz, Oscar Arias y Rigoberta Menchú,
como también la Princesa de Jordania, Basma Bint Talal.
Para premiar la labor de Cipasla-Asobesurca se tuvo en cuenta su
historial. Cipasla es una red de organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y de
investigación, y Asobesurca es una organización de segundo nivel que reúne a
organizaciones comunitarias de la subcuenca del río Cabuyal. Conjuntamente coordinan los
esfuerzos para abordar los retos ambientales y de desarrollo que enfrentan los habitantes
de la región. Desde un comienzo han contado con el apoyo de los investigadores del
proyecto IPRA del CIAT.
El consorcio, en un trabajo conjunto con las autoridades encargadas
del agua y las asociaciones de productores, ha desarrollado planes integrales para el
manejo de la cuenca que han contribuido a mejorar las condiciones sociales y económicas
de sus habitantes. Las comunidades ahora pueden obtener mayores beneficios por el valor de
sus productos, gracias al desarrollo de agroempresas locales. El incremento en los
ingresos también ha coadyuvado a reducir la presión sobre los bosques locales. Asimismo,
bajo el liderazgo de Cipasla-Asobesurca, se han iniciado esfuerzos de reforestación y
restauración de manantiales y los agricultores están cada vez más motivados a adoptar
técnicas agrícolas adecuadas para sus tierras ubicadas en las empinadas laderas de
Caldono.
Ver la noticia relacionada en el sitio Web de PNUD.

|