Mejoramiento Participativo en Yuca y Frijol
Para que
la transmisión de las nuevas tecnologías agrícolas generadas sea un éxito, es
necesario contar con una metodología que tenga en cuenta las opiniones de los usuarios
intermediarios y finales. Este es un proceso en el cual se estudian las necesidades, los
objetivos, las circunstancias de los agricultores y las condiciones del mercado, para que,
de acuerdo con estos factores, se desarrollen tecnologías más apropiadas y con mejores
oportunidades de adopción.
La aplicación de la metodología de la Investigación Participativa en el mejoramiento
de cultivos como la yuca y el frijol surgió como una respuesta al bajo índice de
adopción de las variedades que han sido mejoradas conjuntamente por el CIAT y los
Programas Nacionales de América Latina y el Caribe, durante los años 70 y 80.
La transferencia y adopción comienzan cuando el agricultor ensaya y evalúa un
componente tecnológico en los campos experimentales establecidos en sus fincas. El
componente variedades es siempre relevante cuando se intenta mejorar el potencial de
producción y comercialización de una región en particular. Normalmente, estas
variedades son seleccionadas por los mejoradores, con base en un comportamiento superior y
estable del cultivo durante varios años y en diferentes localidades, teniéndose en
cuenta, además, la tolerancia a las plagas, a las enfermedades y a los factores
climáticos adversos. Sin embargo, las nuevas variedades no siempre son adoptadas, lo que
contrasta con las variedades locales. Estas últimas están ampliamente difundidas en las
áreas de cultivo del país, a pesar de que su producción promedio sea muchas veces
inferior a la de los materiales que ofrecen los mejoradores.
La investigación participativa surge como alternativa promisoria, no sólo por el
componente variedades, sino por una amplia gama de tecnologías aplicadas en diferentes
sistemas de cultivo. Se trata de una metodología complementaria a la investigación
tradicional que integra el criterio de los usuarios finales con el criterio de los
mejoradores y maximiza la eficiencia de la selección y difusión de las nuevas
variedades.
El sistema de generación y difusión de tecnología, basado en la actividad que
desarrollan los diferentes centros internacionales de investigación agrícola y las
instituciones nacionales, consiste en una serie de interacciones, en cada una de las
cuales se pueden aplicar los conceptos de la investigación participativa. Considerando el
área de las variedades mejoradas a partir del germoplasma generado por los centros de
investigación, para que una tecnología tenga un impacto relevante debe tener en cuenta a
los investigadores de los programas nacionales, a los productores que cultivan las nuevas
variedades, así como a los procesadores y consumidores finales del producto. Todos estos
actores contribuyen a refinar los criterios de selección que conducen finalmente a un
exitoso desarrollo y difusión de las tecnologías mejoradas.
Contacto: Luis Alfredo
Hernández
Evaluación Participativa de las Tecnologías Agrícolas
Con frecuencia los productores no utilizan una tecnología recientemente
desarrollada en la forma en que los científicos esperan. Existen muchas experiencias
sobre recomendaciones agrónomicas ignoradas; por ejemplo, en relación con los equipos
que no se adoptan o con las nuevas variedades de cultivos rechazadas por los productores.
Algunas prácticas no recomendadas por los técnicos, ni aplicadas en las estaciones de
investigación agrícola, han pasado rápidamente de productor a productor. A menudo,
estas actividades iniciadas por los productores no han sido previstas por los
profesionales involucrados en el desarrollo y transferencia de tecnología. Este fenómeno
es un motivo de preocupación para los profesionales, de los cuales muchos creen que, en
los procedimientos de investigación utilizados para el desarrollo de tecnologías
dirigidas a los pequeños productores,shace falta un elemento: La participación activa
del agricultor.
Los profesionales en las distintas disciplinas científicas se capacitan para
especializarse en la comprensión de un aspecto particular de un problema agrícola. Sin
embargo, ningún especialista conoce tanto como el productor los diferentes problemas y
necesidades de su pequeña unidad de explotación familiar, y ninguno como él está mejor
equipado para visualizar cómo poner a funcionar una tecnología en la finca para
satisfacer esas necesidades. El productor es quien finalmente decide si una tecnología es
útil o no.
Contacto: José Ignacio Roa
Consorcio Interinstitucional para la Agricultura Sostenible en
Laderas (CIPASLA)
El proyecto IPRA
aplica su metodología participativa a través del trabajo en equipo con diferentes
organizaciones, ONG's, OG's u organizaciones de base. Uno de estos ejemplos es el
Consorcio Interinstitucional para la Agricultura Sostenible en Laderas, CIPASLA.
CIPASLA es un consorcio sin ánimo de lucro, conformado por 15 instituciones del orden
público, no gubernamental e internacional, cuya misión es trabajar conjuntamente por el
desarrollo y mejoramiento del nivel de vida de la población de la cuenca del Río Ovejas,
en el departamento del Cauca, Colombia. El trabajo se realiza a través de acciones
organizadas que se fundamentan en los principios de cadena lógica de la sostenibilidad,
respetando los valores y la cultura local: organización, capacitación, investigación,
producción, conservación de los recursos naturales, transformación y comercialización.
El consorcio se encuentra articulado con la comunidad a través de la Asociación de
Beneficiarios de la Sub-cuenca del Río Cabuyal (ASOBESURCA). Esta aglutina a los
distintos niveles de organización existentes en la región y cuenta con la
representación de la comunidad en la Junta Directiva y en la Asamblea General de Socios
del CIPASLA; todos participan en la definición y aprobación de los planes a ejecutar en
la zona y ejercen la veeduría ciudadana en la ejecución de los proyectos.
Objetivos:
- Fortalecer la capacidad de autogestión de las organizaciones comunitarias (generación
de recursos, formulación de los proyectos).
- Llevar a cabo programas comunitarios para la educación ambiental y cultural.
- Desarrollar programas de capacitación técnica y socioeconómica que permitan mejorar
los niveles de participación.
- Introducir, recuperar y validar prácticas para el manejo de la cobertura viva, con el
fin de estabilizar el suelo y mejorar el manejo del agua.
- Recuperar e introducir alternativas que garanticen la seguridad alimentaria y la
producción en los sistemas agropecuarios.
- Reducir la deforestación en áreas vitales.
- Introducir prácticas para la conservación de los suelos.
- Identificar la oferta y la demanda del recurso hídrico y elaborar metodologías para
identificar las zonas potenciales para riego en ladera.
- Mejorar la eficiencia de los actuales mercados y estudiar la factibilidad de crear
nuevos canales, mediante los procesos de transformación y valor agregado de los
productos.
- Coordinar acciones que faciliten la ejecución de proyectos de infraestructura y
saneamiento básico.
- Desarrollar un modelo metodológico que permita ser replicado en otras cuencas. Este es
un objetivo fundamental del consorcio.

Contacto: José Ignacio Roa
El propósito
de la colaboración del Proyecto IPRA con el Proyecto
Forrajes del CIAT es involucrar las evaluaciones participativas como un elemento clave
en el trabajo de los investigadores. Este trabajo se realiza con la colaboración de otras
instituciones como la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (DICTA) de
Honduras, los Servicios Técnicos para el Desarrollo Sostenible (SERTEDESO), el Ministerio
de Agricultura y Ganadería de Costa Rica (MAG), la Fundación Ecológica en el Trópico
(ECOTROPICA) de Costa Rica, y el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria
(INTA) de Nicaragua.
Cuando los mejoradores consideran incorporar algunas gramíneas o leguminosas de
variedades con diferentes características en un programa de mejoramiento genético, las
opiniones de los productores son de gran ayuda para identificar aquellas características
varietales que pueden tener mayor o menor aceptación. Estas opiniones se obtienen
mediante las evaluaciones participativas y se registran en un formato diseñado para tal
fin. Una vez procesada la información, los investigadores identifican en los centros de
investigación las variedades que tienen las características solicitadas por los
agricultores. De esta manera, hay mayor coincidencia de criterios entre los investigadores
y los agricultores y, generalmente, aumenta la adopción de la tecnología, y por ende, su
difusión.
Contacto: Luis Alfredo
Hernández
Consulta nuestro sitio Web de Forrajes Tropicales
Sostenibilidad de los CIAL y las Organizaciones de
Segundo Orden
La meta
del proyecto de Investigación Participativa en una nueva fase es promover el desarrollo
rural sostenible mediante la ampliación de las capacidades de las comunidades rurales de
escasos recursos de América Latina. Esto con el fin de ayudar a resolver algunos
problemas agrícolas y ambientales, aprovechar las oportunidades de tipo económico e
integrarlas dentro de las actividades más amplias de desarrollo comunitario tales como la
salud y la educación.
La finalidad a corto plazo en el futuro de los CIAL es buscar la sostenibilidad de los
servicios comunitarios de investigación mediante su consolidación en asociaciones de
segundo orden, tales como corporaciones, asociaciones, fundaciones, u otras. Estas
organizaciones se integran en las actividades de gestión más amplias del desarrollo
comunitario y tienen vínculos sólidos con el sector formal de la investigación.
Para lograr esta meta, el proyecto desarrollará, fortalecerá e integrará en redes
comunitarias a las organizaciones locales de investigación que fomenten el trabajo
voluntario, atiendan a los grupos menos favorecidos, se integren con otras actividades de
desarrollo comunitario creando vínculos con ellas, y que, en su localidad, sean
dirigidas, administradas y requeridas por la responsabilidad civil demostrada en sus
comunidades.
Los socios colaboradores serán las comunidades locales, los CIAL y sus asociaciones,
las organizaciones nacionales de investigación agrícola, las organizaciones no
gubernamentales y las universidades de América Central y del sur. Esta fase del proyecto
tendrá una duración de 3 años.
Contacto: Carlos Arturo Quirós |